Un comic yeeeii! Por fin mi primer comic!
seen from China
seen from Libya

seen from United States
seen from United States
seen from Japan
seen from United States

seen from Germany

seen from Singapore
seen from United States

seen from Germany
seen from United States

seen from Germany
seen from United States
seen from Ireland
seen from Yemen
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Venezuela
seen from United States
Un comic yeeeii! Por fin mi primer comic!
Hace rato subí un wip de esta wea y todavía no la termino, perdón x ser tan flojo
Y encima por accidente le dibuje un ojo con pupila a Chile weon, estoy terrible de aweonao :( Si ando sumando multiplicaciones
Historia de ciencia ficción.
Esta era parte de la historia de un personaje para una foro de rol, de ciencia ficción. No se porque siempre termino haciendo historias muy complejas
No recuerdo bien la trama, pero habia un grupo de humanos esclavizados al interior de una nave espacial. Los pricioneros antes de ser capturados habian desempeñado diversos cargos en colonias humanas del espacio, o de la milicia. Habian ingenieros, Soldados, pilotos, etc.
Jack era un piloto de naves espaciales, pero fue degradado por condiciones de salud, luego de que se le diagnosticara esquizofrenia. La tecnología a pesar de los avances todavía no encuentran cura para su enfermedad pero hay medicamentos excelentes que suprimen casi por completo la enfermedad, solo que tenían muchos efectos adversos. No lo despiden por enfermar pero en primer instancia solo lo habian puesto en un trabajo de oficina, donde nadie notara su verguenza, pero Jack no soportaba ese trabajo y accede a entrar a un programa experimental para probar una nueva medicina que promete curarlo, pero le borra parte de la memoria. El ejercito accede a darle un nuevo oficio como piloto de pruebas en naves de ultima generación, pero como estan en proceso de diseño y etc, son peligrosas de manejar.
El relato de la caja solo buscaba contar un poco del pasado de Jack. y para su mala suerte, cuando las cosas empiezan a mejorar para el terminaba con todos los demás capturado en la nave extraterrestre. XD
EL foro se murió, asi que ahí quedo. todo.
La caja
Cuando era joven-dijo soltando una corta risa- ya sabes, como de 16 años, no hacía otra cosa más que pensar en lo multitudinaria que era mi grupo familiar, contando 7 personas entre mis padres, yo, mi hermana y mi hermano, y desde luego mi querido perro, porque si, tenía un perro…-dijo con cierta melancolía-claro, también estaban ellos, mis tíos.
-Valla, tenias una familia bastante amplia ¿vivían todos juntos en la misma casa?
Si. Y eso hacía de todo en mi familia fuera peculiar, algo que para el resto de las casas vecinas, habitadas por sus propias familias y niñas y niños de mi edad, era muy vulgar.
-No se llevaban bien con tus vecinos.
-Se puede decir que si, no nos llevamos bien con ellos, por que los errores de unos pocos hacían inevitable que todos los miembros restantes calleáramos en el mismo saco de trigo.
Entonces la psicóloga, se inclinó ligeramente hacia adelante demostrando interés-¿A qué te refieres con “errores de unos pocos”?
-Me refiero a que si mi familia no era bien mirada por los demás se debía en gran medida por la clase de relación que llevaban mis tíos…-Entonces el pudo ver como ella hacia con la cabeza un ademán para que ahondara en el asunto.
-Ellos –continuo mientras parecía que intentaba recordar- era como si se odiaran a muerte-dijo con una sonrisa juguetona- a veces peleaban a gritos en plena calle, insultándose, otras hablaban mal de ellos con los vecinos y luego discutían sobre porque uno había dicho o inventado tal y tal cosa…La mayoría del tiempo yo les veía discutir y en casi todas esas veces yo me destornillaba de la risa, era muy gracioso verlos fastidiarse el uno al otro por razones que cualquier persona normal habría preferido olvidar, pero ellos relucían el rencor carcomido por polillas como la seda vieja sacada de un viejo ropero, y justificaban sus peleas.
-¿Qué era lo que te daba risa de ello?
Pues-dijo mientras la miraba directamente a los ojos- yo, a diferencia de los vecinos, vivía con ellos y sabía que aunque jamás se dijeran te quiero, se querían como buenos hermanos, por otro lado me parecía infantil que hicieran todo lo que se hacían, claro que para quienes no les conocían como lo hacía su propia familia, se asustaba y nos mantenían al margen…
-¿Cómo al margen?-pregunto interesada la mujer.
-A mis vecinos no les gustaba dejarme jugar con sus hijos, asi que casi siempre sólo podia hablarles de “pasada” o juntarme con ellos cuando no estuvieran sus padres.
-¿Y eso como te hacía sentir?-soltó instintivamente, de una manera tan natural y rápida que tuvo que morderse la lengua, aquel había sido el primer error en casi media hora de trabajo. Pronto solo escucho una risa ahogada por parte del hombre.
-Triste-dijo al tanto que formulaba en su cara una sonrisa ladina mientras que pensaba en como al igual que los otros psicólogos, los 5 años de universidad no habían sido muy diferentes a dos años y medio haciendo el “servicio”, ya que en el fondo más que centros con derecho y deber para facultar, terminaban por adiestrar en eufemismos y rutina poco brillante del que solían colgarse los egresados.
Por eso se reían de ella tan abiertamente, aquella frase la había escuchado tantas veces que, todo le sonaba a estupidez de un juego que ya conocía bien, no solo desde que había caído en aquel laboratorio, sino desde que había decidió abandonar su familia y su casa, para aprender el oficio del que hoy podía ejercer a libertad y aprovechar.
Por otro lado-Continuó-no era algo que me molestara demasiado, tenía otras cosas en mi cabeza.
Entonces la psicóloga supo que estaba desviando la atención, y se maldijo internamente, la única forma para que ella pudiera conseguir el respeto suficiente de él era demostrando le que en realidad si le interesaba su caso, a diferencia de lo que él creía, pero era obvio para ella que con sólo 3 sesiones otorgadas no se ganaría su confianza para que el aportara la información que necesitaba para hacer un informe psicológico que si tuviera la relevancia que el alto mando estaba buscando. Sin embargo, tenía que hacer el intento.
-Valla-exclamó con seriedad-Ud., me está poniendo en una encrucijada, dos temas igual de importantes y me está haciendo decidir entre uno y otro-entonces vio una ligera sonrisa en el hombre frente a ella, pero la ignoró y continuo-Por otro lado-cito usando el mismo tono de voz que el usó momentos antes-como es algo que no le molestaba demasiado sin duda puede explicarse un poco mejor-dijo liberando una pequeña sonrisa gentil.
-Por ejemplo-inquirió Jack.
-Por ejemplo en cómo se sentía cada vez que debía centrarse en ser el adulto que necesitaba en casa.
-¿Perdón?
