Un tren descarriló cerca de Nizanda mientras tomaba una curva: 13 muertos y 98 heridos. Transportaba 241 pasajeros y 9 tripulantes entre el Golfo de México y el Pacífico; varios vagones cayeron parcialmente a un barranco.

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Un tren descarriló cerca de Nizanda mientras tomaba una curva: 13 muertos y 98 heridos. Transportaba 241 pasajeros y 9 tripulantes entre el Golfo de México y el Pacífico; varios vagones cayeron parcialmente a un barranco.
Oaxaca'da Tren Kazası: Yolcu Taşıyan Vagon Raydan Çıktı, Çok Sayıda Yaralı ve Şehit Bildirimi
Oaxaca eyaletinin Nizanda kasabası yakınlarında meydana gelen kazada, seyrinde olan bir yolcu treni, virajı alamayarak raydan çıktı. Olayda 13 kişi yaşamını yitirirken, 98 kişi yaralandı. Trende yaklaşık 250 kişinin bulunduğu ve 241 yolcu ile 9 mürettebat olduğu açıklanırken, yaralılar derhal çevredeki sağlık kuruluşlarına götürüldü. Kazada ardından başlatılan geniş çaplı arama-kurtarma…
Oaxaca'da Tren Kazası: Yolcu Taşıyan Vagon Raydan Çıktı, Çok Sayıda Yaralı ve Şehit Bildirimi
Oaxaca eyaletinin Nizanda kasabası yakınlarında meydana gelen kazada, seyrinde olan bir yolcu treni, virajı alamayarak raydan çıktı. Olayda 13 kişi yaşamını yitirirken, 98 kişi yaralandı. Trende yaklaşık 250 kişinin bulunduğu ve 241 yolcu ile 9 mürettebat olduğu açıklanırken, yaralılar derhal çevredeki sağlık kuruluşlarına götürüldü. Kazada ardından başlatılan geniş çaplı arama-kurtarma…
Palma, fuego y tejas.
Nizanda es un pueblo muy pequeño de la región del Istmo. Sus casas por las condiciones en las que vivían eran pequeñas chozas hechas con palma de la región. Muchos de los comunitarios para poder conseguir unas monedas tenían que hacerlo mediante la creación de cal que vendían en las vías del tren para los viajeros que pasaban por la comunidad o en los centros mas grandes como era Matías Romero o Ixtepec.
Uno de tantos días, por las condiciones de la producción de la cal, una chispa se levanta y llega a una de las casas de la comunidad y comienza a prenderse. En el Istmo el viendo es demasiado fuerte en todo el tiempo y en esa comunidad mucho mas.
Una por una de las casas fueron prendiéndose, el fuego consume todo a su paso, aun con el intento de los comunitarios las llamas no se pudo controlar de ni una manera. Los pobladores al verse perdidos en sus condiciones se fueron en desbandada hacia las vías del ferrocarril por no tener otro lugar donde poder resguardarse.
Mientras el miedo, el llanto y la desesperación los acompañaba, una maquina del tren iba deteniendo su marcha a la distancia al ver a toda la población ocupando las vías del tren. El sonido de la maquina se detiene completamente, el maquinista se baja para pedir una explicación de porqué estaban ahí:
-¿Vienen a recibir al presidente de la república?
Ni uno de ellos podía contestar ya que solamente sabían hablar zapoteco. Solamente una de todos y todas -que por viajar a vender a las comunidades grandes- sabia hablar el castellano:
-¡Ayúdanos, se nos quema el pueblo!
La desesperación se hacía notar por todos, al ver esto, le orienta a hablar con el presidente que ahí estaba en uno de los vagones. Logra la comunidad hablar con él y le explica lo que estaba pasando. El presidente hace el llamado a su guardia militar para ir a apagar el fuego que había consumido a todo el pueblo.
Las cenizas se veían por todos lados, pero ya no tenían nada para levantar sus casas por la pobreza que era hereditaria en esa comunidad pero el presidente les da el apoyo al ver perdidos todos sus bienes y les promete que ayudará a la comunidad.
