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con mis drugos al ataque vamos a ir
El adiós a Pil Trafa. ¿Y ahora qué pasará?
El líder de Los Violadores, banda insignia del punk argentino, falleció el pasado viernes 13 en Lima, Perú. El adiós a un ídolo y la desesperanza de un género que sigue enterrando referentes sin ver en el horizonte la llegada de nuevas voces.
Por Ginny Lupin
Nació en Villa Urquiza en febrero de 1959 y hasta principios de los 80 se lo conocía como Enrique Chalar. En la adolescencia escuchaba los clásicos del rock local e internacional, en una Argentina asechada por la dictadura militar que poco lugar dejaba a la expresión juvenil; hasta que a ese ambiente fértil llegaron los Pistols, The Clash y una palabra que quedaría para siempre asociada al músico en el imaginario colectivo argentino: punk. Así, al ritmo de Nevermind the Bollocks, dejó de ser Enrique para responder al apodo Pil Trafa (por P.I.L, la banda que formó Rotten después de Sex Pistols), por su contextura delgada pero también el uso coloquial de la palabra: una piltrafa es algo raído, que se presenta deteriorado y descuidado; como esa estética que tanto lo identificaba.
“Con el punk pasa lo mismo: la mayor parte de la gente no lo lleva en esencia, sólo se disfraza. Piensan que el punk es salir borracho a la calle a patear tachos de basura e insultar viejas. Para nosotros ser punk es una lucha”
En 1981, se sumó a Hari-B, Gramática y Stuka para convertirse en la voz de Los Violadores, líderes de una contracultura. La banda con más entradas a la comisaría del mundo del rock, los primeros en animarse a decir Represión sobre un escenario; los que se pusieron en contra a la prensa, a los dueños de los locales y a sus propios colegas músicos, pero no así a un público fiel que los siguió durante sus más de 30 años de actividad (entre idas, vueltas, peleas, cambio de integrantes y reconciliaciones que siempre dejaban la puerta abierta a un regreso). Los Violadores patearon el tablero y con Pil como único miembro constante, recorrieron la región y el mundo con himnos de protesta sobre el sucio ritmo del punk.
Pilsen
Con la primera separación de Los Violadores en 1992, Pil Trafa formó Pilsen, y juntos lanzaron tres discos (Bajo otra bandera y Radio Olmos - en vivo -ambos en 1993, Bestiario en 1994). En 2017 volvieron a la actividad con un nuevo álbum en vivo y el reciente Carne, Tierras y Sangre - editado en 2020 - que sería el último material del músico. Además de Pilsen, Pil Trafa llevó adelante otros proyectos y colaboraciones, como fue su trabajo en solitario o la dupla que formó junto a Stuka a fines de los 90. Tanto sobre el escenario como en el estudio, le quedaron pocos gustos sin darse. Abrió shows para The Damned y los Buzzocks, trabajó con Steve Jones de Sex Pistols y se hizo amigo de Die Toten Hosen.
13 de Agosto
Pil vivía en Perú desde 1997, donde tenía mujer y un hijo. Previo a la Pandemia visitaba Buenos Aires asiduamente, giraba por Latinoamérica con sus proyectos y vivía la música con la misma intensidad que aquel joven desgarbado dando sus primeros pasos sobre el escenario del restaurant Le Chevalette. Ni siquiera el 2020 lo había frenado, siguió dando entrevistas por zoom y editando nuevo material aún cuando el mundo se había paralizado. Pero, en una de esas noticias que uno nunca quiere tener que leer, el viernes a la noche las redes se empapelaron con un comunicado de Pilsen: Pil había fallecido.
"Con profundo dolor lamentamos comunicar el fallecimiento de nuestro querido líder, Enrique Chalar. Pil nos dejó físicamente esta tarde de manera repentina en su casa de Lima, Perú, a raíz de un paro cardiorrespiratorio, a los 62 años. Nos deja un guerrero, un pionero del punk y underground latinoamericano, letrista iluminado, portavoz de toda una generación, peleador e incansable capitán de mil batallas. No hay palabras que alcancen para expresar nuestro pesar. Acompañamos especialmente a su mujer y a su hijo en este momento y abrazamos a todos sus seguidores que tanto significaron siempre para Pil.”
¿Y ahora qué pasa?
Pil Trafa descubrió y abrazó el punk en un momento sociopolítico que pedía a gritos una revolución cultural. Pasaba en Inglaterra, en la Londres de los Sex Pistols burlándose de la reina - y pasaba en Argentina, donde las metáforas rebuscadas del rock de la época ya no alcanzaban para gritar por lo alto la disconformidad ante una realidad aplastante. En ese contexto Los Violadores fueron necesario y agradecido protagonista de una nueva ola musical que, lamentablemente, hoy muchos desconocen.