-Señor Jack ¿No habrá esperado que viniera aquí, a nuestra primera sesión, sin haber leído los informes que han hecho, mis colegas? Hay cosas que sé de ante mano, es verdad-señaló como excusándose-pero hay otras-dijo intentando parecer lo más interesada posible-que simplemente llaman mucho mi atención, como por ejemplo, el hecho de que pareciera ser que un problema es la relación que llevaban sus tíos, pero muy poco habla sobre sus padres, de ambos en general; además u ingreso a un instituto al igual que todos los demás niños, ¿Por qué entonces nunca menciona amigos, novias, o como conoció a su esposa y por qué decidió casarse con ella a tan temprana edad?
-Pues –interrumpió con seriedad-Que no salga en los informes no significa que yo no haya hablado de ello-puntualizó sin perder la calma- ahora ¿Puede decirme que es lo que quiere lograr? O mejor aún ¿Qué es lo que quiere escuchar? mi historia no es muy diferente a la de los demás internos, soldados o como sea que nos llamen.
Entonces la psicóloga se mordió ligeramente el labio, había sido muy directa pero por suerte él no se había molestado tanto, y estaba segura por qué no había elevado la voz en ningún momento-Es porque no me convence que sea del todo cierto…por favor respóndame esta pregunta con sinceridad ¿Qué es lo último que recuerda sobre ellos?
Entonces al concentrarse en el rostro de Jack vio en los ojos un pequeño atisbo de sorpresa, vio como su boca intentaba formular un respuesta para acabar cerrándose oprimiendo los labios, en una clara señal de duda, y por primera vez sintió que había logrado acercarse a él, pero entonces un timbre resonó en toda la habitación dando por finalizada la sesión.
“Maldición” enseguida suspiro derrotada cuando lo vio salir del cuarto sin despedirse.
Sin embargo Jack, estaba lejos de huir de la pregunta, nunca nadie le había preguntado sobre ello. Y ciertamente eso le daba mucho de que pensar, primero porque se sorprendió de que la primera imagen mental fuera sobre su madre llorando mientras se aferraba a él con fuerza, luego pensó en el día en que estando en el servicio militar, se había resignado a que ya no tenía una familia a la que volver tomando una severa decisión, y finalmente escucho un risa de una niña. Entonces supo que era verdad, el nunca había dicho nada realmente importante en las sesiones, pero tampoco había sido por mera rebeldía contra ellos, los psicólogos o el instituto de salud.
Entonces por primera vez en años se sintió miserable y deprimido, lo suficiente para olvidarse del resto del día y acostarse a sopesar su propia soledad. Porque finalmente, esa mujer había conseguido eso, que recordara todas las razones por las cuales se había sometido a ser un sujeto de experimento en vida.
Tres horas después, el se mantenía en la misma posición, tumbado en su cama durmiendo mientras abrazaba un almohada al dormir. Pero que se olvidara del resto del día no significaba que el resto también lo hiciera, por lo que luego de tres horas y 10 minutos una mujer ingreso al cuarto con notoria molestia.
-Jack –Llamó con severidad mientras suavizaba sus propio gesto al notar que el dormía, entonces se acercó hasta su cama y sentó en ella mientras miraba su rostro sin sorprenderse por qué no estuviera sereno sino con gesto preocupado, ni mucho menos se altero cuando le oyó quejarse en sueños-Señor Jack-dijo mas tranquilamente mientras le ayudaba a despertar moviendo su hombro con delicadeza-Seño..
-Mm, ya –dijo mientras abría los ojos con cansancio-qué hora es?
-Las cinco-dijo como sentencia.
-Las…¡cinco!-dijo incrédulo-Por que no mejor me pongo el traje de plomero y me quedo en los baños el resto de la vida.
-Porque Ud., sabe tan bien como yo que el castigo no durará demasiado como para que pueda pensar en aprender un nuevo oficio…aunque-dijo con burla-si lo suficiente para que sea un verdadero martirio.
-Me encanta saber que puedo contar con su hombro para llorar y buscar consuelo ¿Me extrañará?
-En absoluto-dijo mientras sacaba una risa del hombre que se enderezaba en la cama mientras suspiraba pesadamente antes de levantarse completamente y caminar como si fuera en marcha hacia la ahorca.
-Hasta luego, dijo la mujer justo antes de que la puerta se cerrara.
Ahora estaba completamente arrepentido, quizás si debió haberse ido a la sala de maquinas por su cuenta como había pensado en un principio pero ahora estaba parado frente a su superior quien no dejaba de mirarle como si fuera un desvergonzado criminal. Después de todo esta vez no había sido su culpa.
-Dime una cosa ¿Qué te quedaste haciendo en plena práctica donde se supone debías trabajar con tus compañeros? Por que al menos te abras dado cuenta que necesitas una excusa enorme y jugosa para justificar el faltar a uno de los eventos más importantes del trimestre, sin mencionar que defraudaste a todos tus compañeros y compañeras.
-Señor-comenzó apesadumbrado- me quedé dormido-dijo mientras escuchaba risillas a sus espaldas de sus compañeras.
-¿Qué dijiste?-preguntó mirándole severo e incrédulo.
-Me quede dormido.
-No, no estabas durmiendo ¿Quieres que te diga que estabas haciendo?
-No señor-dijo sin pensar para luego morderse la lengua al ver la cara del capitán.
Entonces el hombre le agarró del cuello de la camisa y dijo en un murmullo “tres días en la caja, a ver si te quedan ganas de dormir luego de eso”, y tras terminar le soltó formándose un silenció entre las chicas que estaban ahí presentes mientras se miraban entre ellas preocupadas, nadie en la historia de esa cuadrilla había sido castigado con la caja.
-Sígueme-soltó mientras lo empujaba hacia la salida de cuarto.
Todas las demás personas, mantuvieron la postura de descanso hasta que la puerta se cerró y estuvieron seguras de que el comandante no fuera a regresar.
-Les dije que está enamorado de el-dijo de pronto una chica al tanto que tomaba asiento en una banquilla. Todas rieron.
-Al menos cuando los demás chicos vuelvan-dijo otra risueña-desviará su atención. No pueden tardar tanto en regresar.
-No lo sé, esta irascible.
-¿Pero tres días?-dijo otra acompañando en la banquilla a su compañera.
-Concuerdo-puntualizó otra- Será comandante de esta cuadrilla pero no le van a dejar.
-Yo también lo creo- apoyó otra- Es que, es verdad estamos en servicio, la seriedad, responsabilidad y blabla, pero esto no es una cárcel.
-Yo creo que le dejaran cuando mucho un día entero.
-Imposible para Augusto, de tranzar, serán dos.
-No, uno y ya.
Lo siguiente que sucedió es que el rumor comenzó a expandirse al resto de la cuadrilla bajo una temática algo más complicada y atractiva que un chisme común, tomando forma de una apuesta situada en una mutada anécdota, que distaba de lo que realmente había ocurrido. Pronto para la hora de la cena, había recorriendo las mesas una pequeña comisión a cargo de los fondos recolectados en la apuesta y de ir invitando uno a uno al resto de compañeros pertenecientes a la cuadrilla.
