❝《CERRADO》❞ ❝《Rena Gridiel》❞ 〖 San Mungo | Mejor tarde que nunca | 8/06/16〗
Jurina
Apenas su amiga le entregó los frascos con al poción, los guardó en su morral y echó a correr con todas sus fuerzas, realmente su vida dependía de ello, tenía que llegar lo más rápido que pudiera, procurando que al contenido en su morral no le sucediera nada, había sido muy cuidadosa en ello.
Realmente no pensó en nada, tan solo tomó los frascos, los guardo lo mejor que pudo y echó a correr sin pensar en lo que haría llegando a San Mungo, por las prisas se había olvidado de la capa de invisibilidad en algún rincón de su habitación. Ya había salido de Hogsmeade cuando se dio cuenta de lo que le faltaba, encontrándose entre una lucha interna por si regresaba o seguía sin saber muy bien cómo terminar infiltrándose en el hospital. De nueva cuenta no pensaba con claridad, se molestaba lentamente con ella misma por haber sido tan estúpida y olvidadiza, esos pequeños errores no se los podía permitir a esas alturas, por esas pequeñeces podía hacer que el plan principal que tenía en su cabeza fracasara.
Sin razonar, molesta con ella misma por sus descuidos y por no poder correr más rápido, empezó a perder el supuesto control que tenía con respecto a su situación, tal parecía que los ejercicios que Renata le había indicado no estaban sirviendo de nada en ella, solo bastó un tropiezo en su carrera para que terminara dejando que la mitad del alma que tenía en su interior hiciera aparición en ella, solo que esta vez, sería Ryoha quien se encargaría de lo que quedaba. Se puso de pie y continuó corriendo, solo que ella procuraba no caer en medio de la calle como su nieta lo hacía.
Llegando al aparador del edificio abandonado, se detuvo un momento para verse en el reflejo y sonreír muy levemente al notar que del color café de Jurina no había rastro alguno, la única pigmentación en sus ojos era su característica tonalidad grisácea, de esa forma por lo menos Matsui no haría nada estúpido. Una vez dejó de contemplarse, llamó a uno de los maniquíes que eran exhibidos en el lugar.
-~Vengo a ver a Rena Gridiel.~-
-"¿Nombre?"-
-~Soy su prima ¿Qué otra información necesita?~-
Sin importarle se hizo paso atravesando el cristal y entrando al hospital, podría ser una completa desgraciada pero eso no le quitaba que supiera moverse en situaciones de ese tipo, cosa que a Jurina aún le costaba un poco, estar enamorada la distraía mucho.
Una vez dentro, solo le bastó caminar hasta la habitación de la joven Gridiel, sorteando a los medimagos del lugar y distrayéndolos de la forma más estúpidamente fácil, aprovechándose del acelere y estrés de los médicos para poder llegar a donde quería.
Le molestó el que casi no hubiera gente en la habitación de la novia de su nieta, era increíble ante sus ojos que atendieran mejor a un sangre sucia que a una persona con la sangre pura como lo era Gridiel, poco más y jalaba por el cuello de la túnica al primer medimago que viera ¡Era inaudito!. Se tranquilizó un poco antes de pasar a la habitación, no quería hacérselo más complicado ni a Rena ni mucho menos a Jurina, bastante tenía con que ella aún no buscará un método para sacarla de su cuerpo como para darle más razones para que lo hiciera.
Una vez entrando procuró no ver a la joven a los ojos, lo último que quería era que la sacara de ahí al darse cuenta que no era precisamente Jurina la que entraba. Sacó la varita de su nieta, si bien no le respondía completamente por la confusión que sentía al no percibir completamente a su verdadera dueña, Ryoha podía hacer pequeños encantamientos con la misma, utilizándola para cerrar la puerta con seguro de la habitación y evitar interrupciones desagradables.
