Real gabinete Portugués de lectura.
Río de Janeiro. Brasil

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Casiodoro de Reina (1520-1594): Evangelio de Marcos, V, 22-43
Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y, como lo vido, postróse a sus pies
y rogábale mucho diciendo: Mi hija está a la muerte. Ven y pondrás la mano sobre ella, para que sea salva, y vivirá.
Y fue con él, y seguíale gran compaña, y apretábanlo.
Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años había
y había sufrido mucho de muchos médicos y había gastado todo lo que tenía y nada había aprovechado, antes le iba peor;
como oyó decir de Jesús, vino en la compaña por las espaldas y tocó su vestido
porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, seré salva.
Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que era salva de aquel azote.
Y Jesús luego, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la compaña dijo: ¿Quién ha tocado a mis vestidos?
Y dijéronle sus discípulos: ¿Ves que la compaña te oprime y dices: Quién me ha tocado?
Y él miraba arredor por ver a la que había hecho esto.
Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y postróse delante de él y díjole toda la verdad.
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz y sé sana de tu azote.
Hablando aún él, vinieron del príncipe de la sinagoga diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro?
Mas Jesús luego, en oyendo de esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.
Y no permitió que alguno viniese tras de él, sino Pedro y Jacobo y Juan hermano de Jacobo.
Y llegan a la casa del príncipe de la sinagoga, y vido el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.
Y entrado díceles: ¿Por qué os alborotáis y lloráis? La moza no es muerta, mas duerme.
Y hacían burla de él. Mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la moza y los que estaban con él, y entra donde estaba la moza echada.
Y tomando la mano de la moza dícele: Thalitha cumi, que es, si lo interpretares: Moza, a ti digo, levántate.
Y luego la moza se levantó y andaba, porque era de doce años; y espantáronse de grande espanto.
Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que diesen a la moza de comer.
El traductor no es automático
Escriba este mapa
Vienen los vagamundos Aforos que con los napales y casas movedizas se cobijan, desde los fines de la arenosa Libia, dejando a sus espaldas el monte Atlante, a vos presentar leones iracundos. Vienen los de Garamantha y los pobres reyes concordes en color con los Ethiopes, por ser vecinos de la adusta y muy caliente zona, a vos ofrescer las tigres odorígeras. Vienen los que moran cerca del bicorne monte Bromio, y acechan los quemados spiráculos de las locas arenas polvorientas de las cenizas de Fiton, pensando saber los escritos de los trípodas y pueblan la desolada Tebas, a vos traer esfingos, bestias quistionantes.
Juan de Mena (circa 1438): Proemio para el rey Juan II en La yliada de homero en romãce
Mahmud Darwix (1941-2008): Sobre esta tierra
Sobre esta tierra hay por qué vivir: los titubeos de abril, el olor del pan al amanecer, el amuleto que una mujer le da a un hombre, las obras de Esquilo, los comienzos del amor, la hierba sobre una piedra, madres en vilo por el hilo de una flauta, y el miedo de los invasores a los recuerdos.
Sobre esta tierra hay por qué vivir: los últimos días de septiembre, una mujer que sale de los cuarenta como melocotón maduro, la hora del sol en la cárcel, nubes que semejan un tropel de criaturas, los vítores de un pueblo a quienes encaran risueños la muerte, y el miedo de los tiranos a las canciones.
Sobre esta tierra hay por qué vivir: sobre esta tierra señora de la tierra, madre de los inicios y madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Mi señora: yo tengo, porque tú eres mi señora, tengo por qué vivir.
Traducción de Luz Gómez García
Hacia la letra
Gottfried Benn (1886 - 1956): Novia de negro
Acostada yacía en cojines de sangre oscura
la rubia nuca de una mujer blanca.
El sol se enfurecía en su cabello
y lamía el claro muslo
y se arrodillaba ante los pechos, más oscuros,
no deformados aún por vicio y parto.
Un negro junto a ella, deshechos por coz de caballo
los ojos y la frente. Dos dedos
de su sucio pie izquierdo metidos
en la blanca orejita de la mujer.
Y ella aun así yacía, dormida como una novia:
al borde de la felicidad del primer amor,
justo antes de iniciar las ascensiones
de la cálida sangre joven.
Hasta que se hundió
la cuchilla en la garganta blanca
y un delantal de sangre muerta
le cubrió las caderas.
Traducción de Fruela Fernández
Reja de historia
Celdas de aislamiento donde Ezra Pound estuvo encerrado tras su detención (Pisa, 24 de mayo - 15 de junio de 1945)
En tanto que sus habitantes son despojados de todo estatuto político y condenados totalmente a una vida vegetativa, el campo es también el espacio biopolítico más absoluto que se haya realizado, donde el poder no tiene ante sí nada más que la pura vida biológica sin mediación alguna. [...] La pregunta correcta respecto a los horrores cometidos en los campos no es, por tanto, la que interroga hipócritamente cómo ha sido posible cometer delitos tan atroces con los seres humanos; más honesto, y sobre todo más últil, sería indagar atentamente a través de qué procesos jurídicos y de qué dispositivos políticos los seres humanos hayan podido ser privados enteramente de sus derechos y de sus prerrogativas, hasta el punto de que cometer cualquier acto contra ellos no resultara un delito (en este nivel, en efecto, todo era verdaderamente posible). Si esto es verdad, si la esencia del campo consiste en la materialización del estado de excepción y en la consecuente creación de un espacio para la vida vegetativa como tal, deberíamos admitir, entonces, que nos encontramos potencialmente en presencia de un campo cada vez que se crea semejante estructura, independientemente de la entidad de los crímenes que se han cometido y de cuál sea la denominación y topografía específica. Giorgio Agamben. 1998. "¿Qué es un campo?" Traducción de Flavia Costa