¿Que ocurrió? Esto es apenas una fracción, el sitio y el motivo quedará para después.
La guerra se pierde cuando el rey muere ¿Pero en este caso quien era el rey? Maximilian había perdido por completo el rastro de Masha, o más bien, sospechaba que está lo había perdido a él. En vez de esto se encontraba cara a cara con quien sabía era el líder de los griegos.
Ambos hombres, dispuestos en ataque en medio de un bosque colmado de criaturas y peligros mantenían sus armas en alerta, tan solo unos momentos de silencio en sus respiraciones ajetreadas antes de que lo inevitable.
— Bajen las armas — las dos voces femeninas imperantes en el bosque resonaban como si vinieran de todos lados pero, en medio de todo, las figuras de Olive y Tatiana aparecieron en medio de la niebla
— Hay asuntos mucho más urgentes que esta absurda batalla — la descendiente de Jano hablaba con parsimonia pero imprimiendo urgencia en sus palabras — Se aproxima un peligro desconocido, un enemigo está arrasando con todo lo vivo en esta dirección, un enemigo que no podrán afrontar con dos frentes. Deben evitarlos a toda costa, busquen refugio pues los cazadores no admiten piedad.
Maximilian se encontraba sin palabras, no sabiendo si confiar en aquella imagen después de todos los espejismos de aquellos meses.
— No, hay más. No tengo que decirlo, se los puedo mostrar — Olive parecía en muerte mucho más segura de lo que jamás fue en vida, mirando directamente al hijo de Atenea que sabía de sobra tendría réplicas.
Ante ellos la niebla empezó a cambiar, de alguna forma la antigua líder de los griegos era capaz de utilizarla para mostrar las imágenes que componían su visión profética: el campo lleno de muerte, ni una sola criatura viva en pie, la neblina y las arañas lo colmaban todo.
Una visión del Empire State como una torre de marfil negro se levantaba en medio de la ciudad tomada por los muertos vivientes, un ejército imposible de derrotar.
Tras estas siguieron más, desastres a lo ancho del mundo, criaturas desconocidas arrasando ciudades enteras y engullendo mortales como un festín macabro.
— Es hora de hacer alianzas y unirnos o perecer y dejar que el mundo acabe con muerte y destrucción — terminó con palabras que no eran suyas la hija de Apolo.
— Ahora corran, no hay tiempo que desperdiciar. Un enemigo que no podrán afrontar está aquí. ¡CORRAN!











