Algo viejo que hice un par de años atrás. (3 de marzo de 2013)
No garantizo una gran redacción; pero la idea se entiende.
De pequeñas cosas a grandes cambios.
Todo en este mundo cambia. Aunque una persona parezca no hacerlo si lo hace, por fuera y por dentro. Es imposible quedarnos estáticos mientras vemos lo que hay a nuestro alrededor.
Cambian las perspectivas, la relatividad e incluso lo que creíamos absoluto cambia. Las palabras que usamos, nuestra mente, cuerpo y alma. Todo
¿Entonces qué no cambia?
Conozco sólo una cosa que no cambia, desde antes del origen del Universo está. Y sigue estando y sigue… sigue, sigue. Tan real, tan vivo.
Es por una razón que cambian las cosas. Es para notar que existen distintas alternativas para nuestra vida, según el camino que tomamos.
Que Dios deje que ciertas cosas en la vida nos sucedan es para poder formar nuestra personalidad… Para cambiar.
Él no nos está abandonando, el nos dio mentes para pensar, piernas para elegir nuestro camino, manos para tomar las cosas que nos ofrece la vida, ojos para ver alternativas, oídos para oír opciones y boca para declarar nuestras convicciones.
Pero confundimos nuestro libre albedrío con libertinaje. Y el libertinaje, la mayoría de las veces resulta desastroso.
Quiere que vivas tu vida, te da varias opciones y la Suya, para que puedas tomar la que quieras. No te quiere obligar a hacer cosas que no querés hacer. Cambió el concepto de amor. Me cambió el concepto que yo tenía de amor.
Yo lo elegí a Él, porque le creo y CAMBIÓ 180° mi vida, por completo… Soy diferente, un gran cambio.
Mi vida antes era igual, ahora que conozco a Dios, y lo hago cada día más, me enfrento con diferentes cambios. En mi familia, en mis amistades, a mi alrededor, en mi vida.
No me aburro para nada.
Estoy segura que todo lo bueno que me está pasando ahora no es nada comparado a mi futuro. El futuro que Dios tiene para mi, por haber aceptado el cambio que Él hizo y seguirá haciendo en mi vida.
No paso más por alto esa historia que muchas veces habrás escuchado de Jesús, el que murió en una cruz para salvarnos de la Muerte del Pecado.
Ya no, ese pequeño acto y muchos más que ese Hombre hizo, FUERON, SON y SIEMPRE SERÁN mi razón de estar viva.
Todo es por una razón que Dios quiere que vivas.
De las pequeñas cosas, se hacen los grandes cambios.