La depresión postvacacional
Amigos empresarios hoy vamos a tratar un tema muy candente en la época en la que nos encontramos: el síndrome o depresión postvacacional.
No son pocos los miembros de nuestra asociación, que nos han expresado su gran preocupación por el número de bajas laborales de dudosa justificación que están sufriendo este mes. No es casual que se estén produciendo ahora cuando el groso de la plantilla se reincorpora a la actividad laboral, después del periodo de vacaciones. Estos empleados, no teniendo suficiente con disfrutar de un mes entero sin trabajar, tienen la poca vergüenza de alegar ansiedad y depresión, supuestamente producida por su vuelta al trabajo.
Es evidente que nos enfrentamos a una nueva estafa perpetrada por las típicas cigarras que se autodenominan “trabajadores”. Han estado UN MES sin trabajar, han percibido aún así su retribución mensual correspondiente y…. ¿no han tenido suficiente?
Porque seamos claros , ¿acaso tuvieron algún tipo de síndrome prevacacional? ¿No es cierto que se incorporaron con total normalidad a sus vacaciones?. Señores para ir a la playa y pasar todo el dia pendejeando no hay ningún tipo de depresión, estos zánganos no tienen bastante con robarnos a base de permisos de dudosa legalidad, que encima pretenden hacernos creer que existe tal síndrome.
Desde aquí queremos proponeros una serie de medidas con el afán de intentar minimizar los costes de esta estafa. El principal objetivo de estas propuestas es que el empleado se reincorpore al puesto de trabajo con cierta tensión, con ganas de volver y darlo todo.
Sin más dilación os las detallamos:
1. Dejar de remunerar las vacaciones. Buena medida.
Con esta medida evitaremos que se alarguen en exceso las vacaciones, en el caso que aún quieran hacerlas, claro. Si no se trabaja, no se cobra. Esto debería de ser un principio universal y, de hecho, en algunos países lo es.
2. Eliminar la paga extra en verano. Buena medida.
Seguro que evitaremos que los empleados hagan grandes viajes o que se vayan a la otra punta del mundo. Además, conseguiremos que no sean muy extensas con lo que no tendrán grandes posibilidades de desconectar de su amado trabajo. Otro efecto colateral será que no tendrán muchas ganas de alardear de sus penosas vacaciones en las redes sociales, y puede que consigamos mitigar su uso postvacacional.
3. Limitar el periodo vacacional. Buena medida.
Puede ser que aún aplicando las dos medidas anteriores algún zángano esté en disposición de poder realizar un extenso periodo vacacional. No olvidemos que todos tenemos en nuestras plantillas a algún que otro dinosaurio con generosos complementos ad personam, entre otros privilegios. Es por eso que se debería limitar por ley el periodo vacacional, a un máximo de una semana por año trabajado.
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La Patronal: “Somos francos”.