Mi país, 30 años heridos, mil golpes y balazos, había quedado rendido en su tierra, pero algunos se hicieron abono y con ellos muchos se levantaron, algunos no despertaron, pero se hicieron semillas, y ahora somos el doble. Mi país despertó después de que intentaron matarnos, encadenarnos, fusilarnos, humillarnos y nos mintieron hasta el cansancio durante tantos años. Mi país despertó y se siente, se escucha y se vive radiante.









