A la distancia, quedaron los sueños de los soñadores.
Observada desde el exterior, la alegría es siempre igual a sí misma. Hacia adentro tiene mil lenguajes. No hay alegría sin una responsabilidad que la limite, alguna preocupación que la ensombrezca. No es como la euforia, una embriaguez. Menos como el éxtasis, que se da en el amor.









