Narcedalia Piedrotas de Ricardo Elizondo Elizondo: Lenguaje y cultura. -Pilar Coello
"En primer lugar, las palabras son nuestras herramientas." - J. Austin
Dentro de un pueblo en medio de la nada, que podría recordarnos a Cómala o Macondo, Ricardo Elizondo Elizondo, presenta Perdomo en medio del desierto. El autor mexicano nacido en Monterrey el 26 de Enero de 1950, economista e historiador; cuya obra refleja la vida del noreste del país y la frontera con Estados Unidos. En la novela “Narcedalia Piedrotas” de la cual su primera edición es en la Editorial del Fondo de Cultura Económica en el 2002, pertenece a la colección de Cultura Popular. Dentro de una trama perfectamente construida, narra la vida de la Piedrotas, del pueblo y de los personajes.
La estructura de la novela es por bloques, dejando al narrador omnipresente, quien no sabe más de lo que el pueblo entero sabe. Hace algunas interrupciones en la novela que son de gran ayuda para concretar detalles, sin embargo, si los quitara no habría falta de entendimiento en la novela, se podría decir que son una especie de entremés de la historia.
Al tener por medio la voz del narrador, y de vez en vez la de algún personaje remite a la polifonía lingüística, que como menciona Bajtín está compuesta de jergas o argots y dialectos ideologicosociales, los cuales se ven reflejados en las murmuraciones de los chismosos (en el mostrador del Chino Guango o en El Fin del Mundo), o en el lenguaje de los campesinos. Dentro de la obra se percibe una misión por recuperar el lenguaje norestense y lo emplea a su vez como seña de la evolución a la modernidad dentro de Perdomo. Otro aspecto importante en la obra es el tratamiento del tiempo el cual lejos de ser lineal a partir de recursos narrativas como el hipérbole, retoma situaciones del pasado y del presente, el futuro siempre es incierto; cuestión que logra hacer sentir al lector parte de Perdomo, nos hace sentir uno más de los chismosos perdonenses.
El lenguaje dentro de la novela.
La novela tiene su eficacia en la manera de contar la anécdota, más que en alguna forma novedosa de la estructura, ya que realmente se apega a la tradición del siglo XIX, puesto la narrativa se presenta aparentemente escrita monológicamente. Es una historia narrada en tercera persona, la fragmentación que soporta la novela exige a un lector activo, en contraste con otras novelas que presentan elementos similares, el autor al elaborar la trama fragmentada, incorporando voces de los personajes es lo que hace que el lector se vuelva activo y no quede pasivo como podría imaginarse.
En la novela Elizondo hace una recuperación del lenguaje regional norestense, dando así una impresión del mismo desde adentro, desde las jergas, como menciona Luisa Puig sobre Bajtín, en su interior, la lengua está estratificada en un plurilingüismo compuesto de jergas o argots y dialectos ideologicosociales. (Puig, 280) En la novela es constante el surgimiento de estos argots, un ejemplo de ello:
...de un rojo chulísimo, además tenía clima, vidrios ahumados y radio.(...)oyó el otro mueble, el que arrancó el motor inmediatamente. (Elizondo, 2002: 7)
El modismo clima utilizado para designar el aire acondicionado se utiliza mayoritariamente en el norte del país, así como el de mueble para automóvil o camioneta. El rescate de partículas como estas de nuestra forma de hablar en el noreste del país es importante, ya que forma parte de nuestra cultura, he ahí lo que hace de la obra de Ricardo Elizondo Elizondo un gran aporte para la conservación de nuestra cultura y la importancia de analizar donde dentro de la novela encontramos rasgos típicos, originarios de nuestra región.
"Estamos frente a historias en las que la oralidad forma parte importante de la anécdota"( Rodríguez Lozano, p.509) El uso del lenguaje en la narrativa de Elizondo toma tal valor que se convierte en uno de los personajes, se funde con la anécdota, esto se encuentra en la forma de la narración:
"Bueno, ese cura nuevo llegó acompañado de una su hermana que le hacía casa, y la tal hermana tenía una hija, de igual edad que las Vega, llamada Beatriz, misma que se convirtió en íntima amiga de Guadalupe, pero no de Narce". (Elizondo, 2002:13)
Se dice que hay polifonía literaria en un texto cuando hay distintos hablantes quienes se expresan de forma individual, poniendo su propio matiz y dando una multiplicidad expresiva, dentro del sentido global del texto, armonizando con los demás en torno a la idea principal. En Narcedalia Piedrotas encontramos que aunque hay un solo narrador, dentro de la narración el mismo narrador al armando la historia, sin que los personajes hablen por sí solos, pareciera que lo hacen. Polifonía como tal no hay dentro de la narrativa, sino un plurilingüismo del habla regional.
