Percibir que tengo tus ojos en mí, que tu mirada se clava más allá de mí piel, que devoras mis instintos desnudándome... haciéndome tuya en la distancia que nos separa... probándome... provocándome esa impaciencia que debo calmar hasta la tormenta perfecta...
Intuyes mis más secretos deseos, me lees, me sabes y te concretas a hacer posible todo aquello que pasa por mi mente, desde el más apasionado beso, hasta la caricias más intensa y prohibida...
¡Amarte es todo un placer!
Leregi Renga











