¿Quién mejor que un niño para influir en la toma de decisión de compra? Nadie. Los niños repiten lo que escuchan, hacen lo que otros hacen y quieren lo que otros tienen. Por suerte los niños no solo se interesan en juguetes, una buena publicidad con colores, animaciones y una canción con una letra pegajosa y fácil podría mantener a un niño interesado en un producto ya sea alimenticio, de higiene o algo para el hogar. Si atraes al niño, atraes a los padres.
El problema es que no solo porque el niño lo quiere, significa que el padre de familia lo comprará; el éxito en la realización de la compra depende de: cuánto insiste el niño por conseguirlo, el precio de lo que quiere que le compren y si el padre considera que es buena idea que el niño lo tenga; aunque el simple hecho de que ellos hayan notado y se hayan interesado en ese producto es bueno, puede generar diferentes tipos de publicidad indirecta.
Hay tantas fechas para aprovechar aun más el poder de los niños sobre la decisión de compra, por ejemplo: Navidad, día de la madre, día del padre, el día del niño, entre otras. Las compañías y centros comerciales realizan promociones y espectáculos manteniendo a los consumidores felices de alguna u otra manera; las tiendas adornan tan llamativamente sus locales que nadie duda en entrar y aprovechar a comprar algo. Sin duda, los niños o adolescentes son los más favorecidos y deberían ser los clientes más consentidos por las empresas pero lamentablemente se han creado tantas cosas ingeniosas que inventar algo nuevo que se posicione en la mente de los consumidores es difícil. Difícil pero no imposible.
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