Otto Dix - Dr. Mayer Hermann (1926)
"La circularidad compositiva del cuadro (espejo frontal, reloj de pared, y el exagerado ojo de pez que se sitúa por encima de la cabeza del doctor), alude a una ironía y una sátira hacia el inflamado retrato del Dr. Mayer. Este sistema de dobles espejos, tanto frontal y convexa, hacen meditar sobre la distorsión y la honestidad brutal de la Nueva Objetividad alemana, con contornos grotescos y estilizados que critica a un molde de sociedad, y que alude a ser que es observado y es visto a la vez, mediante la inspección ocular del retratado, que sitúa su mirada fuera del lienzo, pero que indaga sospechosamente sobre la auscultación interior del reflejo superior, similar a una macropsia ocular, una enfermedad del ojo que tiene ese gesto hiperbólico de agrandar la ilusión que es devuelta por el óleo, donde es más gris y oscura, extraña y alienada, y en la que el artista está ausente de autorrepresentarse. Solo se le puede entender como un encapsulamiento visual o un tipo de énfasis retórico sobre lo inadmisible y la ambientación realista que está exageradamente iluminada, en un tipo de petrificación de lo burgués. Pese a ser un gran amigo del pintor, El Dr. Mayer está resaltado por la obesidad y el comentario cínico y mordaz a su oficio, mostrando un mundo frío y poco interesante, mediocre y hasta de una banalidad circundante, debido a un cromatismo plano y simétrico en la decoración del espacio, matizados por esos típicos azulejos cuadriculados de colores blancos en la pared posterior y los instrumentales quirúrgicos que denotan frialdad y automatización, creando una sensación de aberración curvilínea y reposo, entre el mecanismo fisiológico de la percepción y el abultado vientre del especialista en laringología. El eco de circunferencias nos dicen que hay una visión centrípeta y armónica entre sí, debido en gran parte a su transparencia hiperreal, luminiscencias nítidas y texturas especulares, lo que genera una contradicción sensible entre lo cómico y lo lúgubre, la inestabilidad y la formalidad, la realidad cortante y la intención humorística, la síntesis y la fealdad, sin idealizar ni destruirlo totalmente, todo lo contrario, asume ese riesgo óptico de optar por la diferencia de escalas y graduaciones para incidir sobre un tipo de visión indirecta que se puede tener con el cuadro, pasando de lo mecánico hacia lo orgánico, de lo curvado de las órbitas plásticas hacia lo lineal del consultorio, donde el ojo transita como una máquina sin piedad y con mucho cinismo sobre la temática elegida de lo tecnológico y la sustitución del organismo, pero que rebusca esa sensación de contemplación de indagar una verdad más metafísica o poética en la materialidad deformada y modificada de la realidad."















