Casi medio año que llevamos en cuarentena, al menos aquí en Chile, entre represión, criminalización que horriblemente ya nos acostumbramos, pero también con el aguante y resistencia contra el estado que nos odia, como siempre. La pandemia sigue pero el perreo también, parte Agosto y desde PR llega ‘Viva el perreo’ a intentar sacarnos por un rato de todo lo que estamos viviendo. Y lo logra.
Creo que con nombres fuertes del reggaetón, entre la nostalgia y ganas de que salgan palos como los de antes, las expectativas son altas y tantas decepciones, entre trap y el pop nuevo nombrado como reggaetón, búsquedas con sonidos nuevos, el megautilizado recurso de citar otras canciones que ya se hizo demasiado tedioso, los interminables remix uno dos tres cuatro, ya a veces no sabemos que esperar. Pero llegaron los más sueltos con todo, con la nota loca y dando la nota alta , sin decepciones.
Jowell y Randy, autodenominados ‘los más sueltos’, y con justa razón, dueños de ese flow buena onda pero pal perreo sucio, sus voces imposibles de pasar desapercibidas, melodías perfectas pa perrear duro. Después de poco brillo en el último tiempo, algunos feats con temas más comerciales, como pasó con Balvin y ‘bonita’ , ese tema que le dio náuseas a Alex Syntek, que capaz se moría si escuchaba cualquiera clásica de Jowell y Randy, junte que se volvió a repetir hace poquito, ‘anaranjado’ quizás pensamos que la cosa iba a seguir por ese camino, pero no. Salud por eso. Por acá también creemos que de la mano de Benito en YHLQMDLG, ‘Safaera’ fue el deseo masivo y cumplido de escuchar un perreo como los de antes, que ni siquiera alcanzamos a perrear como se debe porque nos llegó la pandemia, y claramente piezas claves en ese tema son Jowell y Randy, sobre todo Randy con el ‘mami que tu quiereeeeee’ que estuvo tan pegao y difícil de sacar. Safaera nos recordó a ‘dale pal piso’ , la safaera original decían los memes y empezamos a extrañar esos temas con varios cambios de beat, esos temas que lxs dj dejan casi enteros, con varias voces unidas pa un bellaqueo a lo galactic, y ‘Viva el perreo’ la logra toda.
‘Esto es reggaetón de la mata’
Según ellos mismos, se clasifican en la escuela intermedia del reggaetón, no les alcanza para la vieja que escuchaban ellos ni tampoco calzan en la nueva. Al momento de definirse, lo hacen como reggaetón clásico, música de la calle que creció del underground, algo que también nos gusta y alivia entre las discusiones que a veces tenemos en cuanto a cómo respondemos a la clasificación de ‘música urbana’ , al menos ya sabemos que Jowell y Randy son reggaetón clásico y lo celebramos. Citando a Randy, comentando el tema ‘Perriando’ pero que aborda también su historia misma y la del género: “Significa superación en cuanto a nosotros también, lo que hemos sufrido en el género y todas las cosas malas que decían de nosotros por nuestra forma de vestir o por las cosas que hacíamos. Todo eso lo convertimos en lo que hoy en día es este género, que lo trabajamos durante décadas. Nosotros o Daddy Yankee salíamos con un género que a muchos les parecía una música de mierda, pero siempre seguimos adelante porque teníamos muchísima confianza. Además, esta música salvó a muchos de nosotros de las calles” .
Un disco desbordando reggaetón clásico, con sonidos frescos también, sonando actual y bien pegao, clase obligá para quienes rayaron con Safaera pensando que era el mejor invento mundial y no sabían la hermosa existencia de Jowell y Randy. Feats clásicos como con De La Ghetto, que nos hacen recordar otros temas bacanes de ese junte, como ‘triple x’ , “quince años después seguimos sonando con la misma intensidad y con el mismo sabor” dice Randy sobre ‘Reggaetón HP’ que además suena unos segundos Don Chezina, con su flow inigualable directo al underground. Los feat buenos y precisos, con Miky Woodz en ‘Bien arrebatao’ mezclando el flow clásico con el chanteo de Miky, su primer junte con Don Omar en ‘Si se tiran’ que era algo pendiente para el dúo, que han dicho que Don era su favorito cuando empezaron. También algo pendiente era un feat con una mujer y lo hacen con Barbie Rican en ‘A mi si me gusta’ , donde le dieron los créditos, como corresponde y que no debiera ser algo para destacar, pero ya sabemos lo que pasa en el reggaetón con las mujeres que ‘hacen voces’. ‘Anaranjado’ con Balvin, nada nuevo creo, un flow lento que le queda bien a Balvin y terminando con ‘Se acabó la cuarentena’ con Kiko el crazy, de los últimos temas que sólo nos deja con ganas de salir a la calle hasta mañana, como repiten.