"Fue bien circunstancial que ella iniciara relaciones con Valentín, pero bueno, todo en la vida puede ser circunstancial. Resulta que Juana fue a una lunada, a la orilla del ojo de agua, una lunada a la que sólo ella iba de mujer, los demás eran hombres.(...) Se sentó entre hijo y padre: uno muy su amigo, el otro, señor de sus respetos. Pero el señor de sus respetos se alborotó, y ella lo sintió." (Elizondo, 2002: 23)
"El Convento de Santa María de Teuxtitlán tenía capacidad para veinte monjas profesas y diez legas, no más.(...) Ambas eran consideradas y tratadas como postulantas, aunque no fueran oficialmente. Las instalaciones del convento eran pequeñas, humildes, tenía una pequeñísima capilla familiar, una iglesia un poco mayor, el comedor, la cocina, los dormitorios y el cuarto de trabajo comunitario, todo unido por medio de pasillos y corredores."(Elizondo, 2002: 35)
En ambas citas se ve el estilo de construcción de la novela a partir del lenguaje, fragmentando por las historias de cada personaje, de manera que se va tejiendo lenguaje y anécdota. En la oralidad del narrador se percibe la individualidad del personaje en turno, el hecho de que no se encuentre una polifonía de distintas voces de manera concreta como en el caso de Faulkner, no implica que no están las voces de los personajes ahí dentro. Las mismas citas me permiten ejemplificar la fragmentación que sustenta la argumentación como base estructural, que tiene un sentido práctico ya que da pie al narrador para adentrarse en las singularidades del mundo ficcional que quiere construir.
Para Bajtín el lenguaje se debate entre las fuerza centrípetas que buscan su unificación a través de normas lingüísticas que centralizan el pensamiento ideológico verbal en una determinada concepción del mundo, y las fuerzas centrífugas del plurilingüismo que se amplifican y profundizan conforme sigue viva la lengua. En la construcción de Perdomo se encuentra una unidad lingüística que permite delimitar el universo narrativo desde la oralidad.
En el caso de la novela, el prosista, toma bajo la forma impersonal, el lenguaje medio de un determinado círculo social y lo presenta como la opinión general, como la actitud verbal normal y corriente. En momentos se distancia de él para convertirlo en un discurso objetivado, en otros se acerca solidarizándose entremezclando su palabra con la ajena. En el caso de la Narcedalia Piedrotas vemos que se solidariza en más ocasiones de las que se aleja, a punto que la voz de Elizondo no es de Elizondo, es la de Perdomo.
"Narce los mandó al Chiflón- así se llama ese agostadero- vestidos de peones y les ordenó, aparte de que quitaran toda la cerca atravesada por el vecino, dos o tres cosas más. De inmediato los hombres del otro armaron trifulca, pero así les fue, no sabían con quiénes se metían." (Elizondo, 2002: 81)
"En ocasiones la polifonía obedece a la presencia de géneros intercalados o encuadrados en la novela, en los cuales generalmente el autor refracta sus intenciones" (Puig, 383) Dentro de la novela encontramos las interrupciones, incluso una de ellas es El corrido del Turco Bándido donde se expone la letra y partitura del corrido, además del por que la compusieron.
"Decían que'l Turco viejo
a una mujer secuestró,
que como era perseguido
Bb
(Elizondo, 2002: 267)
Esto que presenta la novela es un discurso bivocal, ya que se relacionan entre sí dialógicamente. Las interrupciones, que son tres, nutren a la historia, le dan un vuelco de oralidad más rotunda. Dentro de la narrativa de Elizondo se destaca (también dentro de su obra) su misión por rescatar modismo regionales, dentro de la novela se hallan algunos.
