Generalmente podía otorgar una respuesta certera, incluso en situaciones que generalmente serían consideradas complicadas, pero parecía que había bastado oración puntual para dejarle sin habla. Vaciló, por más tiempo del que parecía necesario, hasta que un suspiro se escapo de sus labios. “Eres tan difícil algunas veces”; liberar esas cuantas palabras parecía remover un peso que no sabía llevaba a cuestas, pero a cada instante parecía que realidad era mucho más palpable: estaban condenados. Sentía como la presión se apoderaba de más momentos que los que podía recordar, poniéndolos en situaciones que generaban muchas más discordancias de las que deberían enfrentar. “No quiero pelear contigo, pero eres excelente probando mi paciencia”. @afrovdita