Letter
Querido yo:
Si eres egoísta tendrás vínculos egoístas. Si eres amable tendrás vínculos amables.
Te conoces mejor que nadie. Virtudes, defectos, actitudes, humores, conductas.
Sabes por dentro tus falencias humanas. Tus deficiencias vinculares. Y aún así te sorprendes con la gentuza que te cruzas. Con las situaciones que te enfrentas y los tratos a los que te expones. Tú, y solamente tú, eres el responsable de tus acciones y de lo que generas a tu alrededor. No repliques lo que hicieron de ti porque no eres eso. No mires a tu alrededor en busca de culpables. Busca y agarra el espejo. Mírate a ti. Deja la lupa acusadora. Es hora de enfrentarte a mí, tu otro yo. Somos une. En una lucha constante de quién será el dominante. Deja ya eso. No es más que una pérdida de tiempo y energía. Somos une. Tú estás luchando por dejar tus “demonios” a un costado. No diré atrás. Ellos siempre estarán contigo, tratando de escarbar nuevamente en tus heridas reiteradamente para tomar control de ti. Los conoces mejor que nadie. No te agradan. Sin embargo, en algunas oportunidades dejas que te lideren. No se trata de ser une o el otre. Se trata de encontrar un balance. Un balance en el que puedas sentirte cómodo. Con tu pasado y tu presente. Sin tener que poner puertas de división que producen la imposibilidad de unir tu historia. Lo que hace a tu esencia. Lo que hace a tu alma. No tienes muchas vidas como piensas. Es una sola. No empiezas una nueva al mudarte a otro lugar o cambiar de trabajo. Eres todavía la misma persona acarreando los mismos dilemas existenciales. Te siguen a todas partes, como tú le llamas, cuando en realidad son parte de tu ser. Por eso no puedes deshacerte de ellos que es lo que tanto anhelas. Aceptarlos es el principio de todo progreso, cambio positivo. Cambio que tú tienes que estar dispuesto a crear.
Aquí te espero.
Atte: tu otro yo.