-Kinue-llamó una chica de pronto-kinue…¿ya te dijeron del castigo del pobre jack??
-No-dijo con desinterés- ¿Cuántas horas va a estar limpiando baños?-pregunto antecediendo la respuesta de su compañera.
-No kinue-dijo la chica mientras miraba en ambos lados- Le han mandado a la caja.
-Oh-dijo la mujer ya más interesada-¿Y por cuánto?
-¡Pues …4 días, kinu!!, Es que le ha agarrado manía.
-No creo, es es sólo que con el puede.
-¿cómo?
-Somos damas y no le gusta ser tan cabron con nosotras, sobre todo luego de luci.
-No lo había pensado. Pero el castigo no es lo más importante Kinue.
-¿Y que más hay?
-Simple, las chicas están haciendo apuestas-dijo frunciendo el ceño al escuchar la risilla que soltaba la mujer-no te rías, ya hay un poso de 100 mil,-vaya ¿Y de que trata la apuesta?
-Pues es simple-dijo negando con la cabeza con simpleza-tu sabes que el castigo se impone y se impone pero nadie puede estar castigado en la caja por 4 días, 1/3 dice que lo sacaran antes por orden del consejo de disciplina al segundo día, el otro tercio dice que el consejo le sacará al final del primer día cuando estén seguros de que el capitán Augusto este más calmado y la verdad es que el tercio restante no ha apostado nada-
-Bien, anótame con 20 pero para una nueva predicción-
-te escucho.
-Apuesto a que Jack aguanta tres días recorridos-dijo con simpleza mientras le daba la espalda a la chica haciendo un gesto con la mano en señal de despedida.
Mientras tanto, Jack había seguido todo el camino al capitán en completo silencio. Entonces tras varios minutos caminando se detuvieron y al alzar la cabeza por encima del hombre, vio una puerta metálica con un enorme cerrojo manual de forma redonda, asemejando una rueda y solo cuando vio como el capitán destrababa la cerradura y abría la puerta, fue cuando se convenció de que realmente iban a castigarlo con lo que el denominaba como una verdadera “mierda”, pero ¿valía la pena quejarse o siquiera intentar defenderse? –Señor -llamó mientras se volteaba a ver directamente al capitán y se sintió ligeramente más calmado cuando vio que nadie más estaba ahí- ¿Esta seguro?
-Más de lo que crees –dijo haciendo un ademán con la cabeza para que entrara.
-Bien-dijo sintiendo cierta preocupación- …que dijeron ellos…
-Nada Jack…nada que no se pueda arreglar-dijo con un tono monótono- además –continuó mientras observaba al chico respirar hondo al tanto que entraba al cuarto completamente sumido en una oscuridad casi palpable-no olvides buscar el vapor.
-“¿vapor?” pensó mientras ingresaba al cuarto intentando dimensionarlo-¿Perdón?-dijo cuando supo que nada podía identificar del cuarto con la poca iluminación que se colaba desde el exterior, pero la puerta se cerró rápidamente sellándolo en aquel cuarto-¿de qué mierdas me estás hablando?-dijo para sí.
Entonces cayó en cuenta de que ahora estaba en la “caja” un cuarto horriblemente oscuro, enceguecedor y de cierta forma aterrador, porque no podía simplemente sentarse a esperar que terminara su castigo, tenía que saber donde estaba y entender que significaba lo que le Augusto le había dicho, porque hasta ahora el ambiente de aquel lugar no parecía ser húmedo y no podía notar señales palpables en el clima del lugar que pudieran delatar el vapor.
Optó por caminar en línea recta con los brazos extendidos hacia adelante hasta encontrar el final del cuarto, pero cuando lo hizo notó que no era un muralla metálica, sino que mas bien era una plancha enorme y completamente lisa y suave al tacto, “como un cristal”, se dijo y entonces entendió que había algo más interesante de todo ese castigo que sin duda era completamente injustificado.
Con los nidillos y moderando su propia fuerza golpeó la “pared” y esta sonó hueca, como si detrás de aquella muralla existiera otra habitación más.
Frunció el seño con disgusto, ya que sólo una vez en la vida había visto algo así en una habitación, y no tenía buenos recuerdo de ello, ¿podia ser que realmente le estuvieran poniendo una nueva prueba? ¿O sería otro experimento por el cual violar su dignidad estaba completamente justificado?
Entonces se apartó de aquella muralla y luego intentó recorrer el resto de la habitación tocando con los nudillos para diferenciar si aquella superficie comenzaba a cambiar un sonido completamente vacío o “hueco” por uno más mate, y se alegró cuando descubrió que la muralla terminaba en lo que parecía ser una esquina, cuya pared a la cual daba inicio cambiaba drásticamente el sonido hueco por uno más fuerte, nítido y conciliador. Y así ocurrió en el resto de las tres paredes.
Sin embargo nunca sintió el vapor que le mencionó el comandante. Entonces pensó que si no estaba en las paredes tal vez estaría en otro lugar, “como el techo” se dijo, y extendió las manos intentando acercarse a la superficie del cielo, pero por más que recorrió el cuarto nunca sintió el vapor, dejándose caer al piso con lentitud mientras se recostaba en el cuarto que era un poco más grande de lo que era más o menos su estatura.
Colocó sus manos por detrás de su cabeza y comenzó a pensar en por que realmente le había puesto en aquella situación, porque la verdad es que si lo pensaba bien no había un transgresión tan grande como para mandarlo a quedarse aquí, mucho menos por tres días. Además estaba el hecho de que Augusto ya le había demostrado que realmente no todo estaba en orden como él pensó el día en que le dieron el alta.
Pronto comenzó a molestarle la flexión que tenía en su brazos y los desdobló y estiro horizontalmente lo más que pudo, manteniéndose así unos minutos, los suficientes como para darse cuenta que las uñas se le habían calentado lo suficiente como para hacerle sentir dolor. Enseguida retiró su mano sin moverla del sitio y en el aire rotó su antebrazo colocando la yema de sus dedos en el mismo lugar en que habían estado sus uñas, palpando la zona sintiendo al dichoso vapor calentar su piel.
Ladeó su cuerpo hacia el costado congruente y manteniéndose boca abajo pero ya arrodillado comenzó a delimitar el vapor lentamente, recorriendo lo que parecía ser una línea delgada e invisible para sus ojos. Entonces sintió el piso moverse y se asusto los suficiente para moverse ágil hacia un lado hasta que un rectángulo perfecto se abría en el suelo dejando ver con una tenue luz una especie de tina rectangular que bien podía ser unos 20 centímetros más larga que el pero con una profundidad que apenas era del largo que había desde la punta de sus dedos hasta el límite invisible entre una mano y la muñeca. Sin embargo el agua no estaba caliente ni fría, sino mas bien tibia y con un olor suavemente metálico.
