Durmiendo profundamente, se encontraba el león de pelaje oscura, durmiendo al lado de lo que supuesta mente le daría el premio. La noche cayó, y por fin se dignó a despertar
- Oh rayos…. se me hizo tarde … aght- bostezó mientras estiraba sus patas delanteras. Tomó algo de agua y partió, con la reserva de comida a cuestas, a buscar a la chica. Tal vez ella también encontró la otra parte, lo ignoraba, pero esperaba que no fuera así, para tener las cosas más fáciles.
Como su segunda búsqueda falló, llevó el alimento a su lugar correspondiente. Pero antes de que lograra llegar, sintió una presencia, era la chica. Rápidamente dejó lo que tenía tirado.
-¡Eh ¡ Princesa! ¡Por aquí!- sonaba alegre y victorioso.
Ahora que había notado, el sol comenzó a caerse y ya empezó a oscurecer el día, así que volvió como pudo a la Roca del Rey en cuánto había encontrado la comida. Lo tomó de un extremo y lo llevó a rastras, asegurándose de ir en un camino seguro para evitar que otros depredadores aprovecharan y le robaran su pedazo.
En cuánto ya estaba en las tierras del Reino, alzó las orejas en dirección para escuchar con más atención y ver si no había algún forastero cerca, pero como no había ninguna señal simplemente se adelantó.
Escuchó el llamado del otro león y le dio el impulso suficiente para seguir caminando, hallándose con la otra sección de la comida justo entre sus colmillos. Lo dejó en dónde debería estar y miró al contrario.
▬Veo que ya has encontrado la otra parte de la comida. Yo también lo hice, ¿ves? Te lo dije▬ contestó, sonriendo divertida.











