La conociste mientras lloraba a cantaros. No supiste de donde había sacado el coraje para hablarte justamente a ti, a ti entre tantos, entre miles en este pueblucho perdido del mapa. Te la topaste primero en el tranvía de regreso después de varios años a casa, te acuerdas de ella porque gimoteaba sin discreción alguna, tal parecía que quería a fuerza o instintivamente la atención de todos puesta en ella, en el sufrimiento (desconocido por todos) por el que andaba. La segunda vez que te la encuentras no es de manera distinta, quizá, solamente porque esta es la primera vez que cruzan palabras. Están en el parque, no te enteraste de cuando vino a sentarse aquí tu lado, junto a ti, hasta que escuchaste los sollozos y la memoria te trajo al recuerdo del tranvía. No quisiste voltear para comprobar sí era la misma mujer del pasado, pensaste, Lo mío no es consolar extraños, pero a tus pies, sentiste como un charco empezaba a mojarte los zapatos, Qué locura, murmuraste en voz baja y ella te contesto como si te hubiera oído, Lo siento. Ya no te levantaste como tenías planeado hace solo unos segundos, ni te moviste, te quedaste en la banca y ya no importaron los zapatos empapados, la escuchaste a ella, escuchaste el porqué de su sufrimiento. Te enteraste que lloraba por a-mor. Por una infidelidad o más bien varias, y aunque ella decía que odiaba al causante de ellas, detrás de su voz frágil, quebrada, tristísima, supiste de la vil mentira, ella todavía amaba. Pobrecita, pobre tonta, te dijiste a ti mismo mientras la escuchabas, le diste uno que otro consuelo, de los que se dan siempre, Fue lo mejor, Ya verás que todo va a mejorar, No se merecía a alguien como tú, tú que amas tanto y él tan poco. La relación entre los dos se vuelve estrecha. Le tomas cariño, te enamoras de ella. Por cosas del trabajo, tienes que salir fuera. Cuando vuelves, en el tranvía de regreso a casa, escuchas risas, carcajadas, lo primero que se te cruza por la cabeza, es que a alguien se le va reventar el estómago, por curiosidad buscas las risas infantiles de alguna niña linda, risueña y solamente te la encuentras a ella, a ella con él. Pobre tonta, susurras.