Se quedó mirándola un tiempo y cuando supo que ya no podría percibir más detalles de ella miró al fondo de la habitación donde creía debía existir un cuarto donde alguien estuviera “estudiándolo”, y sin más se quedo otro rato en la misma posición hasta que finalmente se decidió por recostarse con todo el uniforme puesto en la tina.
Entonces, cuando todo su cuerpo estuvo dentro de aquel recipiente pudo darse cuenta que el fondo de esta no era duro o metálico, sino que era firme al tacto pero blando como si creyeran que fuera a permanecer mucho tiempo allí. Y así lo hizo, no supo cuanto tiempo después, como y mucho menos porque, pero su mente comenzó a divagar en pensamientos del día, como el castigo y luego momentos más anteriores y viejos como cuando se despidió en la mañana de su compañera de cuarto o cómo fue que se levanto esa mañana con ganas de comer lo que sea que inventaran en aquella cocina, porque simplemente se había despertado con hambre y luego comenzó a ver colores e imágenes y a ratos miraba imágenes fugaces de recuerdos que creía olvidados.
Y fue entonces, en medio de ese momento donde las imagines más tempranas se anudaban de una claridad y todo permutaba hacia el destello de nuevas luces sutiles en medio de un negro abrumador, fue que la vio.
Miraba su ojos vivaces y su boca pintada de rojo, sus ojos perdidos en los propios y escuchaba una risa complacida escapar de la garganta de aquella mujer, entonces mientras más pasaba el tiempo todo su cuerpo cooperaba para recordar aquel día, esa noche en que nunca creyó sentirse más enamorado y donde hasta este momento no recordaba otro momento en que se hubiera sentido igual.
La vio darle la espalda mientras se alejaba de él unos cuantos pasos y sintió como de golpe su corazón se aceleraba cooperando con su mente, y por un minuto creyó estar viviendo aquel momento nueva mente. Luego su mente, en un traicionero momento de lógica al percibir con certeza de que se trataba el recuerdo, se adelantó unas horas más delante de aquella memoria, justo cuando le entregaba el anillo y la besaba efusivamente mientras la alzaba y la estrechaba contra su cuerpo, entonces su boca esbozó un sonrisa simplemente por que como aquella vez había vuelto a saber porque no fue necesaria una respuesta por parte de ella.
Enseguida todo volvió a la oscuridad y sintió como el agua ya estaba completamente fría y tuvo que salir y quitarse el uniforme por completo sin importarle realmente que alguien pudiera estar viéndole en ese instante. Sin embargo esa noche no sintió frio, todo el cuarto se había aclimatado mientras él se inundaba de recuerdos. Pasando así la noche de su primer día en la caja.
Cuando despertó estaba sintiendo un ligero escalofrió y palpó su propia ropa pero esta ya no estaba en ningún rincón de la caja, sólo estaba él en ropa interior y la tina que comenzaba a abrirse nuevamente.
-Bien-dijo mirando hacia la “ventana” al confirmar una realidad detestable- pero ayer no solo me salté los estúpidos ejercicios también me salte el almuerzo y la cena y ¡Diablos! Tengo hambre, y me duele el cuello-y se levantó y golpeo con fuerza la muralla que creía una ventana de observación.
-Estoy arto de esta mierda, ni siquiera me han pedido el maldito permiso para esta mierda-y golpeó nuevamente-ya no soy un maldito enfermo, ¡antes podían pero ahora no! Estoy sano, lo dijeron, ¡no pueden seguir jugando conmigo, porque simplemente he hecho todo lo que me han pedido! ¡MIERDA!-gritó golpeando por última vez la ventana. Pero justo cuando creyó que nada ocurriría un crujido fuerte, semejante al gruñido de un animal sonó desde algún lugar del cuarto, estremeciéndolo lo suficiente como para que apegara la espalda contra la ventana e intentara ver inútilmente en la oscuridad que era, pero lo luz de la tina (única en toda la zona) no era suficiente.
Tardó varios minutos antes de estar seguro que nada había entrado y cuando intentó acercarse a la tina sus pies chocaron contra una caja y cuando la tomó y acercó hasta la luz de la tina pudo ver que solo era otra caja compresora, así que tomando asiento junto a la tina que desprendía vapor de agua con olor metálico y abrió la caja y supo que realmente tenía razón, alguien estaba viéndole y esa muralla realmente era una ventana de observación.
Entonces sacó desde la caja dos sobres de aluminio y los abrió mientras se echaba a la boca la pasta rojiza que salía de ellos, luego tomó una pequeña botella de agua y la abrió para beberla en dos amplios sorbos, y finalmente sacó desde el fondo de la caja un manta delgada y lo supo, realmente iban a dejarle allí hasta cumplir los tres días.
-solo quiero un poco de respeto-susurró antes de quedarse dormido junto a la tina con la manta cubriéndole el cuerpo.
Mientras tanto el comandante miraba desde la ventanilla como el chico dormía-¿Pronostico?-dijo sin desviar la mirada de la ventana.
-Tiene pulso normal en etapa de sueño REM, una frecuencia respiratoria de 17 y la temperatura corporal estimada es de 36,7 grados promedio. Tolera adecuadamente el stress señor. No se aprecian otras alteraciones. Pronóstico: puede seguir adelante las próximas 6 horas.
-Bien, que hay de la lectura de ayer.
-Su actividad cerebral se mantuvo constante y normal los primeros 8 minutos luego comenzó a haber estimulación del lóbulo frontal, sistema límbico y centros de la memoria, de manera creciente, sin llegar a niveles fuera del intervalo normal, sin embargo algunos momentos hubo estímulos de otros centros controladores como el de la frecuencia cardiaca y respiratoria que se vieron alterados unos niveles arriba por encima de lo normal, Pero como ya sabrá no es nada que llame a la alarma-entonces la chica se ruborizó cuando notó que el comandante le estaba mirando como si hubiera hablado en otro idioma, completamente molesto e impaciente-
-Esta bien señor, todo bajo norma-dijo intentando redimirse.
-Me parece señorita-dijo aún visiblemente molesto-Entonces ¿puedo suponer que lo que experimento fue exactamente igual al resto de los otros oficiales “castigados”?
-Si señor-dijo sintiéndose completamente avergonzada por ser imprudente.
-Y supongo, que debemos pasar por alto el echo de que golpeara la muralla.
-No señor-y bajó la vista al ver como el comandante le sonreía socarronamente-pero aunque agresivo o no, los otros oficiales no sabían lo que es o no tuvieron la astucia suficiente para darse cuenta de que esta muralla de la caja, es en realidad, una ventana de observación.
-¿Entonces?
-¿Entonces que señor?-dijo la chica asustada.
-Entonces-dijo lentamente el comandante-¿Cómo piensa decirme si aquello que vimos hace unos minutos es normal o no? Señorita.