Imposible dejar de nombrar el toque de Bad Bunny, que hasta en el arte anduvo metiendo mano y se agradece. Benito, un fanático de Jowell Y Randy, dando la confianza en su disco a lo que mejor sabían hacer, y ahora con la confianza de los más sueltos hasta para hacer letras, y de productor haciendo explotar como mejor lo saben hacer. Un disco que al terminar de escribir esto ya lo hemos escuchado como diez veces, y que nuestro corazoncito reggaetonero lo agradece. Y hoy, en el día internacional del perreo como decretaron Jowell y Randy con la salida de este disco, no nos queda nada más que decir: Viva el perreo!
nuestras favoritas por ahora :
bien arrebatao, si se tiran, hoy se chicha, a mi si me gusta, reggaetón hp
Feminismo y reggaetón : ¿qué pasa con la cosificación?
Marzo 2020. Artículo para Revista Paula, por Rocío Venegas e ilustración de Violeta Cereceda. Aquí metimos mano con nuestra opinión sobre el reggaetón, obvio. Link original : https://www.latercera.com/paula/feminismo-reggaeton-cosificacion/
Se masificó con la fuerza de un ritmo de moda, pero lleva vigente más de 20 años. En tela de juicio muchas veces por su extracción barriobajera y sus letras explícitas, el reggaetón ha sido acusado varias veces de ser un estilo que incita y masifica ideas sexistas.
Para algunas feministas, una pista de baile con este estilo de música de fondo fue un espacio en el que aprendieron a conocerse y a soltar su cuerpo. Eso, además, en un contexto que antes parecía intimidante, lleno de miradas depredadoras. En la fiesta se presentó la posibilidad de descubrir la autonomía, la posibilidad de decir que no, de negar, consentir o buscar la cercanía con otro cuerpo. Porque a fuerza de punteos no elegidos, muchas escolares aprendieron a levantar miradas firmes y parar en seco, trazando así una distancia entre las amigas con las que sí querían bailar y el resto.
Aunque la resistencia feminista desde el perreo empezó a tener un espacio más visible en medios de comunicación y en la discusión académica en los últimos años, no es una corriente nueva. Ivy Queen es una puertorriqueña que está presente en el género desde sus inicios, y busca demostrar a través de sus letras que la pulsión de la libertad crece en cualquier espacio. El reggaetón no es la excepción.
La Caballota, como se ha hecho llamar, lanzó su primer disco, Mi Imperio, en 1997. El álbum partía con Soy mujer, una canción que remataba con la frase "Como mujer yo soy blanco de la policía y de la injusticia". En 2003 entraba en los primeros puestos de los rankings con Yo quiero bailar, un tema que casi 20 años después es considerado un himno para hablar del consentimiento, explicando que por más que una baile, se frote y contorsione, no quiere decir que se tiene que acostar con quien tiene al frente. "Mujeres pa' la disco a perrear, pero que él no se crea puede jugar", sigue sonando tan fuerte, que el 8 de marzo la reggaetonera subió a su cuenta de Instagram un video de la marcha chilena, donde se podía ver una multitud de mujeres coreando su canción.
Reggaetón sexista en un mundo sexista
Anamías Ixaya dedica su tiempo libre a investigar sobre reggaetón. Condujo el podcast "Las Rompediskotecas" (disponible en Spotify) y ahora administra @nomequitenelperreo, una cuenta de Instagram y página web donde vuelca sus conocimientos sobre un género que, en sus inicios, disfrutó con culpa. Como una adolescente fanática de la música hardcore punk, comenzó a acercarse a este ritmo como algo que solo se podía bailar y actualmente, desde el lesbofeminismo, lo reivindica como un espacio de goce y que como todo lo que se mira con perspectiva feminista, no está exento de violencias. "Hay que pensar que está construido por hombres, ¿y qué lugar está libre de machismo en este patriarcado que atraviesa todo?", se pregunta.
"La cultura occidental está teñida, amparada y cimentada en el patriarcado", explica escritora e investigadora de música urbana Andrea Ocampo, para explicar que al igual que la trova, el pop o cualquier género, este ritmo no está libre de machismo. Junto a la bailarina y coreógrafa Ana Albornoz, quien a lo largo de su carrera ha trabajado con exponentes del género como Franco el Gorila y actualmente trabaja con la cantante Denise Rosenthal, realizan un taller teórico-práctico de feminismo y reggaetón. Con él llevan esta música a espacios como universidades, liceos y encuentros feministas, invitando a soltar el cuerpo y expandir un debate que muchas veces genera culpa y contradicciones.
Mujeres exuberantes bailando pasivas y conquistadas son parte de una corriente del reggaetón donde la mujer está en una posición que rara vez tiene voz y ocupa un rol casi accesorio, tanto en los videos clip como en las letras. Esa es una de las críticas que más se ha levantado contra el género. Hace un tiempo, inlcuso, el cantante J Balvin fue criticado porque señaló que las culpables del reggaetón machista eran de las mujeres que seguían consumiéndolo. Aunque está claro que la culpa del machismo nunca es de quienes lo sufren, se abren alternativas: "La única forma de tener un reggaetón feminista, es que feministas hagan reggaetón", afirma Anamías.
