Hazme dueña de tus caricias, hazme sentir la mujer de tus sueños y deseos, déjame respirarte, tocarte, acariciarte, besarte...
Sígueme como lobo a su presa, pervierte mis pensamientos y yo en éxtasis total te llenaré de pasión y placer. Te llevaré a la locura, te haré perder la cabeza, te haré dueño de mi lujuria. Con cautela, con pausas, pero también con prisa, como si hoy fuera a ser el último día juntos.
Leregi Renga