-Yo no soy psicóloga señor-y entonces escuchó al hombre liberar un gemido burlesco acompañado por una sonrisa ladina.
-Y con la última pisca de paciencia le digo, señorita ¿Qué le dice eso?
-¿que necesitamos un psicólogo?
-No señorita esto nos dice que alguien cometió un error aquí y déjeme decirle que no fui yo. Ahora ¿Cómo piensa solucionar esto?
-llamando al psicólogo, pero no tiene permiso para venir señor.
-Me va a disculpar, pero soy yo quien otorga los permisos en mi cuadrilla y no me he opuesto o ¿si?
-No señor, enviaré la grabación al psicólogo del señor Jack en este momento.
-Gracias-dijo mientras regresaba la vista al ver al chico moverse y hacer a un lado la manta.
Cuando despertó, sintió todavía más sueño del que había tenido cuando se durmió, pero aun así se destapo y tomó asiento desviando la vista hacia la tina y extendió su brazo izquierdo hasta tocar el agua que seguía tibia, quizás un poco más caliente que la vez anterior pero aun así tolerable. Se quedó mirando un largo rato al agua y pensó en que estarían evaluando de él, ¿Tolerancia? ¿Autocontrol? ¿Stress? Porque entonces quizás ya estuviera con la batalla perdida. ¿Todos los que fueron enviados antes a la caja habían sido encerrados para sumergirse en agua tibia como él? Quizás sólo era una sorpresa o algo nuevo que probar en humanos, y a veces pensaba que el era su juguete favorito, porque aunque hubieran dicho que tenía el alta para salir del centro de internación del laboratorio de fisiopatología, nunca le habían dado la libertad que había deseado durante los años que estuvo internado en el.
Por otro lado no podía en ese mismo momento.
-¡Hey! Tengo otras necesidades además de comer y beber-dijo con una expresión hilarante en el rostro. Luego se estremeció cuando escuchó otro sonido igualmente fuerte y aterrador como el que liberó la caja compresora, con la diferencia de que este origen los percibió algo más cerca de el mismo.
-que vergüenza-se dijo mientras encontraba con desagrado algo que estaba como pegado a la muralla y al piso- Como para quedarme dormido otra vez en la vida. ¿Al menos tendrán la deferencia de no mirar?
-Haslo ya muchacho dicho con sorna el comandante mientras él y la chica que estaba junto a él se mantenían mirando la ventana de observación que en ese momento se mantenía oscura sin revelar el cuarto.
“que vergüenza ¡no puedo!”
Y ambos, comandante y ayudante, se carcajearon.
-Parece una venganza verdad.
-Pues la verdad es que sí, es una venganza en parte, es el tipo al que le das la mano y te coge el codo.
-pobre- y entonces la ventana comenzó a revelar nuevamente a Jack quien estaba sentado junto a la tina cubriéndose con la manta.
-AL menos será algo para contar a sus hijos.
Cuando termino se sintió humillado por que nunca le había hecho hacer algo así, y sinceramente le mortificaba saber que clase de gente estaría detrás de la ventana. Por eso tampoco quería entrar a la tina ni mucho menos sufrir alucinaciones como si se estuviera fumando algo.
-Vale –dijo tiempo después y se acostó en la tina mientras colocaba sus manos sobre su vientre-pero mas vale que saquen algo nuevo de esto-dijo cerrando sus ojos.
Entonces comenzó a ver dibujitos de colores con formas y movimientos elegantes que serpenteaban al son de una melodía que comenzaba imaginar para el juego de imagines que formulaba su mente, de pronto se vio a si mismo representado en una figura esbelta y onírica que caminaba por un pasaje de techo redondo y de cuyo extremo podía ver claridad. Al llegar hasta el final del pasaje se encontraba con un patio y se vio a si mismo moviendo la cabeza alternativamente de un lado a otro, sólo para darse cuenta de que simplemente no estaba allí lo que estaba buscando, y entonces tomaba conciencia de que no sabía que estaba buscando, y entonces se pregunto si realmente era el quien estaba protagonizando la película que seguía avanzando en su mente, y entonces la respuesta le llega casi instantáneamente, afirmando con un tímido sí.
Luego no supo que sucedió exactamente, porque ya no estaba en el patio sino que caminaba de vuelta por el pasillo, y se dio cuenta de que el extremo contrario era exactamente igual al otro, tanto que creyó estar caminando equivocadamente, de vuelta al patio, pero aunque su representación estuvo dudativo unos instantes, siguió su paso hasta llegar al fondo del pasillo hasta un cuarto completamente esférico con paredes blancas y ventanas. Y allí se quedo mientras se preguntaba qué otra cosa podía hacer ya que no habían mas pasillos en el cuarto, más que aquel que le había dado la entrada al cuarto y se pregunto si entonces llegaría el momento en que luego todo desapareciera y se mostrara algo más intenso, realista y menos fantasioso que esto.
Recordó como su mente jugaba dejando escapar memorias al azar que difícilmente podía identificar, hasta mostrar algo tan intenso como la vez en que le pidió matrimonio a su esposa, porque aunque fuera un recuerdo, el corazón le había latido tan fuerte que le pareció haberlo sentido tan intensamente como ese momento, pero ahora con más lucidez que aquella primera vez, sentía duda, de lo que sucedió, lo que sintió o vivió. Pero ahí estaba otra vez, sintiendo que deseaba vivir esa parte de la experiencia en la caja porque en fondo le era más agradable pensar que si allí podía haber recordado algo tan importante como eso entonces podría recordar otras cosas igualmente interesantes, igualmente relevantes en su vida o más.
Entonces cuando volvió de nuevo su atención en la representación de sí mismo, su cuerpo se tensó al escuchar en medio del cuarto el sonido de un gemido amplio y doloroso.
“¡Jack!”
Y la vio, con la cara pálida, el rostro alterado y las mejillas rojas y toda la piel de su cuerpo sudorosa.
“¡ah! Me duele, jack”
Y sin darse cuenta estaba parado junto a una camilla sosteniendo con fuerza la mano de la mujer, su mujer, y ella de pronto parecía que sacaba fuerzas ante el dolor, y se inclinaba hacia adelante ligeramente, y el entonces notó que pese a todo ella seguía con los labios rojos y el estaba mas asustado que ella. De pronto, la vio retornar con cierta brusquedad al apoyo de la camilla mientras respiraba aceleradamente.
-Ya casi-escucho de una tercera voz-¡puje!
-¡Ah!-gimió la mujer haciendo un enorme esfuerzo.
Y luego sintió el corazón en su garganta cuando escucho el llanto de su hija-
-paloma-susurró antes de abrir sus ojos y cerrarlos completamente exhausto para caer en la vigilia de un nuevo sueño.
Desde el otro lado de la venta de observación y comandante se mantenía impasible repitiendo una y otra vez el nombre que se escapó débilmente de los labios de su subordinado-Tendrá mucho que hablar con la terapeuta,
-Pero señor- dijo la mujer algo insegura- ella aún no está asignada oficialmente.
