Eran las 8:27 de la noche; estaba sentada en la orilla de la playa, estaba sola; y en ese momento quise que él estuviera ahí, realmente lo extrañaba, quería que estuviéramos hablando estupideces como siempre lo hacíamos, que me dijera cosas tiernas, o simplemente que estuviéramos en silencio, mirando como se reflejaban la luna y las estrellas sobre el mar.
Ayer, mientras estaba en la playa.










