La invención de la Virgen de Guadalupe
Baltasar Troncoso. Alegoría guadalupana (1743). Grabado en Cabrera y Quintero, Cayetano. Escudo de armas de México (1746).
Miguel Cabrera. Fiel retrato del venerable Juan Diego (1752). Óleo sobre tela. Museo de la Basílica de Guadalupe.
José de Ribera y Argomanis. Verdadero retrato de Santa María Virgen de Guadalupe (1778). Museo de la Basílica de Guadalupe.
En 1532 aparece por primera vez la Virgen de Guadalupe como estrategia española de Conquista espiritual (acontecimientos en lugares sagrados indígenas). Pero sería hasta el siglo XVIII, en 1737, cuando se la consagraría en su declaración como escudo de armas de la Nueva España luego del milagro guadalupano que consistió en la intersección de una figura (la Virgen de los Remedios, que luego sería "morena") para detener la peste Matlazahua. El auténtico milagro lo constituyó la unión, al menos espiritual, entre lo indígena y lo español.
En el mismo XVIII se encargaría a Miguel Cabrera representar a Juan Diego (aquel a quien se apareció la Virgen en el cerro del Tepeyac). Esta sería la primera representación de un "indígena converso".
Sería muy recurrido en estos años el tema religioso a través de la Virgen de Guadalupe con enebros que unifican al indígena converso y al no converso (como aparece en el trabajo de José de Ribera). En este tiempo aparece también la imagen de San Miguel Arcángel.










