Nueva ciudad. Era fatídico en demasía, los sucesos que habían llevado a su padre a decidir que lo mejor era mudarse, comenzar de cero, presagiaban que todo lo que podía salir mal, sin duda lo haría. Y allí se encontraba, afuera de la oficina de la directora, con la mochila en sus piernas y la mirada perdida, sus ganas de estar allí eran tan escasas como sus habilidades sociales en general. No tardó demasiado en llegar la directora, una mujer de edad avanzada y sonrisa amable, suponía que estaba enterada de toda su situación, sino, suponía, no le hubiese permitido inscribirse al curso en un momento tan avanzado del semestre. Su mente estaba perdida, mientras escuchaba como murmullos todas las indicaciones que la mayor le daba y la seguía de cerca, hasta que se detuvo de golpe y llamó a la puerta de un salón. "Y este será tu grupo." Anunció, mientras Daniel asentía, distraído, apenas dedicándole un intento de sonrisa. Un efímero intercambio de palabras y la profesora regresó su mirada al menor, invitándolo a pasar al salón. "Siéntate donde quieras." Le indicó, haciendo que sus ocelos buscaran rápidamente cualquier lugar vacío, encontrando uno detrás de una rubia cereza y tomándolo al instante. "Esmé, ¿podrías mostrarle la escuela a tu nuevo compañero cuando termine la clase?" Cuestionó la catedrática, y en todo lo que el joven podía pensar era quién jodidos sería esa tal Esmé. w. @pcnvmbra