De soberanías y arraigos: Pipinas, un pueblo con identidad que promueve el derecho al arraigo con justicia social y desarrollo local
En esta nota haremos referencia a Pipinas, una de las primeras localidades que comienza a hacer rodar el término de turismo de base comunitaria a través de su trabajo llevado adelante por Cooperativa Pipinas Viva (2003), la misma que en 2008 desde el movimiento “Pueblos que Laten” formó parte de la elaboración y puesta en funcionamiento del único programa de política pública en pequeñas localidades de Turismo Comunitario en Argentina.
El Turismo Comunitario se presenta como una alternativa con respecto a otras formas convencionales de turismo urbano o de zonas turísticas de playa o montaña de carácter masivo. Está basado en principios de sostenibilidad y equidad distribuyendo los beneficios generados. La comunidad local tiene control sustancial y participativo en su desarrollo y manejo. El concepto de sostenibilidad se refiere al desarrollo equilibrado en el tiempo de los aspectos naturales, socio – culturales y económicos, al respeto y cuidado del ambiente, de nuestra cultura, promoviendo el bienestar de la población local. Y el concepto de equidad está vinculado a los servicios turísticos activados y operados directamente por los habitantes y residentes de las pequeñas localidades.
Pensamos e hicimos el turismo comunitario en pequeñas localidades donde sus habitantes abren sus casas para hospedar al visitante, comparten sus saberes gastronómicos y ofrecen productos de elaboración local, originales, auténticos y en pequeñas cantidades, repartiendo así su actividad laboral durante el transcurso de todo el año, la demanda no está relacionada con la estacionalidad, y sí con la idea de compartir por un tiempo el medio social, cultural y natural propio de cada localidad. Las actividades productivas que tradicionalmente practica la población no son desplazadas por la demanda turística sino que se integran como parte de los atractivos ofrecidos al visitante, así como sus productos regionales.
El turismo comunitario demanda baja inversión en infraestructura y mayor inversión en capacitación y formación de la población para desarrollar productos sustentables y competitivos. Los beneficios económicos, en su mayor proporción, quedan en la comunidad y los habitantes se convierten en protagonistas de todo el proceso de desarrollo de la actividad.
El Programa desde su nacimiento hasta que se mantuvo en territorio propone animarse a este desafío de pensar una nueva relación entre el Estado, los Municipios y las Pequeñas Localidades. Decimos entonces que las Pequeñas Localidades tienen un rol sustancial y participativo en todo el proceso de organización.
La transformación real requiere de la conquista de derechos aún no adquiridos. Donde las pequeñas localidades puedan elegir a sus representantes (delegados/as) y disponer de un presupuesto propio y participativo.
Para transformar los modos de organización es indispensable visualizar los diferentes niveles de participación que encontramos en cada comunidad, como así también el grado de Asociatividad, Coordinación, Articulación y Cooperación que existe entre las personas, instituciones y organizaciones que participan en esos espacios colectivos. También creando nuevos espacios de habitantes como el caso de Cooperativa Pipinas Viva de la localidad de Pipinas, Partido de Punta Indio.
Cooperativa de Trabajo Pipinas Viva.
La experiencia de Cooperativa de Trabajo Pipinas Viva, en materia de planificación y gestión de la comunicación en esta innovadora actividad económica que es el Turismo Comunitario, permite la posibilidad de repensar la articulación entre lo micro y lo macro. Desde la perspectiva de turismo de base comunitaria y cooperativismo, responde a la necesidad de la organización de mirarnos nuevamente en estos años de vida para poder repensar nuevas estrategias de desarrollo en la región y al deseo de crecer sostenidamente frente a los grandes desafíos que el territorio aborda actualmente.
Pipinas es una pequeña localidad centenaria ubicada en el partido de Punta Indio al este de la Provincia de Buenos Aires, a 120 kilómetros de la Ciudad de La Plata y a 170 kms de la Capital Federal. Se encuentra a 25 km del Parque Costero del Sur, una Reserva Natural que no sólo protege los diversos ambientes pampéanos típicos, como los talares, lagunas y pastizales, sino que además cuenta dentro de sus límites con las formaciones boscosas más densas de la rivera rioplatense argentina. En estos bosques la cantidad de aves y mariposas es aún mayor, ya que también la diversidad arbórea es mucho mayor que en los talares.
