El segundo local (arquitectura esquimal)
El primer local era grande de corazón, pero chico de espacio. El grupo de trabajo le había hecho sensibles mejoras, como la instalación de un medio tanque con canilla (para tener agua almacenada), un cepo, el alero (construido junto a la comunidad) y un farol a mantilla con garrafa (que conformaban un “set de esterilización"). Se atendían los animales afuera (a veces alguna mascota adentro) y las inclemencias climáticas dificultaban la labor.
En el año 1986 una familia se muda para una casa más cómoda y los vecinos deciden destinar el local vacío para la Policlínica Veterinaria. Este se ubicaba en la calle Tomás Burgueño 6556 (número capicúa, que auguraba lo mejor) y su forma se asemejaba a un iglú (construcción típica de los esquimales), lo que generó que ese fuera su apodo.
Con más espacio (sala de espera y consultorio para pequeños animales) y vecinos ayudando en las tareas de administración y limpieza, la Policlínica tuvo un gran desarrollo y presencia en los barrios, que se potenció con la llegada de docentes de la Unidad de Extensión de Facultad de Veterinaria.
La expansión del plan de viviendas del barrio Santa María en 1988 hizo que debiera demolerse el iglú y la Policlínica nuevamente zarpó a otro destino.
Pero a esa altura el Padre Cacho estaba pasando el gorro en Europa y había novedades.
La surtida farmacia del iglú.
Lugar donde estaba ubicado el segundo local de la Policlínica (foto: Google Earth).
Muchas gracias a Juan Imelio, José “Pepón” Gallero, Humberto Tommasino y Edgardo Vitale por la información y las vivencias.
En este link pueden ver más fotos y recuerdos del segundo local de la Policlínica.














