Nunca fui muy deportista. Pero lo complementaba muy bien en rituales esfuerzos para desbundarme en fiestas. Profesional y con master con honores, claramente. Seguro los que me conocen se preguntarán cómo logre subir a tales alturas cusqueñas. Es que estaba volando amigos. Mi casi 1,80m era de plumas imanes de naturaleza. Decían lagunas, nevados y montañas de colores, y el imán ni me lo preguntaba. Tenía en su esencia una fuerza interna difícil de manipular. Algo que lo magnetizaba a la tierra naturaleza. La vida olía a frescos pantones verdes, tenía el ritmo de montañas libres y risas de aguas puras que traslucían una Pachamama feliz. Ahora entiendo porque la gente sonreía tanto por la calle. La gente es feliz naturalmente, y literalmente.