-~Que bueno que te veo, es un milagro poder ver a medias a la persona que me va a dar bisnietos... ~- Antes de que la menor pudiera decir algo, apuntó la varita hacía ella y le impidió por completo el habla con un encantamiento silenciador, debía dejar las cosas en claro antes de que la joven hiciera algo que las dejara a las tres en una peor situación que esa. -~Te dejaré las reglas del juego muy claras ¿Ok? No grites porque a Jurina le va a afectar, no intentes alertar a los medimagos de mi presencia porque no sé lo que le pueden hacer a la idiota de Matsui y acataras todo lo que yo te diga, de lo contrario. . . Bueno, quien sabe si el alma de Jurina pueda volver a retomar el control de su cuerpo, eso por el momento lo decido yo.~-
Una vez dicho eso, le quitó la restricción del habla en lo que iba buscando en la bolsa de Jurina los frascos que la gorda mestiza de VanTassel le entregó en Hogwarts, dejándolos uno por uno sobre la mesa aledaña a la cama para evitar que se cayeran, su cabeza rodaría si dejaba caer solo uno. Terminando de sacar todos, destapó uno y se lo ofreció a la menor en espera de que lo tomara, no era la mejor forma de hacerlo y tal vez no fuera exactamente la persona indicada para darle eso pero sus intenciones no resultaban ser tan malas, no solo Jurina esperaba que Rena se pusiera mejor.
-~Necesito que tomes uno de estos cada dos días. . . No, no es veneno y no, tampoco es jugo, Jurina te lo traía para intentar solucionar tu problema… No es una cura pero por lo menos te mantendrá estable por un tiempo en lo que buscamos algo para arreglar tu núcleo.~-
Rena
Elevó su mirar de su regazo en cuanto la puerta se abrió, si bien físicamente era Jurina... El cambio en la presencia era diferente. Ladeó su cabeza y parpadeó confundida, notando como cerraba la puerta. No tuvo oportunidad de hablar y saludar a ¿La abuela de su novia?, puesto que fue silenciada.. Un hola hubiera sido más que suficiente. No mandaría hablarle a nadie aquello significaría que sacarían a Jurina de ahí y a quello era lo que menos quería. ¿y que con la varita apuntada directo a su cara? Le podía sacar un ojo. "Rena, ¿en serio?" "–Podría matarnos" "—Pero no lo hará... ¿Reglas? ¿Juego?" Rena no pudo mas que asentir ante aquellas reglas no era como si gritara, segundo... ¿por qué iba a mandar a sacar a Jurina? Y hacer caso... Bueno, ¿que le quedaba? No era como si se pudiera defender. —Que injusto... Fueron las primeras palabras casi susurradas por la australiana cuando pudo de nuevo hablar. Respiró profundamente y tomó el frasco entre sus manos, más pociones, desagradable. Se empinó el frasco en la boca para tomar su contenido, la mezcla era de un sabor desagradable y su textura no era mucho mejor. Rena sintió una ganas terribles de vomitar y por aquello Gowther tuvo que tomar momentáneamente el control para tragar aquello. Sus ojos estaban algo llorosos, aquello era peor que lo que los medimagos le habían estado entregando. A los segundo de haber ingerido la misma, Rena comenzó a sentirse ligeramente mareada, la cabeza le daba vueltas y solo fue el inició de aquello, una especie de dolor se generó en su estomago, sensación la cual viajó por cada parte se su cuerpo hasta llegar a su pecho, donde se estacionó por algunos segundos antes de desaparecer por completo. Nuevamente se sintió muy cansada, así que cerro sus ojos. Una siesta más no le haría daño.
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Sintió como su mucho tiempo hubiera pasado, aunque cuando abrió nuevamente sus ojos parecía que no más de unos minutos habían transcurrido. Logró sentirse ligeramente extraña, su cuerpo no se sentía como minutos antes, no existía rastro alguno de dolor recorriéndole y el sueño tampoco se encontraba presente.
Lamentablemente aun sentía el desagradable sabor de la poción en su boca, era lamentable que las cosas que mas te ayudan son las que peor saben...
"Jurina sigue sin estar con nosotros."
Tal cual Gowther lo mencionaba, miró al cuerpo de su novia, cuyos ojos eran de otra tonalidad pero de igual manera sonrió hacia ella.
—Gracias, Abuela... ¿Serías tan amable de traer a Jurina? ¿Por favor? Ya quiero salir de aquí.
"–La amabilidad no es necesaria."
“—Sigue estando junto a Jurina”