Se fundó el 13 de diciembre de 1913 con la llegada e instalación de la Estación del Ferrocarril. En 1938, la empresa de capitales cordobeses Corcemar (Corporación Cementera Argentina), interesada en aprovechar los grandes yacimientos de conchilla de la región, llegó con mil obreros que en un año y medio construyeron la fábrica y el Hotel que gestiona Cooperativa de Trabajo Pipinas Viva en la actualidad. Esta fábrica tenía su propia usina y el horno cementero más grande de Sud América y para el suministro de material calcáreo, contaba con canteras en una extensión contigua de 2,500 hectáreas. En años sucesivos trabajó sin parar las 24 horas elaborando 2,000 toneladas de cemento y cal por día. Empleaba alrededor de 350 personas, todas habitantes de Pipinas, quienes edificaron sus casas con créditos y otras facilidades de la mano de Corcemar. De esta manera nació y creció el pueblo. Pipinas llegó a tener 3500 habitantes. La fábrica Corcemar también construyó una iglesia para la comunidad y a sus empleados les proveía consultorios médicos, regalos para las fiestas e incluso arreglos en sus casas. La empresa se involucraba en la vida social del pueblo por medio del Club Corcemar, un centro recreativo que brindaba a los empleados, familias e invitados, múltiples canchas de futbol, una pileta de natación y un polideportivo techado que albergaba, además de facilidades atléticas, un cine y una confitería, muy concurridos los dos. La empresa organizaba y respaldaba un equipo de futbol de la liga regional, auspiciaba una “muy buena” colonia de vacaciones. Se forjaba así una pequeña sociedad que vivía al amparo de la fábrica y cuyos jefes de hogar habían sido escogidos casi todos por la empresa, todos eran conocidos en esos tiempos. En 1991 el gobierno nacional decide quitar el subsidio al combustible que le proveía a la fabrica Corcemar, no dejando más opción que la venta. Loma Negra, entonces el rival principal de Corcemar, compró la fábrica -por la competencia - y hubo despidos en masa. Los obreros con más antigüedad fueron jubilados con el ochenta por ciento de su sueldo, otros, trasladados o indemnizados.
Una década más tarde el neoliberalismo había calado hondo. El barrio Corcemar había sido derribado y las familias que vivían en él tuvieron que emigrar, las máquinas de cine fueron extraídas de la sala y tiradas al basural con el pretexto de construir, en ese espacio, baños para la inauguración de la nueva calera Loma Negra. En el pueblo se esperaba la llegada de María Amalia Sara Lacroze de Fortabat. También se dejó sin uso el Hotel que fue desmantelado y parte del Club. La fábrica sólo producía cal y quedaban apenas 28 empleados cuando Loma Negra, alegando una caída en la demanda, pérdidas de cinco mil dólares por día y encima el venidero agotamiento de las canteras (mina de calcáreo), anunció el cierre total el 17 de Mayo de 2001. Si bien era previsible, tuvo un fuerte impacto emocional para la comunidad.
Un sueño que se transformó en acto concreto, palpable, contundente.
En julio de 2003 siendo aún un incipiente grupo de habitantes jóvenes de Pipinas que luego se convirtió en Cooperativa de Trabajo Pipinas, realizó una encuesta que arrojó como resultado más de sesenta casas desocupadas y una población reducida a solo 900 habitantes: el 30 % vivía principalmente de su jubilación, el 15 % de su indemnización y otro 30 % recibía el Plan de Jefas y Jefes de Hogar (subsidio por desempleo). La tasa de desocupación rondaba el 65 % y la esperanza de medidas políticas, cero. En este pueblo ya no cabía pensar que alguien, que no fuera de habitante de él, se interesara en su suerte. A no ser que se resignara a desaparecer y perder su estilo de vida, el pueblo de Pipinas debía salvarse por sí mismo.
