Dominó / Póker Tijuana
Autora principal: Verónica Denef García Rodríguez Datos base
Observador/es: Javier Martinez, Sharis Anaya, Verónica D. García
Fecha: 22 de noviembre del 2024, a medio día
Ciudad: Tijuana
Dirección aproximada: Calles del Centro de Tijuana
Descripción de entorno macro: contexto urbano y contexto socioeconómico
Tijuana es una ciudad fronteriza del norte de México, con una población en constante crecimiento, donde hay un intercambio constante y vivo de cultura y recursos con la vecina localidad del sur de California en Estados Unidos. Como tal, existen ciertos rasgos identificables que dan cohesión a la comunidad y están irremediablemente atados a esta dualidad. El centro del municipio es quizá un indicador potencial: tiene un punto de cruce al extranjero y es lo primero que muchos conocen del lugar, también lo último que ven otros tantos más. Para los visitantes se ofrecen actividades de diversión adulta, legales e ilegales, entre las que se ubican los juegos de azar, como en los conocidos casinos. Para los locatarios hay también estas diversiones, muchas de ellas en espacios más tranquilos, menos transitados.
Como posible consecuencia del rasgo fronterizo, se encuentran docenas de grupos de apoyo, organizaciones de la sociedad civil, entre otros, que ayudan a la población desamparada. Tal es el caso de la zona centro más que otras áreas, donde conviven los transeúntes en su ruta cotidiana y la población flotante, cuyos pasos se cruzan inadvertidos. Algunos de los adultos mayores, de orígenes de lo más diversos, suelen reunirse para jugar entre ellos al poker y al dominó en encuentros de autogestión. Entre los que tienen costumbres diurnas, el escenario de un parque vivo, con música y risas, resulta bastante más cómodo que otros espacios aledaños de la ciudad.
Descripción de espacio micro de juego: uso de espacio, infraestructura,
Al mediodía están reunidos una veintena de jugadores, repartidos entre mesas de 1 a 4 participantes, sentados bajo el sol, pues se siente el frío de temporada. En el kiosko se escucha a un par de artistas alternantes cantando rancheras al son del altavoz, con familias conviviendo alrededor, los niños jugando y sus padres cuidando de ellos. Las mesas más cercanas al kiosko albergan el dominó, en la periferia es donde hay un par de barajas. Los músicos se auxilian de un amable señor delgado, de canas blancas y sombrero, para recibir las monedas de gratitud de los espectadores, él mismo se acerca a las mesas donde están los demás, dentro de quienes distingue a las caras nuevas de las habituales. Las mesas son de concreto, igual que los bancos, anclados al piso, parece que muchas generaciones han pasado por ahí.
Entre canción y canción, el viejo canta también. En los extremos más lejanos duermen algunas personas sin hogar, en particular hombres mayores a 45 años, harapientos y sin asear, disfrutando del poco calor que les imparten los rayos solares, imperturbables. El pasto era verde, fresco, debajo: la tierra fértil de la que se prendían varios árboles, con los pájaros volando y picoteando las raíces. Los visitantes parecían aceptar las circunstancias a su alrededor sin capricho, se reconocían los unos a los otros en cierto grado, pues no se veían incómodos por quienes dormían al aire libre, por la música, o por las apuestas.