"Narce era muy zangolotona, pero el cine la apaciguaba, la tranquilizaba, se quedaba viendo los monos, y oyendo, lela. (...) Al principio ella personalmente vendía los boletos, mismo que Valentín recogía en el portalón y guardaba cuidadosamente en un cajón porque eran reciclables." (Elizondo, 2002: 272)
Parte del aporte de Ricardo Elizondo Elizondo con su obra, en general, es la constate recuperación del lenguaje, el manejo fluido y la oralidad dentro de la narrativa.
Dentro de la novela se encuentran cuatro aspectos muy definidos, el tratamiento del tiempo, de los personajes, el uso del lenguaje (el cual ya se trató), de los espacios y la visión del mundo. Que es lo que conforma al universo de la novela.
La interiorización de los espacios (Norte del país, frontera, pueblo) en Narcedalia Piedrotas, es a través de la alusión al narcotráfico que vuelve una sombra trágica que acelera, de cierto modo, la historia del pueblo y dota al final de la novela de una ironía mordaz.
"Víctor Castruita Vega estuvo viviendo varios años en el vecino país, de allá se trajo a la esposa, a la que apodaron la Jeringa. Víctor lleva las riendas de todos los negocios, el financió y donó el edificio del auditorio escolar y la cancha deportiva. Los perdomenses le pusieron Víctor Motas, dicen que por las motitas que los hijitos tigrillos heredan de sus papas tigres, pero también por que no decirlo, porque la palabra mota es un sinónimo de algo que por ahí nunca se nombra"(Elizondo, 2002: 417)
Tiene una visión del mundo delimitada por una imagen en la que el destino juega un papel importante, como es el caso de Mercedes la primer esposa de Sergio, el Cerillo, de Juana Maura, y del mismo Cerillo.
"A Juana Maura la tenían juramentada y ella lo sabía (...) Su hermana María, que desde hacía años casi ni le dirigía la palabra, pese a que vivían en la misma casa, esa noche le dio: si sigues así, te van a dar un susto. En realidad le quería decirle te van a matar, porque era lo que pensaba exactamente" (Elizondo, 2002: 7)
"Se murió del corazón de un ataque cardiaco. Eran como las nueve treinta de la noche y estaba por acostarse; se desabrochó las cintas de los zapatos y cuando iba a quitarse el reloj, ahí fue, el corazón se le agrietó irremediablemente."(Elizondo, 2002: 416)
En relación con la temporalidad el narrador ubica al personaje principal (Narcedalia Vega) en 1920. La historia se desarrolla en la década de los treintas, pero se encuentran saltos temporales hacia el futuro, y el pasado, construyendo con eso la necesidad de parte del lector con participación activa. Pocas alusiones textuales se encuentran sobre la temporalidad espacial donde se ubica la historia, el lector la descifra a partir de los referentes contextuales.
"Coincidió con el tiempo en que Alfredo- el hijo de Cerillo y la difunta Mecha- crecía y necesitaba que alguien lo cuidara, ya que Helve, su madre postiza tenía que trabajar en el consultorio, así les pregunto a las niñas(...) Entre la casa de Helve y la de Sergio Cerillo terminaron de crecer las dos abandonadas, de ahí su confianza con ambos." (Elizondo, 2002: 338)
Los personajes son memorables, en especial los femeninos poseen cualidades que de manera deliberada presenta personajes singulares, entrañables. El caso de Narcedalia Vega, es idóneo para mostrar las características que desarrolla el narrador alrededor de estos personajes idealizados. Presenta personajes reales, palpables, dignos de encontrar en algún pueblecillo. El narrador describe parte de las características-cualidades de Narcedalia en el siguiente suceso, que se relaciona con el título de la misma novela.