-Pues si luego de esto no tiene nada nuevo que decir, entonces merece que la despidan.
-Sí señor.
Una razón para seguir adelante
Transcurrieron cerca de 3 horas hasta que Jack despertó sobresaltado saliendo de la tina con gesto aterrado, pero estaba completamente seco. Y tras unos minutos de examinarse fuera de la tina esta comenzó a cerrarse y el quedó en absoluta oscuridad nuevamente.
Luego de eso tomó la manta y se cubrió el cuerpo con ella, pero se apego a la muralla buscando apoyo para su espalda y tras un rato palpándose a su mismo se pregunto cuánto tiempo habría pasado ya, si en realidad habrían pasado horas o minutos, y sería apenas medio día o media tarde. Luego se dio cuenta de que podía escuchar con mayor profundidad su propia respiración y sus latidos. Estaba desorientado, incómodo y sentía la cabeza doler a ratos o simplemente muy cansada, como cuando estuvo recibiendo el tratamiento en aquel centro. Sin embargo esta vez no sería para perder la memoria de su vida pasada, sino que recordar aquello que ya se había resignado a perder sin remedio alguno.
Pero este no era el primer error de las predicciones que le habían echo, y todo se debía, según los especialistas a su fuerza de voluntad. Quizás por eso aún estaban evaluándole como en aquella época.
Cerró sus ojos e intento hacerse una imagen de las fotografías que hace un tiempo atrás había revisado entre sus pertenencias, e intento recordar más detalles de la niña que ahora recordaba con la familiaridad que merecía.
La niña que había visto nacer en la fugaz epifanía, era su ´propia hija que su mujer había dado a luz cuando el sólo tenía 21 años. Había crecido como una hermosa niña que era una imagen fiel a él pero más femenina y con los rasgos más fuertes de su madre, y ahora sabía que ella era su adoración más grande, por que cuando superó el miedo de tenerla frente a él, no había queda otra cosa mas que hacer para el que terminar de madurar lo que incubó por 9 meses mientras su mujer terminaba de engendrarla, entonces sintió plena felicidad de haber conocido a su hija.
Luego, cuando más intentaba rememorar el sentimiento de haberla tenido con él, sintió un picor en la nariz y un sentimiento que intentaba asemejarse a la angustia, pero no quería sentirse triste, por lo menos no allí ni así. Porque aunque no recordara mayormente lo que juntos habían vivido, ahora tenía de vuelta un sentimiento que quería conservarlo como un momento feliz, por mucho que le fuera difícil.
Eventualmente pudo contenerse a si mismo, pero entonces una pregunta asomó su mente ¿Qué es lo último que recuerda sobre ellos?
Nada. Se dijo, porque la verdad es que eso no tenía más relevancia que lo que había ocurrido momentos antes de enfermar. Donde había perdido ante la única fobia que podía jugarle en contra y que de hecho lo había hecho por meses hasta que ocurrió.
-De pronto se escuchó un pequeño deslizamiento, y tras unos instantes la tina estaba nuevamente descubierta, con agua tibia y vapor impregnado con un olor suave y metálico.
En ese momento, frente a ella estuvo el oficial con un nuevo uniforme y recostado en el sillón mientras miraba hacia el techo e intentaba describir todo lo que había vivido en la caja.
-Era extraño, todo eso, siempre pensé que la caja era algo así como un castigo pero creo que es algo más que eso. Estoy seguro de que había alguien detrás de la ventana de observación. Pero sea lo que sea, lo que estuvieran haciendo, cosas pasaron ahí. ¿Sabe? Cuando usted preguntó sobre que era lo último que recordaba de ellos, hubieron tres cosas que se vinieron a mi mente, una fue a mi madre llorando el día que me fui a hacer el servicio, la carta que me escribió cuando supo que me habían dado permiso para salir porque yo no quise ir a su casa a visitarla y luego vino a mi mente la risa de mi hija.
Y sin duda, fue la sesión donde menos participación tuvo en todo el relato. Le fue difícil encontrar momentos en los cuales intervenir, no porque todo lo que estuviera diciendo careciera huecos en el orden lógico, sino porque más que querer cooperar y dejarse guiar, parecía que necesitaba poner todos sus pensamientos en orden antes de pensar en cualquier cosa y entonces supo en qué debía trabajar en la última sesión que les quedaba juntos antes de enviar el informe solicitado por el alto mando.
-No estoy seguro-dijo mientras guardaba un corto silencio- pero creo tener ciertos sentimientos sobre ello.
-Usted dijo no recordar nada de su familia; conformada por ti, Elizabeth Lowe y su hija Isidora.
-Y no lo hago-respondió, y la grabación siguió corriendo sin liberar voz alguna- solo que… sé que a veces he tenido…ideas…ideas cortas de… ellas, ambas.
-¿Ideas?
-Si, es como si no importara. No,en realidad es como si realmente nunca estuvieran allí, hasta que de cierta forma logro recordar cosas pequeñas y a veces se que son, otras me confunden. Por eso digo que no las recuerdo…
He hizo pausa, para tomar anotaciones y releer lo que tenía escrito hasta ese momento. No tardo en sorprenderse al ver que ya tenía redactadas varias páginas de una corriente de pensamiento a la cual aún debía poner orden y dar forma de informe, con apenas la primera sesión y la mitad de la segunda, obviamente debía agradecer más tarde al comandante por ello. Ahora el conservar su actual puesto dependía únicamente de ella.
Con apenas una hora de adelanto el comandante Augusto recibió en su oficina el informe bastante más amplio de lo que había visto antes. Aunque era bastante digerible para cualquiera.
-Devora-llamó- puedes enviar el informe, pero quiero que agregues algunas formalidades.
-Sí señor.
Era apenas media tarde y Jack estaba de vuelta de su castigo, paseándose por el comedor y mientras lo hacía, pensaba sobre distintas cosas que ocurrieron al volver, como por ejemplo sólo menos de la mitad de sus compañeras le devolvieran el saludo y que conociendo su naturaleza curiosa ninguna le haya preguntado por él, o más bien por la caja.
Tomó asiento en una mesa que estaba completamente libre y miró a su alrededor, no había demasiada gente así que tras realizar una pequeña vista panorámica por simple aburrimiento, reconoció a su compañera de cuarto quien en vez de seguir su camino de largo ignorándole como siempre hacía en el comedor, hizo movimientos con su cuerpo como si fuera tomar asiento en su misma mesa, cosa no muy rara si consideraba que esta estaba cerca del mesón en cual se pedía y dispensaba la comida, pero, tras verla acercarse más y más, hasta tomar asiento precisamente junto a él, supo que sin duda algo había ocurrido en su ausencia.
-Hola-dijo ella.
-Hola- contestó de vuelta mientras se acomodaba en su asiento para quedar mirándola frente a frente.
-Se ve bien-dijo con fingida indiferencia.
