La vida es un campo de batallas, uno es concebido mediante el sexo, que es un acto placentero y luego es expulsado del Paraíso del útero para llorar y permanecer desprotegido, fuera del calor y el confort maternos... Empezamos a usar nuestros pulmones para respirar el aire del sitio en el que nos toca desarrollarnos, nuestros ojos van distinguiendo colores y formas, comenzamos a dar nuestros primeros pasos, nos vamos volviendo independientes, afrontamos nuevos desafíos y sufrimos. Siempre sufrimos. Que las caídas, que los resfriados, que mi hermano me pegó, que mi madre me castigó injustamente, que mi padre quiere más al otro que a mí, que me comparan con fulanito, que no tengo dinero, que nadie me hace regalos, que siempre me piden prestado, que nadie es sincero, que otro se pasa de honesto, que no encuentro trabajo, que reprobé el examen, que mi reloj no me despertó, que el que quiero no me presta atención, que mi peso no es el ideal, que los precios, que la inseguridad, que me mienten, que me critican, que la lluvia, que el calor, que el gobierno, que me duele esto y aquello... La vida es un campo de batallas, lleno de lágrimas, discusiones, sangre y pequeñas victorias, y la muerte es la corona que le espera a todos, indistintamente de si llegan a ser triunfadores o unos pobres fracasados...