∫ fiiatlux
La comida de calidad comenzaba a escasear en los alrededores del palacio donde yacía su majestad, los guardias reales y el reino que habían conformado a punta de sangre. Todas las noches, el segundo guardia real, salía a inspeccionar los alrededores con la meta de encontrar ser viviente digno de presentar la próxima mañana al Rey como desayuno. Pero, infructuosas habían sido esas expediciones y como nunca, hoy tomaría una decisión crucial: ir más allá del bosque del este, a la tierra sin explorar asumiendo el inminente riesgo, por el bien de su majestad.
Se alzó en la oscuridad al desplegar sus alas que le permitirían surcar el manto negro de la noche, muy por encima de las escarpadas copas de áquel bosque pudiendo ver todo desde altura e inició el recorrido general ; primero reconociendo terreno de manera visual en cuanto los polvillos que desplegaban sus alas le ayudarían a detectar -con mayor precisión que sus ojos- qué tipos de seres anidaban lejos de la frontera.













