Ese eras tú, ese que alegraba mis días de secundaria, ese muchacho formal y guapo, con peinado de galán. Esa historia vivirá siempre en mi. Gracias.
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Ese eras tú, ese que alegraba mis días de secundaria, ese muchacho formal y guapo, con peinado de galán. Esa historia vivirá siempre en mi. Gracias.
Hoy te volví a soñar, soñé que visitábamos, los lugares que antes visitamos, soñé que te presentaba mi casa, mi abuelo, mi alegría.
Te soñé, soñé que caminamos juntos, que reímos juntos, que nos enamoramos y nos volvimos más cercanos, sabía que tenía que despertar… porque sabía que era un sueño, me dijiste, pero siempre tenemos los sueños para volver a vernos. Fue tan. Tan… Real, volvieron a mi mente todos esos sueños donde siempre te veo, donde estamos contentos, donde nos encontramos, donde sé que vives por mí. Pero… entonces… ¿Por qué no estás conmigo? O ¿Quién eres? Por qué en mis sueños tienes ese porte que conozco, pero también tintes de otra mente. ¿Qué pasa?
¿Sera real todo eso de que en sueños tenemos otra vida, que es otra realidad, donde estamos juntos también?
Pendiente, cita con Freud.
Discutí contigo por que tu rostro era otro, de otro, otro que no me deja ni en sueños y tiene años que ya no existe en mi vida, pero aparece siempre en mis sueños. Y aunque eres tú, y se en mí, que eres tú. Su rostro sigue ahí.
Debería agendar una cita con Freud, para ver si su psicoanálisis puede averiguar por qué apareces aun en mis sueños.
Que nunca se me olvide, que en otra vida te vuelva a encontrar. Que este libro me ayudó cuando perdimos. Olvidaré los caminos, las montañas y los campos de mis sueños, sueños que eran míos y no conocía.
Dicen que si no te amaba no perdiste nada...
Pero tú y yo sabemos que yo te perdí; pero tu a mí no. Aquí sigo.
Olvídame, para volvernos a encontrar y poder hacer las cosas bien.
No sé que pasó en otra vida entre nosotros, pero siempre te sueño, y ya no quiero; por qué me deja desconcertada.