Nadie menos
Somos un puñado de contradicciones.Hace una semana se marchaba en #NiUnaMenos para decir basta de femicidios, para proteger a la mujer de las garras del macho alfa. Pero al día siguiente la militancia a favor de los derechos de las personas desapareció. Esto lo escribió un músico por Facebook y me pareció que mi pensamiento estaba muy bien representado: “Las mujeres somos hombres. Las palabras engañosas. Ojalá la marcha sirva para que estemos contentos y no haya que separarnos para defendernos de nosotros, siempre enemigos nuestros, agrupados en palabras, las palabras engañosas importantes instrumentos, revisémolas, pensemos, que no piensen por nosotros, las mujeres somos hombres, no varones, esos son nobles, no nos llaman varonesas, ni defendiéndose paran de distinguirnos de ellas con títulos de nobleza, hace rato estoy pidiendo: basta de luna mujer, basta de sol hombre, basta de 'hijos de puta', no existimos separados, no nacemos ni gestamos, que el enigma y la hermosura de los cuerpos complementos no te asuste, somos juntos, somos uno, la violencia es económica-política, la economía-política nunca se para a pensar quiénes somos, dónde vamos, qué queremos y necesitamos para crear el camino cotidiano, ni el sentido de la vida, la violencia es una sola, y es siempre familiar, los hombres somos mujeres”. Doy gracias que no tengo el número de la cantidad de personas –varones, mujeres y niños- que desaparecen día tras día en todo el mundo porque si entro en razón por cinco minutos caería en una catarata de lágrimas. No podemos hacer algo por todos aquellos, terminaríamos devastados, muertos de tristeza y de cansancio como acaban los familiares cada vez que los buscan mañana, tarde y noche. Me agarró una desesperación cuando noté cómo nos tomamos con calma un caso de “persona perdida”. Al principio es furor y después se esfuma y pasa a ser “uno más” (Ni uno menos). Recordemos que esto vive gracias a la demagogia del poder político y policial que simulan ser defensores de los Derechos Humanos pero que en realidad solo marchan en casos mediáticos para que veamos su participación y “preocupación” por lo ocurrido. Pura mentira. Eso es una pantalla. No-les-im-por-ta. Porque dejamos solo al padre de María Cash, quien debido a la inoperancia del poder y a la mafia que lo rodea salió a buscar justicia por mano propia, yendo a cada rinconcito donde podría haber una pista de su hija. Mi único consuelo para ese pobre tipo es que ambos estén rezagados de alegría en el cielo. Creo en Dios pero no en la justicia. Nos enojamos y entristecemos cuando alguien desaparece pero no hacemos nada para combatir eso. Ya es normal que pase. Y eso es lo anormal. ¿Dónde está Sofía Herrera? ¿Marita Verón? ¿María Cash? ¿Agostina Nadin Sorich? ¿Tania Ayelen Merlo? ¿Mariano Kaczuba? ¿Valentino Pressiani? ¿Luz Olivia? ¿Sol De Nigris? ¿Florencia Pennacchi? ¿Erica Soriano? ¿Sigo? La primera vez que comprendí esta maldita red fue con una novela basada en la vida y secuestro seguido de desaparición de Marita Verón. Y vuelvo a ahogarme en un mar de penas cada vez que Red Solidaria o Missing Children publican cientos de caras y el morbo me lleva a ver desde cuándo no están más y atino a decir:"ay, no" y me entristezco. Pero después vuelvo a dormir como un angelito. Quiero hacer un click. No quiero formar parte del círculo vicioso que se pone mal y no hace más. No quiero ser más cómplice. Santiago Aranguri, un chico de 15 años, creó la aplicación “Personas perdidas” en la que podes registrar si algún pariente, amigo o conocido se extravió o podes aportar datos sobre algunas de las personas ya reportadas. Entre tanto Instagram, Facebook, Emoticones, Snapchat y editores de fotos podemos tener esta herramienta que es muy útil. Significa más que likes and shared. Descargátela gratis con tu celular: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.santiagoaranguri.extraviodepersonas








