Hablar de la muerte y el duelo con los niños
El CEIP Ana María Matute de Getafe ha organizado una charla para que la familia y educadores sepamos cómo hablar con naturalidad a los niños del tema de la muerte y, si se da el caso, a acompañarles durante un proceso de duelo.
María Jesús Vaca, psicóloga y especialista en duelo fue la persona encargada de realizar la exposición. Desde el primer momento todos los presentes notamos su gran capacidad para conectar con las emociones que podía suscitar un tema usualmente tabú. Con sencillez compartió con nosotros su sabiduría y experiencia. Da gusto comprobar cómo estamos rodeados de personas ricas y bondadosas, cómo la belleza se halla en cualquier lugar y asalta los sentidos en cualquier momento.
Transcribo aquí el decálogo que nos pasó para ayudar a un niño a afrontar la muerte de un ser querido:
Información y conocimiento: Leeré y obtendré información sobre el duelo en los niños para que mi ayuda sea más eficaz.
Honestidad: Seré completamente honesto con el niño/a y no le apartaré de la realidad que está viviendo. Hablaré del ser querido que falleció con naturalidad y le explicaré con palabras sencillas y sinceras lo ocurrido.
Permisividad y apoyo: Animaré al niño/a a expresar sus emociones y sentimientos, sean cuales fuesen, rabia, miedo, tristeza… y a que no se esconda para llorar. No diré frases como: “no llores”, “no estés triste”, “tienes que ser valiente”, “no está bien enfadarse así”… ya que pueden cortar la libre expresión e impedir que el niño/a se desahogue.
Afecto y proximidad: Estaré cerca, sentado a su lado, le sostendré en brazos, le abrazaré, le escucharé y lloraré con él. Me mantendré física y emocionalmente cerca de él. Estaré siempre dispuesto a abrazar al niño/a, compartiendo mutuamente esos momentos.
Comunicación: Le hablaré sobre la muerte utilizando elementos de la naturaleza. Le leeré cuentos o historietas que hagan referencia y hablaré con el niño/a de sus temores y angustias. No permitiré que se sienta culpable por la muerte producida.
Expresión hacia la pérdida: Le estimularé y animaré a que escriba una carta, un poema, un cuento o un diario; que dibuje o pinte libremente lo que él siente; elaboraremos juntos un álbum o una caja con recuerdos y visitaré el cementerio con el niño/a si lo desea.
Estabilidad: Intentaré restablecer lo antes posible el ritmo cotidiano de sus actividades (colegio, amigos, juegos familiares…). Tendré en cuenta que no es un buen momento para los cambios y nuevas exigencias.
Actividad: Le animaré a que realice alguna actividad física (deportiva, artística, lúdica…) que le permita expresarse y mantener su vitalidad e interés.
Demanda de ayuda: Estaré atento a la aparición de algunas reacciones que indiquen, por su frecuencia e intensidad, signos de alerta y le llevaré a un especialista en duelo para que valore la situación.
Grupo de niños: Colaboraré en un grupo de autoayuda en duelo y animaré a que el niño participe en actividades con otros niños en iguales circunstancias para favorecer la recuperación.
Un recurso interesantísimo para consultar con detenimiento es la guía “Explícame qué ha pasado”, editada porla Fundación Mario Lozsantos del Campo (FMLC).