Ambiente psico social (espacio, objetos y máquinas)
En el ambiente se notaba despreocupación acerca de las personas en situación de calle que transitaban tan cerca de los demás. Lucía como un lugar de aceptación para los que suelen experimentar rechazo en otros lados: aquí no hay reglas de ingreso, no hay guardia en la puerta, no es exigida una cuota de entrada. El pasto no rechaza a quienes se recuestan en él, el aire es frío para todos, el sol no caliente de más o de menos para un individuo sobre los demás. No quiere decir esto que no se noten las diferencias entre clases sociales, pues se percibe con facilidad el aglutinamiento de las personas con los atributos que tienen en común. Había un mantenimiento adecuado, sin basura desperdigada, el pasto y los arbustos estaban podados debidamente. Como en cualquier parque mexicano, están los vendedores de golosinas y baratijas listos para atender las demandas de la zona, hombres y mujeres de entre 30 y 45 años dominan este lugar; aunque se encuentren también comerciantes mucho mayores y unos cuantos más jóvenes, como un chico de casi 18 años con quien intentamos conversar sobre nuestra labor investigativa. Un par de policías, también en edad laboral, patrullaban calmados. Están las familias cerca del kiosko disfrutando del pequeño espectáculo que se ofrece de forma gratuita, niños pequeños acompañados de los adultos responsables de ellos. También, los jugadores de cartas y de dominó, quienes son en su mayoría hombres de clase trabajadora y en apariencia de más de 45 años, conviven con tranquilidad.
Descripción general de los participantes: económico, social , demográfico
Un hombre sentado en soledad volteaba de vez en cuando a los lados, vestía de forma sencilla, con una chamarra negra y un gorro cubriéndolo del leve viento frío, era delgado, de piel morena, marcada por el sol. A simple vista, parecía no tener menos de 65 años de edad, tenía una expresión en el rostro que demostraba una sutil impaciencia, como si algo esperara que tardase en llegar. A su mesa alcanzaba también la luz del mediodía, como un reflector para que lo encontraran. Algunas cuantas personas más reflejaban esa disposición, tenían ya listos los tableros o leían el periódico, pliego tras pliego de papel impreso, para aminorar la espera. Con algunos minutos de dilación se acercaba su compañía, señores de todas las complexiones y de edades similares, con su cabello cenizo escondido bajo sus gorras, camisas prolijas, calzado cómodo y pantalones aptos para el trabajo. Parecían provenir de trasfondos similares, sin lujos en exceso, con el orgullo del sudor de su frente animándolos adelante. Todos hablaban español, con algunos términos en inglés arrojados al aire de vez en cuando, pero comunes en el léxico local. Una vez reunidos se disponían a jugar, conversando ligeramente antes de comenzar, sobre el retraso en llegar, sobre cosas sencillas. Sin embargo, existía una diferencia entre los que son de “dentro” y los de “fuera”, en el sentido de un interés por el juego o uno ajeno.
El jugador de antes fue interceptado por quien había agendado con él, moviéndose ambos a otra mesa más lejos de los demás. Juntos comenzaron a jugar poker, con la dedicación característica de los que gozan de cierta experiencia, y la competitividad silenciosa de los que ambicionan obtener una ganancia en sus encuentros. Pasaron un par de partidas entre ellos, con distracciones mínimas, hasta la aparición de un tercer actor. “¿Juegan poker?” preguntó él, de poco más de 40 años, robusto, de piel blanca, con el cabello oscuro y una mirada seria, concentrada. Se integró con facilidad a la mesa, pues ellos respondieron asertivamente al cuestionamiento, y para la siguiente ronda ya apostaban los tres, con intercambios discretos y serenos después de que cada determinación quedó hecha. Era este el modo de acercamiento, con una muestra de interés genuino por lo que quedaba al centro de la acción, por las fichas, por las cartas, por el dinero. De modo contrario, era advertida la presencia del “otro”, como ocurrió con uno de nuestros investigadores, que rápidamente fue rechazado al solicitar una entrevista. “Aquí nadie le va a contestar nada sobre sus vidas”, comentó enfadado el tercer apostador al ser interceptado durante el ritual del barajeo por quien percibió, sin equivocarse, como un total extraño.
Equipamiento de juego (espacio, objetos y máquinas)
Para el juego del poker, el equipamiento es meramente el esencial: la baraja inglesa. No se usan fichas, los acuerdos para valuar los triunfos son verbales; no se usa una manta ni se dibujan líneas dedicadas a los fines del juego, solo se colocan las cartas sobre el mosaico que decora el concreto frío de la mesa del parque, como solo es natural para quienes llevan engranado en la memoria los mecanismos de los encuentros.