Hace apenas dos meses, Pil irrumpió en Twitter para defender ese mismo legado. La usuaria Sara Stewart Brown (ex pareja del periodista Jorge Lanata), creyó oportuno dentro de una desinformación amarillista que preocupa, recurrir a la red social para comentar:
"Hubo una banda que se llamó Los Violadores, qué enfermos de la ignorancia que estábamos. El WTF más grande de la historia"
Como si Los Violadores promulgaran con su nombre la violencia sexual. Como si la banda que revolucionó la música argentina, haciéndole frente a una dictadura que sí violaba (mujeres, derechos humanos, leyes y cualquier resabio de sentido común), pudiera ser hoy juzgada desde un punto de vista semántico en medio de olas de cuestionamientos a prácticas machistas que acá poco tienen que ver. La respuesta oficial no tardó en llegar:
"Soy Pil el cantante de esa banda. El nombre nació en 1979 plena dictadura (violadores de la Constitución), suena inútil contextualizarlo en 2021, carece de gracia comparativa, adiós, saludos a riñón fijo uno dos ultra gorila".
Hoy Pil no está y el punk sobrevive a base de recuerdos, como una utopía de lo que fue y lo que podría ser. Un punk que sería tan necesario en estos momentos de incertidumbre, pero que dudosamente encuentre lugar en una actualidad que no concibe a un grupo llamado Los Violadores. Sin Pil y sin lugar para lo políticamente incorrecto, lo contestatario, lo rebelde y aquello que incomode a quienes debe incomodar; ¿ahora qué pasará?
Hoy, a los 62 años, ha fallecido Enrique Héctor Chalar, a quien se le conocía más por el nick de Pil Trafa, el referente indiscutible y vocalista de Los Violadores, la icónica banda latinoamericana que junto al guitarrista Gustavo Fossá (a) Stuka, Pedro Braun, (a) Hari-B, y Sergio Gramática fueron un pilar del punk en Argentina, tal como sucediera con Los Saicos para Perú.
La banda originalmente se llamaba Los Testículos, pero como les fue vetado el nombre en todos lados optaron por otro, recortado, pero no menos transgresor pero con mejor trasfondo crítico, puesto que iban a llamarse Los Violadores De La Ley. Influenciados por el sonido de The Clash, Sex Pistols, crecieron en paralelo rítmico con Ramones. Haciendo honor a su naturaleza de banda punk – desde su homónimo álbum debut de 1983 –, Los Violadores tenían el estandarte de la crítica y el anti–establishment, oponiéndose a la dictadura militar de Videla que ya se hallaba en sus postrimerías a través de ese temazo llamado "Represión", la sátira a la mítica serie de guerra Combat con la canción «Mirando la guerra por T.V.» o el ambiente imperante de la guerra fría con "Guerra Total". En ese disco, el último surco estuvo dedicado al cover que nadie pidió, pero que es un must be de toda playlist: "El extraño de pelo largo" a punta de riffs salvajes y con frases finales que más allá de irreverencia, desnudaban el sentir de la sociedad conservadora en la época que La Joven Guardia volvió la canción un hit.
Los Viola (como también se hacían llamar) traspasaron las fronteras ríoplatenses a través de su segundo álbum: «Y ahora qué pasa, eh?» (1985), que contenía entre su listado esa canción tan conocida pero que pocos han hurgado en su trasgresor origen. Para mucho, la canción reflejaba con sus acordes no sólo el sentir de inconformidad de este cuarteto rebelde de descendientes de polacos, sino de "toda latinoamérica unida", parafraseando al gran Jorge Pinarello y su canal de YouTube «Te lo resumo (así no más)» [https://www.youtube.com/c/Teloresumoasinomas] que ha hecho de dicha canción parte esencial de sus programas. El tema, obviamente es "Uno, dos, ultraviolento", pero pocos saben que está basada en nada menos que «A Clockwork Orange» («La naranja mecánica»), la famosa novela de Anthony Burgess, por lo cual utilizaron la jerga Nadsat (inventada por el propio Burgess) entre sus versos [♪ Varias debochcas caminan por ahí / Mueven sus scharros con frenesí / Los málchicos de cuero nos queremos divertir / Con mis drugos al ataque vamos a ir ♪] y asemeja el sentir del personaje Alex DeLarge: un ser motivado por la violencia sin sentido, la violación y claro, amante de Beethoven; es por ello que el tema empieza justamente con un extracto de la 9ª sinfonía del clásico compositor alemán.
