LA JOVEN Y EL MÓVIL
Una joven tenía un móvil que le gustaba más que nada. Lo usaba a todas horas sin importarle el tiempo ni el lugar.
Un día salió a pasear y se encontró con un amigo que le invitó a charlar y a tomar algo con él.
Pero el joven no le hizo caso y siguió mirando su pantalla sin prestar atención a nada más.
El amigo se enfadó y le dijo: "¿Qué te pasa? ¿No ves que estás perdiendo la vida por estar pegado a ese aparato?
Deja el móvil y disfruta del momento que la amistad es más valiosa que el oro. No seas como el burro que lleva alforjas y no sabe lo que lleva dentro".
Moraleja:
No descuides las relaciones humanas por estar absorto en las virtuales. Que el móvil es un buen instrumento pero no debe ser tu único alimento.








