¿Se vale todo?
¿Qué debe o no ser presentado en una exposición de plástica?
No, no voy a hablar de cualidades moralistas que podrían resultar escandalosas en algunas obras; sea por el contenido -desnudos-, el material -la “mierda de artista” de Manzoni- o por la mezcla entre ambos -como serían algunas obras de los accionistas vieneses. No, no, no. No me voy tan extremo. Mi reflexión va sobre si lo que debe ser presentado en una exposición pictórica deben ser o no piezas terminadas.
Todo comenzó el día que asistí a ver la pieza de danza Japón (si quieres leer lo que me pareció haz click aquí. La pieza se presentó en el Centro de las Artes, lugar que en ese momento albergaba la exposición: “Papelería y Alma Zen” del artista Pedro Escapa. Estando ya ahí me decidí a recorrerla. Como venía saliendo del teatro, empecé de atrás hacia delante -si es que existe un atrás y un delante en una exposición. Primero vi los óleos, luego las tintas y terminé con collages. La exposición me gusto. Las piezas me parecieron limpias y bien trabajadas, especialmente las tintas: Su disposición en el área de exposición, la fineza en los trazos, la simpleza de las líneas, el contraste entre negro y blanco, todo me pareció perfecto.
Berberecho 65×50


















