Enfundado en su habitual kilt, el profesor de Hogwarts contemplaba satisfecho su ‘obra de arte’ hecha casa de acampar -lo cierto es que para tener tanto dominio con los hechizos era un pésimo decorador y su temporal hogar dentro del campamento daba la sensación de derrumbarse solo con mirarlo.
-Aye, aye... Quizás no sea el castillo de un príncipe pero te aseguro que es tan sólida y acogedora como Escocia. Bromeó hacia la persona más cercana creyendo que estaría juzgando su resultado.







