Me molesta tanto que siempre busque su comodidad, siempre. Nunca le importa si yo la paso mal. Nunca le importa si yo me marchito o si sufro por no querer vivir.
Pero, ¿qué puedo hacer? Nada, soy inútil, completamente inútil. Simplemente dejo que conmigo haga lo que quiera. Dejó que me encierre y no me deje ver lo que hay detrás de los barrotes. Dejó que me encierre en una jaula a la cual llama hogar.
Siempre dice que le cuesto trabajo, pero nunca es de ver por mi. Nunca hizo lo que una madre debería hacer.
Mientras tanto yo voy perdiendo el color.
Gracias, progenitora.
Gracias por ser tan generosa.