Pensamos en el lugar que nos vio crecer, en el hotel y el club de la vieja cementera y fue así que conformamos una cooperativa de trabajo que lo que ganó primero fue el respaldo del pueblo. Los comerciantes donaron dinero para comprar el pliego que nos permitió presentarnos y ganar una “licitación pública inversa” que dialogamos y disputamos en el Honorable Consejo Deliberante de la Municipalidad de Punta Indio, ya que al cerrar la fábrica Loma Negra había cedido a éste el hotel y también el predio de trece hectáreas donde se encontraba el Club Corcemar, hoy en manos de la Municipalidad.
La Cooperativa tomó posesión del predio y del Hotel en el año 2004 y puso manos a la obra. Juntó conocimientos, recursos, esfuerzos y sobretodo dedicación logrando abrir el camping en el fondo del predio, con oferta de alojamiento en casa de familia y la pileta del Club. Logramos que nos visiten los primeros turistas que captamos gracias a la publicidad que la cooperativa sabía hacer, notas que aparecieron en diarios nacionales y especializados. A pesar del esfuerzo la primer parte del año fue difícil, se necesitaban diversos recursos y era difícil conseguirlos. Se realizaron extensas reuniones y se intensificó la promoción del lugar, dando como resultado, en septiembre de 2005, la firma de un contrato con una empresa para alojar a los operarios que trabajaron en la zona.
La ganancia de este negocio se invirtió totalmente en el Hotel, se refaccionaron las 18 habitaciones y espacios comunes, (lobby, pasillo, salón comedor, parrilla y cocina) toda la instalación eléctrica completa y se colocaron todos los artefactos, se pintaron todos los ambientes y el exterior, toda la cañería de agua y gas debió instalarse nuevamente, se compraron camas, colchones, almohadas, blanquearía, lo necesario para brindar el servicio. Como consecuencia de la inversión sin precedentes, se movilizó el empleo en la localidad.
Desde comienzos de enero del 2006, las tareas de refacción y remodelación del edificio del hotel se intensificaron hasta lograr lo que parecía una utopía: el 15 de enero de 2006 se reinauguró en el edificio del ex Hotel Corcemar, el actual Hotel Pipinas. Desde ese fin de semana las instalaciones revivieron y cobraron un brillo especial: el de la esperanza en marcha. La importante inversión en mantelería, blanquería y decoración dio también la posibilidad de trabajar a los comercios de la zona. El restaurante del Hotel fue el atractivo para los lugareños y para quienes se alojaban.
Durante los primeros meses se trabajó intensamente en la comercialización de los paquetes turísticos que generaron la visita de varios contingentes. A los integrantes de la Cooperativa se sumaron nuevos aspirantes a socios, en el transcurso del año llegaron a sumar 13 personas. A la constante búsqueda de mejorar el servicio que mantuvo un promedio suficiente a fin de sostener la demanda, se sumó la intensa actividad desplegada junto a otras comunidades con problemáticas similares, que permitió la conformación del espacio denominado Pueblos que laten (PQL), un movimiento político, cultural y productivo, pluralista y abierto que defiende la identidad de cada pueblo y el derecho al arraigo con justicia social y desarrollo desde lo local. Desde este espacio nos propusimos hacer visible la ausencia del Estado como una política deliberada del modelo neoliberal agroexportador vigente que concentra la tierra y la renta agraria, desbastando y contaminando el ecosistema, elimina mano de obra expulsando a la gente del campo y profundiza la dependencia de nuestro país.
Desde estrategias colectivas, particulares y diversas, en cada pueblo nos organizamos para sostenernos mutuamente y generar espacios de reflexión y acción para transformar la realidad, construyendo políticas públicas que nos permitan trabajar en y desde nuestros pueblos, nuestra realidad, nuestras necesidades, reforzando nuestra identidad y la del conjunto de pequeñas localidades.