Para 1986, Pil y su banda nos traían su tercer álbum «Fuera de sektor», más orientado al post–punk en el uso de teclado y con sonidos menos fieros pero más rítmicos (diría que con influencias de The Cure). Iniciaba el disco con la canción homónima dedicado a la rebeldía pura que linda con el espíritu de la anarquía o por lo menos, de contracorriente en nuestras sociedades; incluyendo también ese otro tema crítico al sistema político económico imperante y cuyo título nos remontaba a la obra de Friedrich Nietzsche: "Más allá del bien y del mal". Porque el rock y el punk no eran pues sólo gritos, sino también una postura política crítica. Esa que tanta falta nos hace hoy en día que aceptamos por verdad lo que puede nacer como un simple meme.
Llegarían tres discos más: «Mercado indio» (1987), «Y que Dios nos perdone» (1989) y «Otro festival de la exageración» (1991). Este último, curiosamente, a pesar de ser el primero en formato CD y acabando así con la era vinil de la banda, también fue el primer final de la misma. Ya en el «Y que Dios...» habían cambiado de baterista al salir Gramática y en el «Otro festival...» las diferencias entre Pil y Stuka se volvieron mayores por lo cual no sólo se disolvió la banda, sino también que Pil, al igual que Stuka, se embarcó en proyectos personales, creando una nueva banda: Pilsen (sí, el nombre es en honor a la ciudad checa que vio nacer a la cerveza homónima). Con dicha banda grabarían dos discos: «Bajo otra bandera» (1993) y «Bestiario» (1994), de la cual, a la postre, también se separaría. Cabe destacar que sí hubo un "reencuentro" con todos los miembros originales de Los Violadores, generando conciertos inolvidables que repasaron la década ochentera (y más famosa) de la agrupación, generando con ellos dos discos más: «Bajo un sol feliz» (2006) y «Rey o reina» (2009).
Siempre se ha hablado de la "hermandad" y lazos que de un modo u otro existen entre peruanos y argentinos más allá de la presencia del generalísimo San Martín. Por alguna razón de la providencia, sea por la guerra de las Malvinas, haber sufrido ambos el "Plan cóndor" o ser rivales futbolísticos que terminan siempre perdonándose todo, lo cierto es que Enrique Héctor Chalar quedó prendado de Lima y desde finales de los 1990s ya era vecino habitual de éstas tierras, al punto de asentar familia aquí, permitiendo a la dialéctica Ciudad de Los Reyes, ser testiguo de sus últimos momentos. No podía ser menos: acogimos a quien reinó en el punk latinoamericano.
Y entre tanta anarquía, puño en alto, espíritu contestatario, reacción contracultural, peleas contra la elite imperante, el reclamo por una sociedad son menos hipocresía y más justicia, pedidos de equidad, solidaridad y empatía... siempre hay un espacio para el amor ["el amor heterosexual", parafraseando nuevamente a Pinarello], pero el amor fatal, peligroso, envenenado y por justamente eso: inolvidable, como inolvidable es "Sentimiento fatal". la canción que comparto de Los Viola en la voz de Pil.
© [ Zᴏɴᴀ X ] Lᴀʀɴ Sᴏʟᴏ ┤Lima/Perú • 14/ago./2021├
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𝑃𝑜𝑠𝑡 𝑑𝑒𝑑𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜 𝑎 𝑚𝑖 𝑏𝑢𝑒𝑛 𝑤𝑒𝑟𝑒𝑤𝑜𝑙𝑓 𝐶𝑧𝑦𝑎𝑛, 𝑎𝑚𝑖𝑔𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑣𝑎𝑚𝑝𝑖𝑟𝑜, 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑡𝑢𝑣𝑜 𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒 𝑐𝑟𝑢𝑧𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛 𝑃𝑖𝑙 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑐𝑢𝑎𝑙𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑒𝑛𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒𝑣𝑜𝑟𝑜́ 𝑎 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑠𝑖𝑔𝑙𝑜, 𝑙𝑜𝑔𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑖𝑠𝑓𝑟𝑢𝑡𝑎𝑟 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑣𝑒𝑟𝑠𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑠𝑢́𝑏𝑖𝑡𝑎𝑠 𝑒 𝑖𝑛𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑡𝑒 𝑚𝑎́𝑠 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑜.
¡Pero si hoy también los cumple muy feliz Pil Trafa!
Está bueno que los artistas no sean alcahuetes.'¿Qué lugarcito nos das para tocar, cuánto nos vas a pagar y en qué municipio?Municipios de los cuales muchos no tienen cloacas. Es mejor que en vez de darle a un artista cientos de miles de pesos que se les den las cloacas a las personas, que se hagan obras. Y que el artista vaya gratis, si lo puede hacer
Enrique Chalar ( Pil Trafa )
Tengo tanta energía de tantos días acumulada que estoy como para empezar pogo, mosh y slam en cualquier momento, en cualquier lado.