Un fabuloso comienzo en UAM-C (o algo así)
El comienzo de algo siempre te mantendrá con los nervios de punta, esperar los resultados de un examen de ingreso a la universidad, te mantendrá con los nervios de punta y un primer día de clases ni se diga.
Un día antes preparé mi mochila con las cosas que considere necesarias, la coloque a un lado de la ropa que te pondría la mañana siguiente, me metí a la cama recién bañada. ¡Vaya nervios!, es muy difícil pegar los ojos, no sabes lo que te espera, pero solo deseas que sea asombroso. Despertar por la mañana es casi por inercia, ¿Quién se levanta un lunes a las 6 am con tanta alegría?, al fin había llegado el momento que estaba esperando. Salí de mi cuarto con la ropa que tenia lista desde el día anterior, porque claro, se necesitaba lucir bien el primer día de universidad, eso iba a definir la primera perspectiva que tendrían mis futuros compañeros de mi, aunque, hubo un pequeño detalle que ignore… da la casualidad que en la UAM-C hace un frío de locos por las mañanas, tómenlo en cuenta si llegan a ir, lo digo por experiencia.
Después de mi desayuno completo (de hecho fue un simple café negro) y una hora de planchado de cabello, comenzó mi travesía. El tráfico a esas horas es majestuoso, por suerte no vivo tan lejos de la universidad. Mi primera clase comenzaba a las 8 am, así que tenía tiempo. Me quede en la esquina de mi casa esperando el camión, que de hecho no tomo demasiado tiempo en aparecer, al subir solo puede pensar que una hora de pie no estaba mal, no íbamos ni a medio camino cuando ya parecíamos sardinas dentro. Pasando la glorieta de Santa Fe el camión comienza a perder gente, para la llegada al centro comercial ya quedábamos solamente 10 personas. El camión llego a la base y al poner un pie en la banqueta siento la primera ola de frío, pero a lo lejos se ve ese hermoso edificio naranja.
Cuando llegas a la entrada principal comienzan los pensamientos de éxito en tu cabeza, lo lograste, el estudio durante mucho tiempo valió la pena. Mostré mi tira de materias en la entrada y una vez pasando el torniquete comienza mi caminata de ganadora, avance con la mayor seguridad de mi vida, quizás suspire algunas veces, ni el frío, ni el hambre, ni la desvelada, nada me iba a quitar la sensación de éxito, era inmutable. Una vez en el edificio principal tienes dos opciones, utilizas el elevador o vas por las escaleras, yo opte en ir por las escaleras por 3 buenas razones: 1) Entras en calor, 2) El tiempo en lo que esperaba mi turno para ir en el elevador era el mismo que me iba a tomar en usar las escaleras y 3) Solamente iba al cuarto piso.
Nota: Si tienes que ir mas haya del cuarto piso, utiliza el elevador, no hacerlo es suicida.
Una vez llegando al cuarto piso comencé a caminar mientras observaba todas las cosas, muchos grupitos de alumnos, un buen ambiente. Por primera vez me sentí como parte de la UAM. Llegue a la puerta del salón A-424, no había demasiadas personas en el salón como para decir que llegue muy temprano, pero tampoco demasiadas como para decir que llegue tarde. Recuerdo haber dicho un “buenos días” y tomar el asiento justo frente al pizarrón, siempre será el mejor asiento.
Fue una situación muy extraña, la euforia seguía, pero me sentía perdida, volteaba para ver a los demás, que, a diferencia de mí, si se hablaban entre ellos. No paso mucho tiempo antes de que entrara el primer profesor. El profesor Gilberto nos impartiría la primera clase que tendríamos en la universidad (Pensamiento matemático), aunque intento espantarnos con su presentación, resulto ser un excelente profesor. Debo de admitir que la clase fue entretenida.
Nuestra segunda y última clase del día no fue muy diferente a la primera, en conclusión: los profesores ponían las reglas del juego y posteriormente nos presentábamos frente a los demás. Terminamos temprano y pudimos salir antes de lo previsto, para mi buena o mala suerte no puede hablar con nadie durante ese primer día, pero aun así me sentía feliz y ganadora, tanto que iba caminando a la salida tal cual lo hice al entrar, ese era el inicio de una nueva etapa, el último escalón para al fin poder agitar mi bandera. Salí de la universidad esperando el siguiente día con ansias, tendría que comenzar a hacer nuevos amigos.