"por la banqueta del billar de Joel, lleno siempre de desocupados. AI ir pasando escucharon perfectamente -al menos ella- las risotadas y los comentarios de escarnio y burla. Narce entonces dejó a su papá paradito en la sombra [...], despacio levant6 de la calle cuatro guijarros chiquirrones, se metió al billar, disparó con el certero tino que todos los de su casa tenían con las piedras, al fin ganaderos, y se salió. Lueguito después de salir ella, salió también, pero volando, el hijo de Joel rumbo al consultorio del doctor Cerillo y llegando y jadeando que dice mi papa que por favor vaya al billar porque la bestia de Narcedalia Vega descalabró a tres y le quebró una vitrina. Las descalabradas las atendió el medico [...], y lo de la vitrina la autoridad. Narce aceptó pagar los estropicios aunque haciendo- se la remolona [...]. Ocho días después, la muy cínica se present6 en el billar -estaban las mesas llenas y muchos mirones, incluidos los tres descalabrados. Un silencio la recibió. Se acercó donde estaba Joel y le contó el dinero en la palma de la mano. Ninguno de los presentes rechistó. Narce traía piedras en la otra mano. A partir de ese altercado le viene el apodo de Narcedalia Piedrota" (Elizondo, 2002: 54)
La virtud narrativa de la novela da pie a este tipo de escenas entre muchas que existen a lo largo de la historia y que operan bien en el desarrollo del microcosmos femenino y masculino para dar mejor realce argumentativo a lo que se cuenta. Las interrupciones, tres historias concretas, El Chino Guango, Las Cuchillonas, y El corrido del turco bandido, son atribución a la narrativa y al manejo de tiempo, funcionan por si solas y no modifican en nada la argumentación de la novela, por el contrario, proveen cierta tensión a la historia completa de Narcedalia.
El interés por las genealogías se vuelve una constante y resalta el entusiasmo del autor por historias de familias particulares. En la novela, desde la unión entre Narcedalia con Valentín, Sergio con Mercedes. Resalta las historias de vida ágilmente entrelazadas.
Dentro de la novela se perciben elementos de la cultura del noreste que no se pueden pasar por alto. Bien forman parte del cosmos de la historia, también logran darle la cohesión a la novela, logra la verosimilitud que necesita una novela para impactar.
Estos elementos son por mencionar algunos el uso del apelativo entre la comunidad, es decir de apodar a los vecinos, el mencionar el tipo de comidas que consumen, los autos, el juego, el ir y venir del "otro lado".
"Trabajaban en el monte, con las vacas y demás, y por las noches se iban a torear la vida y los deseos. No eran muy distintos a otro cualesquiera de Perdomo."(Elizondo, 2002: 21)
Un ejemplo de la cultura del trabajo por delante de las diversiones, y de festejar una buena jornada trabajada. Sin mencionar que parte de la tradición norteña gira en torno a las reuniones familiares. En la novela se percibe el tratamiento de las familias, desde la convivencia con el prospecto de la hija, el caso de Sergio, el Cerillo y Mercedes Luján.
"Él era un personaje en Perdomo, era el doctor, así los padres de Meche, sin dejar de ponderar lo seria que era su hija, se interesaban en pescarlo, por eso lo tupían con atenciones. Doc para acá, Doc para allá; Doc, se viene por favor a merendar, no hay pretexto; Doc, que aquí le manda mi mamá para que almuerce; Doc, nuestra Meche mejora tan solo al verlo, venga más seguido por favor... Y así todos los días, o casi."(Elizondo, 2002: 30)
Esto es apenas un esbozo de lo que aparece de la cultura en la novela, la misma novela sirve como reflejo de lo que fueron las ciudades cercanas ala frontera en el siglo pasado, donde las comunidades aún se conocían por completo. Como dice Miguel Ángel Humán: "La reflexión sobre la relación entre la actividad artística y la realidad social probablemente es tan antigua como la civilización. Está presente en la tradición intelectual de occidente desde la poética de Aristóteles hasta la actualidad. Desde su aparición, la práctica creativa ha inquietado a la colectividad humana y el recurso de indagar en torno a su origen, para desentrañar su misterio, ha sido frecuente."
Ricardo Elizondo Elizondo en Narcedalia Piedrotas logra consolidar en su estilo propio el rescate del lenguaje regional, la cultura y aporta dentro de una tradición no contemporánea una ávidez en la historia que mantiene pegada a la lectura, en espera de los sucesos que continúan involucrando al lector dentro de Perdomo.
Bibliografía
Bajtín, M. (1989). Teoría y estética de la novela. Tabajos de investigación. (H. Kriukova, Trans.) Madrid: Alfaguara.
Barther, R. (1984). Análisis estructural del relato. México: Premia.
Ducrot, O. (1998). Polifonía. Cali, Colombia: Universidad del Valle.
Elizondo Elizondo, R. (2002). Narcedalia Piedrotas. México: Fondo de Cultura Ecónomica.
Huamán, M. Á. (1999). Literatura y Sociedad: El Revés de la Trama. (Vol. 11). Revista de sociología.
Puig, L. (2004). Polifonía lingüística y polifonía narrativa. México: Acta Poética. UNAM.