TRA AMOROSE CARTE E VECCHI LIBRI
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El encanto, el perfume de la Navidad son evocados y celebrados en estos versos por Ernesto Murolo (1). Ya son un recuerdo de tiempos pasados, los zampognari (tocadores de zampoña/gaiteros) que descendían de sus montañas para venir a Nápoles a celebrar las fiestas navideñas cuando el invierno los alejaba de los trabajos del campo, del cuidado de los rebaños.
La tradición de los zampognari (tocadores de zampoña), músicos de cornamusa apenínica (zampogna) y ciaramella (chirimía o dulzaina), en el período de Adviento está documentada en Nápoles desde el siglo XVII. Provenían principalmente de las zonas pastorales de Abruzos, Molise e Irpinia, y su llegada a la ciudad marcaba el inicio del clima festivo(2).
Hoy su presencia es un hecho cada vez más raro, así como casi ninguna familia los llama ya para la Novena ante el pesebre. Cuán importante era la Navidad en la vida de los casorianos y hasta qué punto representaba, incluso, un punto de referencia, lo demuestran algunos proverbios referentes a la marcha del clima, en los que la Navidad se plantea siempre como un término de comparación:
"Natale a 'o balcone, Pasca c' 'o fucone" (Si en Navidad se está en el balcón, en Pascua se está con el fuego) (3)
"Primm' 'e Natale nun friddo e nun famma" (Antes de Navidad, ni frío ni hambre) de la cual "Doppo Natale friddo e famma" (Después de Navidad, frío y hambre) representa una variante hasta aquel "Passata 'a Befana, tutte 'e feste vanno via." (Pasada la Befana [Epifanía], todas las fiestas se van.) (4)
"Risponne 'a Cannelora: Nce stongo'io ancora" (Responde la Candelaria: Aquí estoy yo todavía) (5) o bien la variante que recita: "Pasca Befania, tutt' 'e feste vanno via. Risponne 'a Cannelora: Nce stongo'io ancora. Risponne 'a vecchia arraggiata: Nce sta ancora 'a Nunziata." (La Pascua de Epifanía, todas las fiestas se van. Responde la Candelaria: Aquí estoy yo todavía. Responde la vieja encolerizada: Todavía está la Anunciación [La Nunziata].) (6)
Esta es la ambientación de la Navidad tal como la recordamos un poco todos (la generación de los años '50) desde los años de la infancia. El decenio de los años Cincuenta del Novecientos representa, en efecto, un período de transición crucial para las tradiciones populares napolitanas, atrapadas entre la conservación post-bélica y los primeros, masivos impactos del boom económico y de la industrialización (7).
Era aquella una Navidad que se celebraba en una ciudad en la que era posible caminar a pie sin ser asediados y, a menudo, arrollados por automovilistas y similares. En 1951, el parque vehicular privado en Italia ascendía a unas 342.000 automóviles, mientras que en Nápoles la movilidad todavía estaba ampliamente confiada a los tranvías, a los trolebuses y a la red ferroviaria suburbana. La motorización masiva explotó en los años sucesivos, cambiando para siempre el rostro y los ruidos de la ciudad (8).
Aquel "nu silenzio" (un silencio), aquel "'A neve" (La nieve) que retornan hasta dos veces en los pocos versos de la poesía dicen mucho sobre la atmósfera de la Navidad de antaño. Episodios nevados significativos no eran infrecuentes en el clima napolitano de la primera mitad del siglo: además de la célebre nevada de 1956, se recuerdan las de enero de 1929, febrero de 1940 y marzo de 1949 (9).
Era aquel el hábitat en el que todavía era posible escuchar las voces de los vendedores ambulantes recogidas por el gran Altamura pero, este es otro recuerdo. El poeta y estudioso de tradiciones populares Antonio Altamura (Nápoles, 1902-1978) dedicó numerosas obras a la documentación del patrimonio lingüístico y folclórico napolitano, entre ellas la recopilación Canti e tradizioni popolari in Napoli (Cantos y tradiciones populares en Nápoles) (1954) y los estudios sobre el lenguaje de la calle, fijando por escrito un mundo sonoro destinado a desaparecer (10).
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Notas
Ernesto Murolo (Nápoles, 1886-1939), poeta, periodista y autor de canciones, es una figura central en la cultura napolitana de la primera mitad del Novecientos. Su producción navideña está recogida en volúmenes como Canzoniere di Natale (Cancionero de Navidad).
Sobre la figura del zampognaro napolitano, véase: E. Ricci, Usi e costumi napoletani (Usos y costumbres napolitanas) (F. Perrella, 1885), pp. 210-215; y R. De Simone, Il presepe popolare napoletano (El pesebre popular napolitano) (Liguori, 1984), pp. 45-60.
Este proverbio, como muchos otros de meteorología popular, está atestiguado en las colecciones decimonónicas. Cfr. G. B. Bolza, Proverbi italiani raccolti e illustrati (Proverbios italianos recopilados e ilustrados) (Stamperia Imperiale, 1853), p. 287.
La figura de la Befana, como conclusión del ciclo festivo navideño, está profundamente arraigada en el folclore italiano. El proverbio está registrado en numerosas variantes regionales.
La Candelaria (2 de febrero) es una fiesta de origen religioso (Presentación de Jesús en el Templo) cuyas predicciones meteorológicas populares están difundidas por toda Europa. El proverbio napolitano citado tiene un equivalente en italiano: "Per la santa Candelora / se nevica o se plora / dell'inverno siamo fora; / ma se c'è sole o solicello / siamo sempre a mezzo inverno" (Por la santa Candelaria / si nieva o se llora / del invierno estamos fuera; / pero si hay sol o solecito / seguimos en pleno invierno).
Esta larga retahíla proverbial marca el calendario festivo invernal: la Epifanía (6 de enero), la Candelaria (2 de febrero) y la Anunciación (25 de marzo), llamada en napolitano "'a Nunziata".
Para un análisis de la transformación social y cultural de Nápoles en la posguerra: P. Allum, Potere e società a Napoli nel dopoguerra (Poder y sociedad en Nápoles en la posguerra) (Einaudi, 1975), en particular el capítulo "La fine della città tradizionale" (El fin de la ciudad tradicional).
Datos estadísticos sobre el parque vehicular italiano en: Istituto Centrale di Statistica (ISTAT), Annuario Statistico Italiano (Anuario Estadístico Italiano), ediciones 1952 y 1962. Sobre la movilidad en Nápoles: G. De Luca, Napoli e la ferrovia (Nápoles y el ferrocarril) (Edizioni Fioranna, 2008).
Recuentos de las nevadas históricas en Nápoles se pueden encontrar en los archivos del Centro Meteorológico Campano y en crónicas periodísticas de la época (p. ej., Il Mattino).
La obra principal de Antonio Altamura sobre este tema es Canti e tradizioni popolari in Napoli (Cantos y tradiciones populares en Nápoles) (Fausto Fiorentino, 1954). Para una biografía: V. Paliotti, Storia della canzone napoletana (Historia de la canción napolitana) (Newton Compton, 1992), pp. 345-348.












