A pesar de la política de tierra arrasada que ha llevado adelante Milei, sigue manteniendo el mismo respaldo que al principio. ¿Cómo explicar todo esto? Las percepciones en torno al Estado, al Mercado, a las clases sociales, a lo comunitario, etc. son de vital importancia... el capitalismo neoliberal que se impone en el país desde la década de los 70 del siglo pasado ha transformado la clase trabajadora... el trabajo informal ha llegado al 50% de la fuerza laboral. Esto ha provocado una fragmentación de la clase trabajadora y ha hecho crecer un tipo de trabajador/a muy vulnerable al discurso ultraliberal... Los/as jóvenes del capitalismo de plataforma son especialmente carne de cañón del discurso pro-mercado: “El mercado aparece como lugar de oportunidades, mientras que el Estado impide tu crecimiento, además de financiar a los vagos”... y el joven repartidor que trabaja 10 horas al día en una bicicleta, no tiene derechos laborales, ni vacaciones pagadas, ni seguro médico si se enferma, pero se cree su propio jefe, se cree libre, y se ha convertido en el símbolo del votante de Milei... se abre la puerta a la “guerra de pobres contra pobres”, y el enemigo del trabajador informal es el formal, porque disfruta de unos privilegios (que ya no son considerados derechos) inaceptables (vacaciones pagadas, etc.)... y aflora “resentimiento” contra otras franjas de la clase trabajadora, resentimiento contra el empleado público, porque vive mejor que yo gracias a sus “privilegios”; contra el que recibe ayudas sociales, porque vive igual que yo sin trabajar. Milei instrumentaliza este resentimiento para justificar su programa de recorte de “privilegios”... “si no lo tengo yo, entonces, que no lo tenga nadie”... Se produce un deterioro sustancial del papel del Estado, sobre todo entre la gente pobre del interior del país: “Voy al hospital y no me atienden; la escuela de mis hijos está cerrada por huelgas o mal estado de la infraestructura; el transporte público no pasa y llego tarde al trabajo”... en la última década y, especialmente entre las generaciones más jóvenes que no vivieron la “década ganada”, existe un sentimiento colectivo de que lo público no funciona... lo que lleva a la siguiente reflexión: el Estado me tiene que dar salud, educación y servicios públicos y no me los da (o no me los da dignamente), pero me cobra como si me los diera... sucede que “en América Latina, si desmantelas las políticas públicas avanza el narco” (Luismi Uharte, Un. País Vasco)
"Tras más de un año de gobierno y teniendo en cuenta la política de tierra arrasada que ha llevado adelante Javier Milei, cualquiera podría












