lydia cacho, el heroísmo y sus prejuicios
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esta entrada al blog se quedó atorada en la lista de borradores sin ser publicada hasta ahora, 24 de octubre.
lydia cacho publicaba en su columna del día de hoy -Plan B- en el universal sus consideraciones sobre el proyecto que se estaba llevando a cabo para producir una película del libro memoria de mis putas tristes del señor gabriel garcía márquez. dicha columna y la pretensión de una ong -Coalición Regional Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe- de demandar al escritor y productores de la película desataron el debate en los diarios sobre la libertad de expresión y la moral de los creadores de obras artísticas. en el foro de opiniones del diario el universal, donde lydia cacho publica regularmente su columna, había opiniones encontradas sobre el asunto. eso me parece normal y válido. había apoyo a la posición de la activista y periodista, así como también oposición. en el último caso, los opositores (me parece) argumentábamos con con juicios y razones lógicas, con conceptos.
en el caso de los defensores de la idea del veto a la película, incluyendo a la propia lydia cacho, transitaban más en la formación de ideas por cuestiones anímicas, por lo que sus tripas les dictaban, como sugería hace poco aquí, más que por una reflexión concisa del tema. me da la impresión de que había más apoyo a la fama de intachable que ostenta la periodista, y consecuentemente a una especie de inmunidad a la falibilidad en ella, que su sugerencia en sí misma.
también está esa aura de mártir aderezada con heroísmo que le damos a ciertos personajes que transitan por circunstancias como las que la periodista experimentó. construimos pedestales sacros donde ponemos y adoramos a ciertos individuos. esto en última instancia es muy peligroso, por que dejamos de cuestionar los actos de algunos dotados con la gracia de la buena ventura que otorga la heroicidad. todos somos humanos con la segura capacidad de equivocarnos, muy a pesar de la aparente constancia de virtuosidad y sabiduría en el proceder de algunos.
lydia cacho escribía: “La novela tiene un público limitado, la película en cambio terminará en televisión y será masiva. “ -mmmmmhhhhh. -¿mientras esté en lo oscurito, a la vista de muy pocos o de nadie es bueno? -¿ese es un argumento que deberíamos aceptar así nadamás?- entiendo que la autora de la columna piense que en su formato de texto la obra del colombiano vaya dirigida a un público más “maduro intelectualamente”. pero eso es sólo una suposición. el hecho de tener una formación literaria y cultural mejor estructurada no exenta a nadie de cometer perversiones, pero tampoco es indicio de perfeccionamiento en las mismas.
es loable el trabajo de lydia cacho contra la violencia de género y la pederastia, pero ella tampoco es incuestionable al respecto. lo que pide para polanski también es aplicable para ella. no por ser lydia cacho, una reconocida defensora de mujeres y niños con derechos lesionados está en lo correcto en todos sus argumentos al respecto. como en cualquier otro tópico de lo humano, oraciones repetidas hasta el cansancio y sin reflexión corren el riesgo del fundamentalismo. creo que el llamado de lydia cacho hoy, es similar al de aquellos que piden que se prohíba la música de marilyn manson, a que se deje de leer la novela aura en las secundarias. también, en todo caso podríamos evitar que otras novelas de garcía márquez se difundan masivamente.
en cien años de soledad la pederastía también se presenta. ¿hay algún recuerdo de remedios? también podríamos prohibir al marqués de sade y navokov ¿habremos de crucificar a jeremy irons y escupir en la tumba de hitchcock o kubrik? en la misma línea no deberíamos de permitir el desarrollo de películas sobre la guerra y sus -a veces- seductores anti-héroes. tampoco habríamos de permitirle a los fotográfos, fotoperiodistas de todo el mundo que generan estéticas imágenes de los peores horrores humanos por que podríamos argumentar que hacen apología de ellos. no creo que sea el caso, pues según el tema y la animadversión de cada quien empezaremos indiscriminadas cazas de brujas. hay que luchar contra la pederastía, sí, pero en el caso de la que se comete, no de la que se piensa, se imagina en una obra que ni siquiera lleva tan sólo eso como eje temático.
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/80314.html