Giacomo Balla - Automóvil en movimiento (1913)
"La alabanza de la velocidad, la furia de las máquinas, el dinamismo de las ciudades, la euforia política y la exaltación de la guerra, fueron los indicadores ideológicos y temáticos del movimiento Futurista italiano. Este cuadro, que se vale de un cubismo incipiente mediante la abstracción de un signo alborotado y la auscultación del vértigo en picada, no intenta plasmar un motivo de representación o figuración, opta más bien por el gesto radical y lo ecléctico, previstas más como una experiencia de la percepción y un efecto óptico sobre la trasgresión y el grito vanguardista. Una serie de ondas concéntricas, en similitud de unas ruedas de un auto que se desplaza sobre el asfalto, se desenvuelven en ejes y arcos diagonales, matizados en colores neutros y en contraste que no pigmentan, sino que actúan como signos vibrantes, estipulados en algunos matices azulados y tonos amarillentos enrevesados de contornos negros, causando una vibración entre sí, y un efecto óptico de la potencia y el vigor plástico. Lo que sucede no es una plasmación en sí, sino el recorrido de una huella que nos deja, y todo el lienzo se percibe que se moviliza como una fuerza centrífuga y abanicada, creando una sensación de espiral y atracción ocular, ya que las diagonales y los círculos, hacen que la velocidad se perciba incluso fuera del lienzo, por las trayectorias esbozadas y la sensación atormentada de estar en medio de un mecanismo infinito de rapidez. Basada en las diversas experiencias sobre la cronofotografías de Étienne-Jules Marey, quien pretendía detener y capturar en una sola fotografía el cinetismo humano, gracias a su curiosa escopeta fotográfica, y las teorías futuristas sobre las líneas de fuerza, la angulosidad anárquica, y el principio de continuidad de un espacio, lo que determina un oferente de descomposición científica sobre la cinética ocular, y que nos genera una ilusión impasible sobre el motivo plástico elegido, sucediendo en varios instantes y fracciones de segundo lo que un solo plano óptico es imposible. Aquí se mide más el efecto que la causa, sin importar realmente la descripción de una máquina, muy pocas veces vista en la pictórica futurista, pero si de su alboroto y rastro, siendo un cuadro hecho de indicios como de señalamientos, estallidos y fuerzas contundentes, cuya inmediatez se debe al pulso y a la estructuración repetitiva para causar un ritmo violento, enérgico y un torbellino de posturas como de libertades en funciones de cambiar la vida presente cuestionando el pasado y su irrisoria valía en el porvenir humano."










