Cascales asegura que los problemas van más allá de la pandemia. "Hay problemas estructurales: impuestos muy altos, por encima del 33%, y una legislación laboral muy rígida", explica."La contracara de eso es una enorme informalidad, que se estima en un 40% en Argentina", añade.Casi todo los rubros están en declive, incluso aquellos considerados esenciales como alimentos o farmacias. Los analistas advierten que esto tendrá un fuerte impacto en la tercera economía de América Latina, para la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una caída del 11,8% este año. Según la CAME, estas micro, pequeñas y medianas empresas representan el 44% del Producto Interno Bruto y movilizan un 70% del empleo privado del país.El gobierno argentino ejecutó un programa de ayuda (ATP) para pagar parte de los salarios del sector privado durante el confinamiento. Sin embargo, "el ATP cubre muy poco, una pyme tiene que pagar mucho más que eso", dice Cascales.- "Insostenible" -No son solo las pymes locales las que deciden bajar sus persianas. Varias grandes empresas multinacionales como las chilenas Falabella y la aerolínea Latam, o la empresa química estadounidense Axalta, decidieron recientemente dejar sus operaciones en Argentina.La francesa Danone, cuya facturación cayó un 9,3% en el tercer trimestre del año en el país, señaló que ponía en "revisión" su negocio en Argentina, en el marco de un plan de reorganización y de reestructuración de sus marcas."La pandemia tiene un efecto muy negativo en gran parte de las economías del mundo. En nuestro país, a este fenómeno global recesivo se suma una significativa volatilidad macroeconómica. Pero además, se agrega una fuerte incertidumbre sobre las reglas de juego que rigen el funcionamiento de muchas industrias", explicó Carlos Winograd, profesor de la Paris School of Economics."La crisis sanitaria, en parte inevitable, sumada a la crisis (económica), hace que algunas empresas vean su situación muy comprometida", añadió, al indicar que de todas maneras "no se puede hablar de éxodo". Un alto responsable de una empresa multinacional, que pidió el anonimato, se quejó de que se les "hace casi imposible operar en un país con poderosos sindicatos y un nivel alto de control de precios y divisas, y varias formas de control estatal".ml/nn/mr















