Te quería dar el mundo entero, pero terminé dándote problemas.
Abrí los ojos y me di cuenta que te amé.
Te quería besar, pero terminé haciéndote pensar si todo ésto estaba bien.
Te quería querer, pero tú solo la seguías queriendo a ella.
¿A caso no querías lo que yo? Si tu me besabas con la misma intensidad, decías mi nombre con tanto deseo que se erizaba mi piel con tu separar de labios.
Yo te pude dar todo el amor que merecías, pero tú te conformas con migajas de un amor que ya murió. Y te aferras a una vida que ya no florece. Te adelantas a un futuro que no tienes en las manos. Piensas que todo lo resolverá el tiempo, pero aquí solamente nos salva el amor.
Estoy pensando en alejarme. Estoy a la misma distancia de la puerta de salida, que de tus brazos. Pero no tengo idea de que es lo correcto. Aquí no hay espada y no hay pared, solamente estás tú y está ella.
Yo soy de las almas que dan todo o no dan nada, pero tus besos me confundieron. Pero tus mensajes me alarman, pero tu interés me corre. ¿Qué se supone que debo hacer? Si solamente soy un alma más que cayó ante ti.
¿Y de que sirve que te quiera si tú,no quieres?
No hay puntos suspensivos, no hay punto final, no hay punto y coma. ¿Entonces qué hay? ¿Un amor casual? ¿Quieres que te siga queriendo para que tú quieras a alguien más? ¿Quieres que te quiera para que tú te quieras alejar?
No es la zona de confort, no es la oscuridad que tienes. Es que tus besos me llenan el alma con promesas falsas que se que no puedo creer, pero al mismo tiempo me hacen pensar si es que en realidad vales la pena. ¿Y lo vales?
Sí, te quiero. No para un rato, no para subirte el ego. Te quiero como quieres a la brisa. Te quiero como quieres al mar que extrañas. Te quiero como quieres a las hojas de los árboles. Libre, vivo, lleno de color y de sonrisas sin destinatario. Te quiero como tú eres. ¿Y eso no lo notas? ¿Jamás alguien te quiso así?
¿Y por qué si yo te ofrezco ser libre, tú quieres vivir en una jaula?
Yo te quiero volando, con las alas más grandes que los sueños, te quiero ver brillando más que el sol. Pero ella te apaga y te encierra. Se llama síndrome de Estocolmo, te enamoraste de su captura.
Y yo era la cura, pero bien dicen que cada quien decide con qué veneno va a morir.
No importa cuántas veces cite a mis amigos enamorados del amor. El amor para mí, solamente viene en los libros.