Desde esta perspectiva es que nace el Programa Pueblos Turísticos. Hoy 24 pequeñas localidades integran el mismo: Carlos Keen (Luján) , Azcuénaga y Villa Ruiz (San Andrés de Giles) , Gouin (Carmen de Areco) , Villa Lía (San Antonio de Areco) Uribelarrea (Cañuelas), Villa Loguercio (Lobos), Villa Pardo (Las Flores), La Paz (Roque Pérez), Escalada (Zárate) , Santa Coloma (Bragado) Vuelta de Oblidado (San Pedro), Isla Santiago (Ensenada), Pipinas (Punta Indio), San Agustín (Balcarce), Mechongué (Gral Alvarado), Saldungaray (Tornquist ) Santa María (Coronel Suárez), Barra (González Chaves), Garre (Guanini), Gardey (Tandil), Barker (Benito Juárez), Copetonas (Tres Arroyos), Bahía San Blas (Patagones).
Creemos necesario profundizar el camino trazado, haciendo realidad el derecho de todos los habitantes a continuar viviendo en SU Pueblo y extender tal derecho a todos los y las bonaerenses que quisieran hacerlo, ofreciendo su capacidad para el desarrollo de la comunidad. En esta línea la Cooperativa Pipinas Viva fue anfitriona del VI Encuentro de Pueblos Rurales de la Provincia de Buenos Aires, el que tuvo por objetivo “transmitir a la comunidad el espíritu y la concepción de rescate de lo local” y “pensar entre los pueblos un espacio de construcción política donde se desarrollen y ejecuten herramientas desde un real respeto por la idiosincrasia de los poblados.” Este Encuentro del que participaron más de 250 personas de diferentes pueblos de la Provincia, fue una muestra cabal del rumbo hacia el que se continúa marchando: la organización de la comunidad en torno a un proyecto de desarrollo local que preserva las raíces y la historia.
Las personas que encontraban en el Hotel una opción para disfrutar de su tiempo libre permitieron seguir perfeccionando y ajustando el funcionamiento del emprendimiento, dirigido hacia la conformación de un emprendimiento turístico serio y de avanzada para la zona.
El renacimiento de Pipinas no se ha limitado a la cooperativa. Paralelamente se han ido desarrollando otros micro-emprendimientos y si bien ninguno de estos alcanza la importancia del hotel, tienen más peso económico en su conjunto.
Desde el 2013, la localidad de Pipinas ha sido incorporada al programa de Turismo Comunitario “Pueblos Turísticos “de la Secretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires. La Dirección de Turismo Municipal impulsa una red de emprendedores turísticos de Pipinas. Este proceso está asociado a muchos otros. Un claro ejemplo es la gestión del Museo Abierto PIPINAS (MAPI), la cual es desarrollada desde la Cooperativa Pipinas Viva, junto a la Facultad de Bellas Artes y Facultad de Periodismo y Comunicación Social - UNLP, Escuela Primaria N4, Escuela Secundaria, Jardín de infantes Nº 902, Centro de Jubilados, Club Juventud Pipinas, Sociedad de Fomento, Dirección de Turismo, Cultura y la delegación Municipal. El MAPI es un proyecto comunitario de intervenciones artísticas en la localidad. Una mirada profunda de la realidad popular por medio del arte que busca resaltar los valores cooperativos, las dimensiones del turismo comunitario y los relatos de nuestra historia.
Otro emprendimiento que es de desatacar para el desarrollo territorial es el Proyecto de la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales (CONAE). Este desarrollo científico nos devolvió la alegría de pensarnos con más certezas a largo plazo. Aunque hoy nos encontramos con los perjuicios del progreso debido a que CONAE solicita para la utilización privada parte del territorio comunitario destinado al Turismo Comunitario, confiamos en nuestros representantes pero fundamentalmente en nuestra propia organización como comunidad para que el desarrollo de los proyectos se realice de adentro hacia fuera y de abajo hacia arriba.
Actualmente, nuestro crecimiento nos impulsó a extender la red de colaboradores y cooperativistas organizados. Fuimos convocados a la Universidad de Quilmes, que lleva adelante un Programa de Incubadoras de la Economía Social, donde actualmente trabajamos en la construcción de un Hotel Escuela Cooperativo. Y la Universidad Nacional de Lanús con quienes nos encontramos desarrollando un Proyecto de Gestión Ambiental.
Lic. Claudia E. Díaz
Comunicadora Social [FPyCS/UNLP] - Planificación Institucional y Turismo Comunitario.
Cooperativa de trabajo Pipinas Viva (socia fundadora) - Integrante de Pueblos que laten.