Al mismo tiempo, las nuevas formas adquieren una agilidad, elegancia y claridad anteriormente desconocidas; las melodías, aunque largas, son simétricas y sencillas; las armonías, simples. Las disonancias surgidas de vez en cuando, se resuelven pronto y sin crear problemas auditivos. Nace así el estilo clásico (rococó o galante, según denominación de algunos), que cubre los últimos decenios anteriores al profundo y brusco cambio que representa la Revolución Francesa. El nuevo estilo domina en toda Europa: lo adoptan los hijos de Bach, radicados en numerosos países; Stamitz y su escuela, en Mannheim; Luigi Boccherini (1743-1805), en Italia y España; Cosscc, en Francla. Y en Austria nacieron Dus dos máximos maestros: Haydn y Mozart.