En el caso del dominó encontramos el mismo escenario, solo se utilizan las fichas, la disposición de estas queda sin auxilio de una guía material, marcada únicamente por la costumbre. Uno de los jugadores trae su set de 28 piezas y los demás se acercan a realizar una partida.
Roles, actividades e interacciones entre participantes
A diferencia de otros juegos de azar y de otros espacios de juego, había cierta aversión a contarle a los “otros” sobre cuestiones de dinero, probablemente porque varias personas que atraviesan el parque durante el día tienen bagaje legal relacionado a su estatus de población flotante. En el caso de los jugadores de poker, los intercambios de dinero eran una cuestión discreta; mientras que el entrevistado que juega Dominó negó aseguradamente que apostase alguna cantidad, admitiendo únicamente ir a los encuentros como un modo de entretenimiento durante su tiempo libre.
Descripción de reglas de juego: fases hitos y marcadores (frases)
Parece haber una relación geográfica en el modo en que inician las partidas de Dominó, en el caso de este parque se inicia con la ficha de doble 5 (la “mula de 5”), aunque es costumbre iniciar con la de doble 6 en otros espacios.
Apuestas: reglas, modo, monto y frecuencia
Se notó el intercambio de apenas unos cientos de pesos. El sujeto entrevistado negó participar de esta modalidad de juego.
Reflexión sobre la experiencia de los actores – eje azar
Ambos juegos parecen ser un modo de entretenimiento embebido en la vida cotidiana de los señores jubilados que frecuentan el centro de la ciudad. Entre las actividades diurnas que se pueden realizar, ciertamente ésta es una que goza de cierta independencia y los dota de un sentido de realización personal, pues no requiere de una inversión o un gran esfuerzo para realizarse, únicamente hay que tomar en cuenta la voluntad de asociación y el interés genuino por estas actividades. Hay música gratuita, vendedores que se acercan a las mesas cual meseros sin propina, caras conocidas, niños jugando alrededor; en realidad es un ambiente que dista de ser molesto para la población trabajadora que, bien por haber dejado de trabajar o tener un poco de tiempo libre, busca pasar el tiempo fuera de su hogar. Así mismo, no se rechaza la presencia de los desamparados o de quienes pasan las noches en los albergues de la ciudad, como puede pasar en ambientes más privados donde incluso las miradas acusatorias ahuyentan a quienes son diferentes.
Aspectos no previstos de dinámica de juego
Los jugadores de Dominó se mostraron mucho más abiertos que los jugadores de Poker. Hay cierta indiscreción al momento de jugar con dinero, pero si alguien de fuera del grupo pregunta sobre esta modalidad, el acto es rechazado, como una especie de tabú que se realiza con plena seguridad a la luz del día. Existe cordialidad entre los actores, pero rechazan lazos más profundos, como la etiqueta de “amistad”. Puede que esto sea consecuencia de la gran diversidad de orígenes de quienes ocupan ese espacio, pues éste se encuentra junto a un albergue de migrantes, quienes no llevan todavía una vida independiente ahí, mismo que está atado a una asociación de corte cristiano, religioso. Esta carencia de lazos fuertes implica que este tipo de actividades al aire libre logran reunir a hombres que de otro modo serían indiferentes a los otros, dotándolos de cohesión. Ellos se ponen de acuerdo para verse cada ciertos días, y están al tanto el uno del otro de esta forma. Así mismo, no se niegan a conocer caras nuevas, con quienes compartir esta actividad durante el día. La ilegalidad, incluso la inmoralidad, se nubla detrás de este acierto.
Observaciones generales
El póquer requiere más técnica que el Dominó, por lo que es comprensible la diferencia en dificultad de obtener una entrevista con los adeptos a una u otra modalidad de juego.
