Actualmente las tres reconocen que están surgiendo nuevas canciones donde intérpretes hombres tienen letras con menos contenido machista. O donde las mujeres que se dedican a esta música hablan explícitamente de feminismo. Algunas desde el mainstream, como Karol G, otras desde el activismo lésbico, como las chilenas de Torta Golosa o las argentina Chocolate Remix.
Ana Albornoz observa ese fenómeno y plantea que hay que ser cuidadosas con llamar "reggaetón feminista" a canciones donde el hombre pase a ser el objeto. "No hay que responder pagando con la misma moneda", explica, mostrando que la transformación tiene que ser hacia la equidad en todo sentido.
Para Andrea, la cosificación tiene doble filo. Por un lado, es casi un arma de defensa, donde una la maneja y siente satisfacción ante su propia imagen, sintiéndose deseable, sexy o empoderada. La otra parte tiene que ver con el entregarle a ese otro masculino y dominante el poderío sobre la auto- representación. "Ahí aparecen estos estereotipos del cuerpo que se quieren hacer carne, por ejemplo, bajo la aplicación de cirugías", opina.
"¿Cómo poder seguir bailando reggaetón y sentirse feministas? "Podemos reinterpretar el reggaetón en sí", afirma Ana Albornoz, explicando que para ella es fundamental, al escucharlo, dejar las ideas patriarcales al enjuiciar las letras e invitando a pensarlas, por ejemplo, fuera de la lógica heterosexual o teniendo claro que lo único que necesitas para bailarlo es un cuerpo, más allá de sus dimensiones.
Quitate tú, pa' ponernos nosotras
A ninguna le ha dejado de pasar que, escuchando reggaetón, se sorprendan por la misoginia o violencia de las letras. "A veces el reggaetón viene a hacernos flaquear, porque tiene escenarios que son contradictorios. Pero siento que si lo tomamos como una herramienta para educar, nos hacemos más potentes", expone Ana, agregando que esta corriente musical "ha democratizado la danza y ha democratizado el acceso a mover el cuerpo. Y generó una suerte de liberación".
"Siempre tengo presente la crítica. Gran parte de los que hacen reggaetón son hombres heterosexuales, así que para mí al final la 'vuelta' que se le tiene que dar es en la práctica", explica Anamías, invitando a que quienes disfruten de esta música,lo hagan, por ejemplo, bailando entre mujeres o buscando espacios donde se sientan seguras. "La dinámica es otra. No le bailamos a los hombres que nos miran con un copete en la mano. Bailamos entre nosotras, para nosotras y por nosotras". Bailar como una quiera y se sienta cómoda también es fundamental.
De los talleres de feminismo y reggaetón, Andrea Ocampo destaca la invitación a pensar hilando fino. "Hay que unir esa fuerza política que tiene el reggaetón en el cuerpo de las mujeres, que es el movimiento de las caderas, la alegría. Ese poder de las mujeres de movilizarlo todo y de hacerlo junto a otras, como un colectivo y también por si mismas. No necesariamente para otro", dice. Para ella, luchar por los derechos, llamarse feminista e identificar las injusticias, no tiene nada que ver con apartarse de un baile popular. "Somos ese baile libre de prejuicios, somos las mujeres que estamos libres y vivas y alegres, porque a pesar de todas las violencias y los prejuicios, seguimos luchando y perreando".
Y es que hacemos esto porque el #reggaetón nos gusta mucho, en verdad mucho. Con eso debería bastar, pero una de las cosas importantes para empezar con esto es visibilizar y valorar la cultura del reggaetón. Y sí, cultura, porque la gente en su imaginario de ‘cultura’ tiene cualquier música, cualquier cantante, cualquier estilo menos el reggaetón, porque escuchar música en inglés es muy culto obvio, y cultura les suena a Mozart, aunque seguramente sólo esté presente en la música de espera del teléfono, o en la sala de una consulta médica. Cualquier cosa pero el reggaetón ‘no tiene cultura’, porque aunque estamos en el 2019, el racismo y clasismo no se han ido, los prejuicios siguen e incluso estudios científicos que somos menos inteligentes si escuchamos reggaetón encontramos por ahí.
La gran mayoría de la gente se queda con que es un estilo básico, vulgar, que los cantantes no tienen talento, y el argumento favorito del mundo entero: es que el reggaetón es machista. Boom. Nuestro argumento favorito, porque de repente olvidan que el patriarcado está en todo y que el mundo entero es machista, pero es más fácil agarrarlo con un estilo de música y yastá.
El reggaetón tiene un origen, tiene raíces, desde el llamado underground donde el ‘somos raperos pero no delincuentes’ de Ivy sonaba fuerte, la criminalización del género fue fuerte, destrucción de cassettes, multas, violencia de estado y tantas cosas que pasaron antes de la gasolina y mucho antes de que despacito fuera el video más visto en la historia de la humanidad.
Y bueno, eso trataremos de contar.
No nos quiten el perreo, que el baile es nuestra resistencia.
RAE : CULTURA
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.