-Gracias.
-¿Quieres algo?.
-¿Perdón?
-Te pregunto que si quieres algo…repitió con tranquilidad.
-Ok-dijo mientras intentaba decidir qué estaba pasando.
-¿Te gustan los dulces?
-Algo.
-Ok-dijo mientras caminaba hasta el mesón.
Entonces la vió caminar con su natural elegancia, y una pequeña sonrisa en sus labios, desde que se lenvantó del asiento hasta que regresó con dos tazas de café, un platillo con tres pastelillos espolvoreados con azúcar flor y otro con un trozo de pie de manzana. Y en todo ese rato intentó e intentó adivinar que estaba ocurriendo pero al parecer algo había molestado a sus compañeras, el problema era que no podía decir que podía haberlo involucrado a él en su ausencia.
-Bien señor Jack-dijo la mujer cuando se hubo completamente instalada en la mesa-como ya se habrá dado cuenta, algunas cosas han cambiado en su ausencia, como los números, por ejemplo.
-Si me di cuenta de que están enojadas conmigo porque…
-Oh, claro, claro, lo que pasa es que, en su ausencia, se ha hecho una apuesta y yo soy la única y absoluta ganadora.
-Me parece muy bien señorita Kinu- dijo mientras la miraba esperando a que ella ahondara más en el asunto-¿Sobre qué fue la apuesta?-dijo tras un rato de un extraño silencio.
-Nada demasiado importante, solo hemos iniciado una apuesta sobre el tiempo que duraría su castigo, y yo he ganado, así que mientras dure su antipatía infantilita, creo conveniente que…permanezcamos como compañeros al margen de todo esto.
Entonces Jack la miro inquisitivo, ¿A que se refería con compañeros? Quería acaso que formaran una especia de alianza…“ha, ya entiendo”-No-dijo con cierto deje de burla- lo quieres es que nos pongamos de acuerdo para usar el simulador porque tu compañera ya no quiere ir contigo-
Entonces la mujer se mostró algo turbada, sin embargo decidió guardar silencio; por lo que Jack continuó afirmando con ligeramente con la cabeza-Bien.
-¿Bien?
-Bien-repitió Jack para luego darle un sorbo a su café, dándose una pequeña sorpresa al constatar que ella acertó en su preferencia-¿Puedo preguntarle algo?
-Supongo.
-¿Por qué parece que no te agrado?-dijo para sorpresa de ella, sin embargo ella no demostró más en su rostro que lo necesario, dejando sobre el platillo, su tasa de café que había tenido cerca de sus labios en ese momento, luego lo miró a los ojos para contestar:
-Si me agrada, es solo que no sé cómo hablar con usted.
-¿Por qué?-pregunto con rapidez ya que era algo que no esperaba oír- tu me agradas-continuó haciendo un pequeño silencio- eres una de las pocas mujeres con que… bueno, hablar contigo es como hablar con otro amigo más.
-Amigo…-dijo ella como si no le gustara lo que escuchaba-varón-acotó como si quisiera corroborar algo.
-No es lo que quiero decir, veras, normalmente es complicado convivir con mujeres en el lugar de trabajo… sobre todo si como varón eres minoría, hay problemas, conflictos, mal entendidos y a ti nunca te he visto armar conflictos innecesarios, a diferencias de otras chicas de acá, eres seria y no pierdes el tiempo...
-¿Estás hablando de los rumores que lía Catrina?
-Pues sí-dijo mientras reía cortamente- en parte.
-Pues ella tampoco me agrada-dijo suavizando su mirada seria-siempre que las chicas están peleadas, ella está en medio.
-Sí, es muy complicada…-dijo más por cortesía ya que no estaba interesado en hablar de esa mujer-¿Cómo están tus números?-dijo para cambiar el tema de conversación.
Entonces la vio sonreír orgullosa-Bien.
-¿Bien?-dijo algo desilusionado.
-Bien- repitió para luego reír al ver que Jack se molestaba al no escuchar una respuesta más específica- y ¿Los tuyos?-dijo socarronamente, conociendo de ante mano la respuesta.
Jack, por su parte, al ver su expresión supo que él estaba por debajo de ella-No lo he visto-señaló con cierta molestia, sin embargo no estaba mintiendo.
-¿Quiere revisarlos más tarde?-dijo conservando la sonrisa en el rostro.
-Na-y la escuchó reír abiertamente-Que bueno que estemos en confianza.
-Oh, ¿Qué ha sido eso?-dijo fingiendo sorpresa.
-Pues nada.
-¿nada?
-Se nota que ya no está incómoda-y juntos rieron-Es un buen pie de manzana.
-No tiene que agradecerme, gracias a usted tengo las carteras llenas a rebosar-dijo nuevamente orgullosa.
-Que estupidez ¿No?...ellas no debieron apostar si no querían perder- “y no es mi culpa” pensó al recordar como la mitad le había ignorado.
-Tengo una teoría-dijo Kinu antes de beber un sorbo de su café-¿Se sabe la historia del hombre lobo?
-Sí-contesto casi riendo al formarse una fugaz imagen mental de sus compañeras actuando como una jauría.
-¿Y conoce como actúan las hormonas en una mujer?
-Sí-contestó sin entender mayormente hacia donde iba su compañera.
-Pues es lo mismo.
Y una sonrisa extraña se formo en el rostro de Jack-Se transforman cíclicamente…-y se detuvo a pensar un poco más-¿Estamos hablando de san Andrés?-soltó incómodo al recordar ciertas cosas, mientras escuchaba reír nuevamente a kinu, sin obtener repuesta. Kinu había decidido que el asunto ya no necesitaba de más explicación.
-Es complicado tratar con ustedes.
-Es verdad…¿Qué va ha hacer en su salida?
-¿Salida?...A, sí, pues no sé si quiera tomarme esos días.
-¿Porqué?…¿Se peleo con su novia?
-¿Novia?
-¿No es su novia la mujer de las fotografías del…?
-No, no, ella es...-dijo deteniéndose de golpe-perdón, ella era mi esposa…
Estuvieron una hora más charlando, pero luego debieron separarse cada uno a hacer sus propias cosas. Kinu para agendar a su nombre y el de Jack el simulador, este ultimo para revisar y según lo que pudo deducir de su compañera, avergonzarse por sus propios números.
-Tres días fuera y me dejan en el puesto número 20-dijo riéndose como si acabara de oír una buena broma- debería darme vergüenza.
-Dudo que eso pase-acotó una voz que Jack ya se sabía de memoria.
-Buenas tardes Señor-dijo dándose vuelta para mirarle a la cara.
-Buenas tardes, a mi oficina-señaló el hombre para luego darle la espalda.
Definitivamente para él era un verdadero gusto regresar. Todo un gusto. Y no estaba seguro que había sido lo peor de ese día, primero porque en este preciso momento estaba parado frente al escritorio de su comandante y este no le había invitado a tomar asiento, lo que por si era un mal augurio, así mismo la conversación con kinu no fue tan agradable como prometió ser en un principio y porque ahora estaba reparando en que sobre el escritorio había una tarjeta con el logo de la unidad de psicología.
