-¿Qué te crees?, ¿que puedes entrar y salir de mi vida asi como así?, ¿es que acaso no te das cuenta? ¡Apareces y me das vuelta todo maldita sea! -dijo casi sollozando, sin saber si aquella confusión que sentía era algo de pena, rabia quizás o la mezcla de ambas, que a cada segundo se transformaba en una dolorosa decepción-.
Anónimo












