A veces, lo admitas o no, te cuesta soltar el control. Quieres que todo salga como tú planeas, que las cosas ocurran cuando tú decides y que las personas actúen como tú esperas. Pero cuando las cosas no salen así, te frustras, dudas y hasta piensas que Dios te ha olvidado 😔.
Lo cierto es que Dios nunca se equivoca. Él ve lo que tú no ves 👁️, escucha lo que tú no oyes 👂 y conoce lo que tú aún no entiendes 💭. Mientras tú estás preocupado por el paso que sigue, Él ya trazó el camino completo.
Hay momentos en los que el proceso duele 😢, porque perder el control nos confronta con la fe que decimos tener. Pero justo ahí, cuando todo parece incierto, es donde Dios te pide que confíes, no porque todo tenga sentido, sino porque Él sabe lo que hace 🙌.
Cada “no” que te dolió, cada puerta que se cerró 🚪, cada espera que te desesperó ⏳… fue parte de algo que más adelante entenderás. Su plan no siempre será el más rápido, pero siempre será el mejor ❤️.
Y quizá hoy, más que respuestas, Dios solo quiere que sueltes el peso y le digas: “Confío en Ti, aunque no lo entienda.” 🌿
💭 ¿Qué pasaría si dejas de intentar controlar todo y simplemente confías en que Dios sí sabe a dónde te lleva?