-Había pensado en que era mejor que te lo dijera sin rodeos…-dijo el comandante-pero es mejor que lo leas por ti mismo- dijo señalando la tarjeta-puedes tomar asiento.
Jack se sentó y colocó en su reproductor de muñeca la tarjeta. Luego una luz y una imagen se proyectó dejando ver un corto texto. Y entonces lo leyó y tras unos minutos meditando, decidió que era lo peor del día.
-Cuando vendrá.
-Vendrá para tus días de descanso Jack. Y sinceramente-dijo el comandante adoptando un tono de advertencia-Espero que lo que ocurra en esos días no lo traigas de vuelta a aquí…Ahora puedes retirarte.
Y sin tener nada más que decir, se retiró.
“A estas alturas, realmente no me importa” de cierta forma no supo como fue que las cosas se dieran vuelta hasta transformarse a una situación tan incómoda. A ella le parecía que tras el había más cosas de las que podía percibir y ciertamente todo su mundo se volcaba a hacer preguntas, porque en el fondo, después de 3 meses conviviendo en el mismo cuarto había visto más de él que lo que realmente había podido escuchar desde él mismo.
Por otro lado nunca había sido lo suficientemente extrovertida como para preguntar y se había convencido de que sería más sencillo simplemente guardar silencio. Pero hoy había sido diferente y había cruzado una línea que nunca percibió, hasta que fue tarde.
Aunque no estaba demasiado preocupado, él no había sido grosero con ella, pero si había quedado claro lo incómodo de la situación.
“Kinue” escuchó tras de sí-Jack, llegas a tiempo-dijo esbozando una sonrisa amable.
-Sabes, me decidí.
-¿Sobre qué?-dijo.
-Si voy a tomarme los días libres.
-Que bueno-dijo mientras ingresaba al simulador-Yo aún no me decido sobre lo que haré.
-Entonces estas de suerte-dijo mientras tomaba asiento detrás de ella para esperar su turno- Me gustaría que quedáramos…
Entonces ella volvió a sonreír- Me parece bien-contesto desviando su mirada desde la pantalla hacia jack.
Media hora más tarde, ella estaba en el asiento de atrás y miraba a Jack usar simulador-Pensé que lo ideal de irse por ese camino es pasar desapercibido-intervino socarronamente.
-Cierra la boca-dijo Jack mientras dirigía la nave en una rápida maniobra para esquivar un meteorito.
- Ahora
-Ya me di cuenta…¡sí! Y sin una maldita carga, te dije que lo haría.
-Bien héroe, pero aún te queda la mitad-señaló, sin embargo, justo cuando ella terminó la frase, Jack se hizo camino hacia una zona más libre del escenario de la simulación para cambiar de altitud de manera que pudiera recuperar el campo de visión perdido al desviarse a la corriente de meteoritos. Cuando encontró un punto con el campo visual que buscaba le salieron al paso enemigos hacía el flanco derecho, a quienes esquivó retornando súbitamente a la corriente de meteoritos -wow, ¿viste eso?.
-Si tonto, deja de jugar y dispara tacaño-dijo apuntando hacia el señalizador de carga del cañón que aún tenía un poco más de la mitad sin gastar.
-¡Eh! Y tanta confianza de donde salió-gritó desviando la cabeza en un corto vistazo hacia ella.
-Es que me pones nerviosa ¡Hazlo bien!-le regaño un tanto avergonzada, pero sólo consiguió una fuerte risa.
-Kinu, ¿Sigue siendo mi turno, cierto?
-Hmph-se quejó frunciendo la boca hacia un lado.
Luego jack Se concentro en recuperar un buen punto desde el cual apuntar al enemigo pero le estaba costando manejarse en medio de tantas rocas. Siguió esquivando y volando vertiginosamente, hasta que finalmente pudo regresar a la “zona limpia”, pero en vez de intentar, de nueva cuenta, recobrar el campo visual perdido de manera que pudiera dirigir el cañón, decidió perder el recorrido ganado y bajar la velocidad de la nave.
Inmediatamente el medidor de presión interna marcó señal de alarma al bajar 1 número bajo la constante permitida. Sin embargo le quitó importancia, ya que era el única instante en que podía intentar virar la nave sin arriesgarse demasiado a ser atrapado por los enemigos que tenia pendientes. Mientras tanto al conseguir el cambió de ubicación necesario dejó al cañón en modo automático.
Los enemigos lo alcanzaron rápidamente y no perdieron en apuntarlo durante los segundo que se mantuvo expuesto al rotar la nave, sin embargo, estaba contando con que estos se acercaran lo suficiente como para que el margen de error del cañon en modo automático fuera el mínimo, por su parte se limitaría a esquivar los disparos del enemigo hasta que pudiera posicionarse por sobre sus enemigos.
Sólo esquivo la mitad de los ataques, sufriendo graves daños, pero lejos de estar preocupado, sonrió saboreando la presión del momento y esbozó una sonrisa autosuficiente cuando constató que había logrado destruir 2 de los 3 enemigos que tenía pendiente. Pero no tenía tiempo para glorificarse, ya que aunque la carga del cañón estaba más que completa, el estado de la nave le advertía que no aguantaría ni siquiera un rasguño.
Fuera de la sala de simulación una nueva pareja estaba esperando su turno charlando animadamente, sin embargo la puerta se abrió y guardaron silencio ante la curiosidad. Jack y Kinue estaban saliendo juntos del simulador, él con una sonrisa orgullosa y ella con los brazos cruzados y con un gesto que bien podía ser de ¿Excitación?, porque a los ojos de los curiosos eso les pareció con una seguridad alarmante.
-Catrina-dijo una chica rubia y extremadamente alta- siempre estas escuchando cosas ¿Segura que no exageras?
-No, sé lo que vi.
-Oh, vamos-dijo algo astiada por la insistencia de la chica, ya que ella conocía a Kinue y sabía que ella apenas si saludaba a su compañero.
-¿De qué están hablando?-dijo otra mujer que cruzaba el umbral de la puerta mientras hacia un gesto con la mano en son de saludo.
-Es que catrina vio a Jack y Kinue salir de la sala de simulación- dijo esperando por parte de su compañera la misma reacción que ella había tenido apenas un momento antes.
-Será que está pasando algo entre ellos?
-¿Por qué salieron del salón de simulación, rose?-dijo incrédula la rubia.
-No, no-dijo Rose negando con la cabeza- Bueno si, puede ser, es que esta tarde estuvieron dos horas conversando y riendo en el comedor.
-¿Kinue?
- Si, él hasta la invitó a un café.
-Bueno, no veo porque sea nuestro asunto.
-Oh que aburrida eres-dijo catrina.
tareadeilustración





