Enseñanzas dogmaticas y morales de Trento y la educación en la fe y la liturgia:
Habían pasado dieciocho años desde su inauguración. Pío IV confirmó los decretos conciliares mediante la bula “Benedictus Deus” (1564) e instituyó la Congregación del Concilio para la mejor interpretación de los mismos y su ejecución. Tales decretos fueron aceptados sin reserva por la mayor parte de los soberanos y de los Estados católicos. Sólo Francia admitió los dogmáticos, pero no los disciplinares.












