Es cuestión de divisar la figura femenina cerca de la barra para decidir que será ella con quien realice el pequeño juego. Un juego, es lo que se dice a sí misma que es, nada más. Emprende camino, se acerca de la manera más casual posible y, cuando frente a la otra joven se encuentra, busca su mirada entre la escasez de iluminación. “Hey, ¿me harías un favor?” Comienza, intenta ser lo menos brusca posible, porque sabe que entrometerse en el espacio personal de los demás resulta invasivo y lo último que quiere es tomarle desprevenida. “No te muevas, ¿sí?” Es su única petición, su única advertencia antes de tomar entre sus manos el rostro opuesto, con suavidad. Entonces se acerca, sus labios buscan los ajenos y se unen a ellos en un tentativo beso. ( reto ; @poisonovsx ; @reid-marley )


















