Desde los altavoces se puede escuchar: ˂Debemos estar continuamente en guardia contra la enfermedad; la salud de nuestra nación, de nuestro pueblo, de nuestras familias…˃, un recordatorio constante después de haber sucedido lo más insólito: una revuelta. Bueno, no era una como tal. Quizás el vestigio de lo que se trataba la inconformidad en tiempos tan antiguos dónde las personas podían expresarse, ese mundo ya no existía. A nadie le gustaban los simpatizantes. Lo sabía. Mucho menos con la posible amenaza hacia el candidato en el evento, los oficiales se desplegaron y comenzó la revisión de papeles, de marcas en los cuellos. Lo más extraño es que no hubo gritos, ni empujones salvo de unos cuántos. Tuvo que actuar de acuerdo a lo ensayado. Wallace tragó saliva siguiendo la pista del primogénito para indicarle que guardara silencio con su mano diestra. Aunque hubiese querido quedarse en el momento de la acción (lo cuál le serviría más para hacer su informe más tarde), no debe desobedecer instrucciones. Fueron claras: debía proteger al hijo del senador. “ Por aquí…” le indicó con firmeza, relamiendo sus labios ante la adrenalina que se disparó en su torrente sanguíneo. ¿Alguien sintió la emoción? ¿El sudor que escurría en su nuca por el éxito de la protesta? Todos allí se movían con una rapidez enfermiza, sin titubeos. Ha hecho lo posible por copiar cada movimiento y cada gesto. Era esa sensación de ser descubierto por el otro, que seguía torturando su psique. Ha pasado más de una semana desde que se percató a Wallace ser inmune ante la operación y nada salió de su boca. ¿Estará planeando algo? ¿Va acusarlo y terminará en las criptas con tres cadenas perpetuas? ¿Su gente se decepcionará de él? Se detuvo, llevó una mano dónde estaba su corazón para recordarle que debe calmarse, era más difícil cuando debes luchar con las reacciones de tu cuerpo. Inspeccionó el sitio antes de abrir la puerta y apuntó a la oscuridad de un cuarto de lavado, nada les respondió. De algo podía coincidir con los manuales: el corazón es algo muy frágil. “ Sé que es aburrido pero hay que obedecer al protocolo ” siguió manteniendo una voz monótona, cerrando la puerta detrás suya. Apoyó su espalda contra el frío metal que la compone para mirar al chico de frente. Mordió su labio inferior con fuerza, manteniéndose en silencio por un par de segundos más, hasta que sintió su respiración volver a la normalidad y añadió: “ Es peligroso que estés afuera si hay simpatizantes. Ellos deben tener la enfermedad. ” 𐙚 @paratiise )