Tiempo después, llega al pueblo la ayuda que necesitaban, tejas para todos los comunitarios y con ellas poder construir sus casas, cada uno de ellos -por tequio- fueron levantando la comunidad que había sido quemada. Y así fue como Nizanda pasó de ser una comunidad de chozas de palma a casas de lodo y tejas.
Una historia común.
Cuando la gente lo necesitaba iba a la casa de quien les vendía el petróleo y les decía:
- Véndeme un litro de petróleo.
Se lo entregaban con paciencia:
- Gracias ya cuando tenga te lo pago.
Apenas decia esto no tardaba la respuesta :
- Hija de la chingada, si supiera que era para fiado ni te la vendía.
Y así todos pasaban a hacer deuda en la tienda del pueblo.
Historias de la vida.
Cuando la gente lo necesitaba iba a la casa de quien les vendía el petróleo y les decía: - Véndeme un litro de petróleo. La dependiente le entrega el bidón con el líquido. - Gracias ya cuando tenga te lo pago. La dependiente le contesta : - Hija de la chingada, si supiera que era para fiado ni te la vendía. Y así todos pasaban a hacer deuda por necesidad.
Oaxaca desde adentro. El niño y la yunta.
Lejos del bullicio de la ciudad, donde el sonido ensordecedor del caos muere al canto del pájaro azul, está una humilde casa, habitada por una humilde familia, donde el jaguar vela sus sueños, justo bajando la colina estaba él, sus yuntas y su arado, bajo la sombra del árbol que imita al mar.
Una escena que pensé había desaparecido cuando se extinguió la inocencia, ahí donde aún los niños juegan a ser niños, ahí existe aún la inocencia, ahí donde los papás les enseñan a vivir la vida a través del juego, les enseñan, corren, ríen, saltan, son niños, no objetos que tienen su mirada perdida en un aparato "inteligente" que los aleja más y más de su niñez.
Ahí donde el arroyo lava sus pies y la anciana sonríe a tu andar, ahí volví a ser niño.
En el camino
Apenas amanecía era hora de ir a apoyar a una de las familia de la comunidad, en la noche anterior había sucedido una tragedia, la muerte acompañaba de su guadaña mortecina había caído sobre el cuerpo de Ramón. Como es la costumbre era hora de apoyar a las personas que están pasando por ese momento de dolor. Preparo lo necesario el mantel para que no se ensucie mis ropas y un cuchillo por todo lo que se va a hacer. Dejo a los demás descansando. Voy caminando con calma, la vereda está saturada por plantas no ha salido el sol todavía y me da un poco de miedo que salga una serpiente o alguna otra alimaña, sin embargo mi paso no se detiene por nada, la calma de conocer el camino. Paso por la casa de Amadelia para que vayamos acompañadas; ella está lista con lo necesario para ir a apoyar, continuamos juntas, seguimos por aquel camino, vamos platicando y llegamos al rio. Un lugar con mucho espacio, una playa que marca el contorno de las aguas que circulan por Nizanda, agua fresca y cristalina. Mientras que continuamos con la caminata vemos a la distancia un cuerpo. Este nos deja perplejas su silueta es la de una mujer; lleva puesta una manta blanca que cubre todo su ser, caminamos un poco más lento, vemos cómo se va acercando a la orilla del rio y lo cruza sin dejar un camino ni huellas que señalen que estuvo ahí, nosotras saludamos –ya Elena- no se escucha ni una respuesta. Pasa cerca de nosotros y sigue su camino – esa Elena ha de tener prisa- pensamos por un momento. Seguimos andando y en el camino la vemos - lena que tenías porque no nos respondiste allá en el rio” ¿cuándo? Si apenas salí de la casa-. Una escalofrió recorrió nuestras espaldas, no dijimos nada, pero nuestro silencio se convirtió en una gran duda, ¿Qué fue lo que vimos?