Es 24 de septiembre del 2019. ¿Lo puedes creer? Aquí estamos, tú y yo, aún juntos un año más tarde desde aquel día en que sin anticipación alguna y con cierto miedo me pediste que fuera tu novia.
Un año, wow. Es tan surreal pensar en todo lo que hemos pasado en estos meses juntos, y en que a pesar de todo, logramos cumplir eso que planteamos como un simple deseo cuando aceptamos este nuevo reto.
Pasamos por momentos hermosos pero también unos muy difíciles. Lo creímos todo perdido y lloramos por la pura frustración de no saber cómo seguir adelante, pero mi vida, lo logramos.
Superamos todo eso que nos quitó la calma y todo por nuestro amor. De cada experiencia obtuvimos sabiduría y nos volvimos más fuertes, tanto que hoy que inicia un nuevo año, no tengo duda de que este es sólo el inicio de algo hermoso que durará muchísimo más.
Este último año he sido capaz de crecer, de volverme más fuerte ante ciertas situaciones, y principalmente, he aprendido sobre lo que es amar de verdad a una persona. Amar con tanta intensidad y que se sienta correcto, de la manera más pura imaginable.
He llorado, me he enojado, pero esto no es nada en comparación a esa felicidad que me ha acompañado en este año junto a ti. Suelo decírtelo, pero no creo haber sentido una alegría similar a la que sólo tú sabes entregarme, y por eso mismo es que no quiero irme jamás de tu lado.
No te prometo una vida de pura felicidad, pero juro estar ahí cuando necesites unos brazos en los que refugiarte cuando quieras desahogarte. En mí puedes encontrar paz, y quiero que cada día de tu vida tengas la convicción de aquello.
Conocerte fue sin duda alguna lo más preciado que la vida me ha podido entregar, y creo que sabes bien que no me refiero tan solo a ti como KiBum.
Este último año conocí al verdadero tú, a esa persona sensible pero hermosa que ama tanto las caricaturas para niños como el visual kei, y me enamoré. Encontré en ti eso que siempre había deseado, y me enamoré del verdadero tú.
Cuando fui capaz de abrazarte, de sentir tu corazón junto al mío confirmé eso que por meses había pensado; no puedo dejarte ir. Eres tú eso que yo toda mi vida había soñado, incluso superaste mis expectativas, y ahora no tengo duda alguna de que quiero estar junto a ti hasta el último día de mi vida, porque eres tú la persona más hermosa, más dulce, más maravillosa que el destino pudo poner en mi camino como ese alguien que a mí correspondía.
En ti veo esperanza, veo felicidad, veo eso que con miedo busco cuando lo veo todo oscuro. Eres mi luz, y jamás dejaré que alguien te apague, porque mientras tú y yo estemos juntos, todo estará más que bien.
Te amo desde lo más profundo de mi corazón de niñita, y hasta que este de su último latido, juro permanecer a tu lado, recordándote cada día de nuestras vidas que eres la persona que más voy a amar en mi existencia.
Tú creciste y yo crecí también, pero por lo que resta de eternidad yo seré tu nenita y tú serás mi adorado príncipe púrpura.
Estoy orgullosa de el hombre en el que te has convertido. Tan fiel, tan seguro de tus sentimientos, tan...tú, el real tú. Estoy orgullosa de amarte y de hablarle a mis amigos de lo muy feliz que me haces, Kiki.
Lo logramos, pero aún hay mucho más por lograr, así que espero que estés listo para compartir el resto de tu vida conmigo.
Te amo tanto que me cuesta expresarlo en sólo dos palabras como lo son las recién mencionadas, pero como te he dicho, me empeñaré en que puedas sentirlo en cada segundo de vida.
En verdad te amo y te agradezco por este maravilloso año.
El primer año, el primero de muchos.
¡Feliz primer aniversario, KiBummie/Kiki!